La comida para llevar poco a poco se va volviendo tendencia en la gastronomía.   Basta una rápida mirada a las promociones de restaurantes, para ver que el take away se extiende cada vez más en el sector de la restauración.  ¿En qué consiste el servicio take away?  Se trata de un sistema práctico y cómodo de vender y comprar comida. El cliente la compra online o directamente en el restaurante y la consume fuera del local, en su casa, en la oficina o donde prefiera.

Muchos restaurantes han adoptado esta modalidad después de la obligación de cerrar los salones a causa de la actual pandemia del coronavirus. Y será una buena oportunidad en las etapas que vienen de reducción de ocupación de los locales.  La cocina sigue funcionando y el restaurante se mantiene presente en las personas. Es práctico y cómodo, tanto para el comerciante como para el cliente.

¿En qué consiste el servicio take away?

To take away es una expresión del inglés que se traduce como ‘para llevar’. No solo se aplica a la comida, es una modalidad en la compra-venta en general. El cliente compra, a veces por sistema online, y  retira en el propio local que le vendió el producto.

Muchos restaurantes instalaron el servicio takeaway ya antes del estado de alarma.  Hay personas que prefieren llevar la comida y consumirla fuera del local.  Supone economía de tiempo, y también de dinero, ya que generalmente el costo de un plato para llevar es menor que el mismo si se consumiera  en el local.

Servicio Take away

¿Es conveniente para el  restaurante ofrecer servicio takeaway?

En realidad, la comida para llevar no implica aumento de costes para el restaurante.  El único gasto extra es el del packaging; pero el coste mínimo de personal y de otros recursos lo compensa ampliamente.

Por eso, cuando un restaurador piensa detenidamente en qué consiste el servicio take away, lo primero que surge es un balance de gastos.  Si no hay que atender al cliente en la mesa, se economiza personal. Y este ahorro no es solo por salarios. Reducción de personal es reducción de gastos sociales y de carga impositiva, aquí empieza la economía.

También se ahorra dinero en la gestión de las mesas. No se requieren manteles,  vajilla y cubiertos, y un gran etcétera. Ni tenerlo ni lavarlo, todo el servicio se simplifica y se agiliza. Esta reducción de costes se puede trasladar al precio de venta de los platos.  Especialmente en estos momentos de crisis, la reducción de precios es un tema clave.  Por lo tanto, si se ofrece un buen menú para llevar a un precio menor al que se consume en el local, los clientes seguramente volverán.

¿Qué es más rentable, el modelo take away o el delivery?

Todo apunta a indicar que el servicio takeaway  es más rentable que el deliveryEl margen de ganancia es mayor, porque los gastos son menores. El sistema de reparto a domicilio supone costes del traslado y eso puede exigir una importante inversión.

Por otro lado, el delivery exige también una preocupación extra, y es que el plato llegue en condiciones al domicilio del cliente. Y este es un asunto de importancia, que a veces provoca dolores de cabeza.  Aunque la distribución esté externalizada, la cara visible es la del restaurante que le vendió la comida. Y las quejas y reclamaciones serán para él.

Además, la experiencia indica que los clientes del sistema takeaway son más recurrentes.  Generalmente llevan varias porciones, porque esto reduce lo que cada uno de los que comparten el pedido debe pagar por su porción.  Es decir, que el modelo takeaway favorece la economía del cliente y también la del restaurante.

¿Qué se debe que tener en cuenta para ofrecer un servicio take away en el restaurante?

Servicio Take away

El concepto que se desprende de considerar en qué consiste el servicio takeaway encierra algunos factores importantes.  La idea es que el restaurante mantenga su marca de identidad y su nivel de oferta gastronómica. Por lo tanto,  la comida que venda para llevar debe mantener la misma calidad que si se sirviera en el local.

Este que vemos es un requisito fundamental. El solo hecho de ir al restaurante a retirarla, hace que el cliente tenga las mismas expectativas que cuando va a sentarse en el salón comedor.  La única diferencia será que no quiere o no puede sentarse a comer en el lugar. Este debe ser el criterio del servicio.

Organización, previsiones y packaging adecuado

La observación de las ventas de comida para llevar durante algunos días, permitirá afinar la organización de la cocina y de las entregas. Se podrá tener una idea de cuáles son los platos más vendidos y de  los clientes que siempre compran. Seguramente habrá algunos momentos en los que se realizan más pedidos. De este modo se pueden realizar algunas previsiones para que el sistema marche fluidamente y la gente espere lo menos posible.

Para que el servicio sea bueno, es imprescindible elegir los envases adecuados para el packaging de la comida a llevar.  Tienen que ser cómodos y deben contener el equilibrio, sin que se derrame nada hacia el exterior; además, es importante que los envases mantengan las condiciones de presentación y la estética del plato. Si se trata de un plato caliente, debe también conservar la temperatura.

Existen en el mercado una gran diversidad de productos para este fin. Platos, envases, cajas, bolsas, vasos, todos adaptados a esta modalidad de servicio. De acuerdo con el tipo de menús que el restaurante ofrece, podrá elegir los envases más apropiados.

El marketing: un requisito necesario

Una  estrategia de marketing que ponga en escena el servicio takeaway del restaurante, contribuirá a aumentar las ventas. Promocionar esta modalidad en las redes sociales y en la web, difundir la carta, horarios de entrega, formas de pedido y demás detalles, atraerá la atención de las personas.  Si el restaurante dispone de base de datos de clientes, será buena medida una campaña de mails anunciando el servicio.

Todo tipo de comida se presta para el servicio take away. Esta modalidad está cada vez más presente en el estilo de vida de las personas. Una excelente opción que, bien trabajada, permite ampliar la cartera de clientes sin grandes inversiones y respetando las medidas restrictivas de la capacidad del local.