Los recursos tecnológicos encuentran interesantes aplicaciones en la actividad gastronómica. Una de ellas es la entrega de comida a domicilio con drones, área en la que hay avances interesantes.  

Las llamadas “soluciones de última milla” para el reparto de productos, ha atraído millonarias inversiones. Es una carrera por lograr el mejor sistema de tránsito en altura.  

La llegada inminente de los drones pone en alerta a los Estados, que con relativa urgencia deben ajustar la legislación, especialmente en centros poblados.  Hay muchos temas que resolver y, mientras no se encuentren las soluciones que satisfagan a todos, la legislación restringe su uso. Y estas restricciones impiden que se avance.

Algunas empresas han iniciado la puesta en marcha de  sus proyectos con drones. Domino’s pizzas fue una de las primeras experiencias gastronómicas que los usó, en forma combinada con otras tecnologías.  Actualmente, en España, la empresa Aerocamaras de las Islas Baleares  lleva comida a los yates mar adentro, con su proyecto Drone to Yatch.

La cuestión del uso de drones para repartir comida parece relativamente fácil de llevar a cabo en espacios poco poblados o en el entorno del mar. Pero la situación es bien distinta cuando se piensa en la posibilidad de volar el cielo de una ciudad.

Israel consolida su proyecto de reparto a domicilio con drones

Israel es uno de los líderes mundiales en el mercado de  vehículos aéreos autoconducidos, es decir, sin tripulantes. High Lander  es una compañía  que apuesta a este sector,  y que ha logrado potenciar a los drones  generando usabilidad y mayor valor.

High Lander es una start up multiplataforma que ha desarrollado un software que transforma drones estándar en súper drones. Estos drones funcionan  con total autonomía, condición esencial que los hace aptos para la distribución de mercadería y la llegada a los hogares.  

Drones

El proyecto de High Lander es hacer volar drones de diferentes fabricantes controlados por su programa informático, sin que choquen. Para esto el diseño del software ha tenido que contemplar los diferentes modelos y sistemas de los aparatos voladores.  La meta es que cuando se pongan en funcionamiento, ofrezcan un excelente servicio de usuario.

La empresa aspira a que el éxito de su idea se extienda por el mundo, de modo que la distribución con drones se vuelva un medio que todos puedan usar.

En función de estos avances, Pizza Hut está poniendo a prueba un proyecto de uso de drones en delivery. Su intención es iniciar formalmente la experiencia e  Kfar Yone, una pequeña ciudad cercana a Netanya. La idea es entregar sus pizzas con drones a los clientes cercanos que no puedan ser atendidos directamente por esa sucursal. 

En este proyecto, Pizza Hut está trabajando con Cando para logística, con High Lander para la gestión de los drones y con un proveedor de software de gestión de restaurantes, Dragontail Systems,  para organizar todo a la interna.

¿Qué se espera de  las entregas de comida a domicilio con drones?

Muchas personas pueden pensar que cuando piden un delivery  los drones llegarán a su puerta, le tocarán el timbre y le entregarán en propias manos su pedido.  Quizás en un futuro, se llegue a esto, pero en esta primera etapa no será así.

Se establecerán puntos de entrega, por ejemplo,  estacionamientos públicos. Estos lugares deberán ser aprobados para ese fin por el gobierno.   Allí estarían  los conductores que trasladarían los productos el tramo final  para completar las entregas.

¿Qué dice el gobierno de Israel?

El gobierno de Israel se muestra muy interesado  con la idea de experimentar con el uso de drones autónomos.  Por esta razón apoya e impulsa los proyectos que tienden a este fin.  Los gobernantes ven una potencialidad comercial en este proyecto. De hecho, High Lander ya tiene clientes en Japón, Corea del Sur, Francia y Estados Unidos.

Con esta idea, convocó a un concurso para proveedores de tecnología. Cando fue la empresa elegida. También se seleccionó a Pizza Hut como proveedor de alimentos para el proyecto. 

A Israel le entusiasma este proyecto porque podría ser una forma rentable y eficiente de cambiar el sistema de transporte.  Contribuiría a disminuir el tránsito en las calles. Además, el uso de drones también reduciría la contaminación por emisión de carbono.

Uno de los grandes desafíos a superar es el de la seguridad pública. La gran pregunta es si los drones volando y aterrizando exponen a las personas y animales a accidentes.  Otro tema es el del estado del tiempo, que también sería limitante para el uso de drones.  Por otra parte, se están analizando las restricciones en cuanto al peso de la carga transportada, que hasta el momento no supera los 2.5 kilos.  Este peso es el equivalente a dos pizas y una bebida.

Todo hace pensar que en un futuro no lejano, las zonas de aterrizaje de drones serán como las oficinas de correo.  Cambios estructurales se avecinan, y los restaurantes deberán estar alertas para adaptarse a ellos.

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