La desescalada parece generar en las personas la idea de que el riesgo  pasó y de que el coronavirus  ya no es una amenaza.  Ha comenzado un período de reactivación de actividades y mucha gente está pensando que por fin todo volverá a ser como antes.  Sin embargo,    los científicos insisten en que nada será igual y  dejan claro que el Covid 19 está instalado en el mundo y no se irá por lo menos en el corto plazo. 

Un nuevo brote de la enfermedad en China, está mostrando que el virus acecha.  La experiencia mundial ha dejado claro que, mientras no aparezca la ansiada vacuna, hay que encontrar el camino para controlarlo.  El concepto es sencillo y básico:  evitar aglomeraciones y contacto físico, mantener distancia entre personas, asegurarse de ventilar los ambientes y desinfectar manos, ropa y todo lo que llega a la persona.  

¿Cómo construir la nueva normalidad en hostelería en tiempos de coronavirus?

Una realidad nueva, una nueva normalidad poco a poco se va creando.  Es una construcción que se va delineando paso a paso.Normalidad sin contacto físico, con distanciamiento social, con mascarillas y geles desinfectantes.  Una normalidad  con hábitos diferentes que parecen atentar contra el espíritu socializador propio del ser humano. Una nueva normalidad a la que hay que acostumbrarse para reinventar la vida  en un marco de control del coronavirus.

Coronavirus restaurantes

Esta nueva forma de vivir y de vincularse, va construyendo poco a poco hábitos nuevos, estilos nuevos de trabajo.  Impacta en todas las áreas de la actividad humana.  Pero, sin dudas, la hostelería es un sector especialmente sensible.  Se hacen necesarios nuevos modelos, estilos diferentes de vínculos con el cliente, y mucha creatividad para ofrecer experiencias que colmen las expectativas sin afectar a la prevención.

La tecnología como vínculo y medio de socialización

La pandemia ha puesto en evidencia la importancia de la tecnología. Si bien antes de la crisis se veía como una herramienta auxiliar importante, a partir del coronavirus resultó imprescindible.   La comunicación a través de internet se instaló como un canal que mantuvo unidas a las familias y a los negocios con sus clientes. 

Los restaurantes están entendiendo que, a través de las redes sociales, de los mailings y de los chats, logran estar presentes en la vida de las personas.Aquellos que optaron por el delivery van recreando este estilo para llevar el restaurante a domicilio.  La idea que surge con fuerza es mantener vivo el concepto de la experiencia gastronómica del usuario, mucho más amplio que solo vender comida. 

Con creatividad, no solo se trabaja la experiencia del cliente dentro del local con restricciones y protocolos de prevención.  Esta experiencia que trasciende la acción de comer, puede también generarse a distancia, interactuando con los clientes en múltiples canales.  Y no hay dudas de que esta es una parte importante de la nueva normalidad en la que hay que trabajar, porque será duradera.

Los cobros digitales cobran fuerza con el coronavirus

El efectivo y los plásticos, son sustituidos poco a poco por otros medio de pago que no requieren de contacto físico.  Tanto en el servicio en el local como en el delivery, el servicio de cobro digital es imprescindible. Ha llegado para quedarse, por lo que hay que planificar el sistema más conveniente.

El cliente entra en la web, elige el menú que prefiere, el precio, la modalidad para que llegue a sus manos y puede realizar el pago anticipado o al recibir su pedido.  En el caso del delivery, el único intercambio será el paquete que pasa de manos de quien lo entrega a su destinatario. En el caso del take away, la modalidad es más o menos la misma.  Y en el caso de consumo en el local, este sistema de cobro se considera también una medida de prevención.

delivery a domicilio

El servicio en el local en la nueva normalidad

Hace falta una visión renovada del local del restaurante para adaptarlo a la nueva normalidad. Quizá lo mejor sea borrar la imagen de siempre y comenzar a pensar como si el restaurante recién se instalara.  Durante mucho tiempo nada será como era antes, y quién sabe si algún día se recuperará el estilo anterior.

Como ha sucedido en tiempos de otras crisis, es momento de creación y de ingenio para aprovechar de la mejor manera posible el espacio y el mobiliario. La adaptación traerá consigo algunos gastos extra, sin dudas.  Capacidad reducida de los salones, distanciamiento de un metro y medio entre mesa y mesa, cabinas con mamparas, son algunas de las medidas que están aplicándose.

Los manteles y servilletas descartables son la opción más conveniente. En restaurantes de alto nivel, se prefieren los de tela, los que serán lavados luego de cada servicio.   Se dedicará más tiempo a la desinfección de las vajillas, puertas y pomos,  y de todos los espacios de circulación.

La carta tradicional debe desaparecer, pues es una fuente de contaminación. En su lugar, se dispondrá de cartas digitales en las mesas o en pantallas. Incluso algunos restaurantes están viendo la posibilidad de instalar arcos de desinfección, que se sugieren como muy útiles y seguros.

Nuevos hábitos para el personal del restaurante

El personal deberá incorporar medidas de higiene muy cuidadas. El control de temperatura de cada empleado al entrar es una condición muy importante. La toma de conciencia del personal es fundamental para evitar contagios. En la mayor parte de los restaurantes, se hace necesaria una revisión de la estructura de horarios para evitar la superposición innecesaria. Menos gente en sala supone menos camareros.

También es imprescindible tener en cuenta la necesidad de los  avisos tempranos en casos de síntomas, para evitar los contagios. La higiene personal y de la ropa y el  uso de tapabocas son algunas medidas que hay que interiorizar. Es necesario establecer la obligatoriedad en el lavado de manos frecuente, el uso de geles desinfectantes,  y mantener la distancia con otros empleados y con clientes.

Toda crisis encierra también una oportunidad. Después del impacto inicial, hay que agudizar el ingenio y resurgir con nuevos bríos y con optimismo. No hay que pensar en el pasado sino focalizar la atención y los esfuerzos en el presente.