El impacto del coronavirus  ha revolucionado los hábitos de las personas. El hombre se ha vuelto un riesgo para el hombre, pues la enfermedad se mueve con él. Casi sin que la humanidad entendiera bien qué pasaba, la sociedad paró su ritmo. El encuentro de personas, que era un signo de que todo estaba bien, se volvió una amenaza.

Un nuevo ritmo de vida

Lentamente el mundo comenzó a andar nuevamente, con profundos cambios en los hilos que tejen el entramado social.  La gente está asumiendo que la realidad cambió y  que la socialización transita por otros caminos. 

Los espacios en los que la gente se reunía y disfrutaba de intercambios y de la compañía de los demás,  también han tenido que cambiar. En primer lugar, el coronavirus provocó la intervención de los estados, y surgieron normas y protocolos que hay que respetar.  Pero además, el miedo socavó la confianza. Las personas ya no se sienten seguras y observan con precaución los entornos antes de cualquier decisión de salir.

Los restaurantes, bares y lugares de ocio son los que más están sufriendo estos cambios. De un día para otro se quedaron vacíos y desorientados. Nadie pudo preverlo, nadie sabía muy bien qué hacer. Y entonces, comenzaron los nuevos planes. Es indudable que toda crisis abre la puerta a una oportunidad para superarla. Y en esa etapa están la mayoría de negocios y establecimientos. Reestructuras de los locales, nuevos sistemas de funcionamiento, aforos reducidos, inversión en tecnología, son algunas de las medidas con las que la restauración intenta sobreponerse.

Las pizzerías  resisten el coronavirus

Sin embargo, no todos los negocios se han visto afectados de la misma manera por el coronavirus.  Algunos pudieron sobrellevar bastante bien el problema y  con pocos cambios se han fortalecido. Los que mejor se han adaptado en estos tiempos de pandemia han sido los que contaban previamente con servicio de delivery. Con el coronavirus contar con sistemas takaway y delivery se volvió una necesidad. Por esto, los que ya trabajaban con el sistema desde siempre, fueron favorecidos en cierto modo. Tenían su clientela que ya estaba acostumbrada a su servicio. En general, su ritmo de ventas no disminuyó, y hasta se incrementó, porque las compras para entrega a domicilio crecieron.

El de las pizzerías ha sido, sin dudas, uno de estos negocios que mejor ha campeado la tormenta del coronavirus.  Desde siempre se caracterizó por el reparto a domicilio, y, por lo tanto, cuando todo el mundo gastronómico colapsaba, las pizzerías se fortalecían. 

¿Por qué las pizzerías tienen resultados positivos ante el coronavirus?

Un producto  a domicilio: las fortalezas de las pizzerías frente al coronavirus

Las estadísticas muestran que las cadenas de pizzerías están teniendo un gran volumen de negocio a través de internet.  Se han vuelto referentes en el sector de la restauración y se mueven como peces en el agua. El modelo  es imitado por otros sectores del ambiente gastronómico. Tienen experiencia y camino andado, y por lo tanto, sirven como ejemplos a imitar.

¿Cuáles son las fortalezas de este sector de las pizzerías? Hay varias. Una, ya mencionada, es el sistema de distribución a domicilio, que es su especialidad. En tiempos de coronavirus  en los que  el ecommerce gastronómico no deja de crecer, las pizzerías son veteranas experimentadas en esto. Conocen todos los detalles  y los manejan a la perfección.

Si bien muchas contaban, y aún lo hacen, con locales en los que se puede comer pizzas, el cierre de los mismos no las complicó demasiado. La pizza es un menú que la gente acostumbra pedir a domicilio. En la oficina, en las reuniones familiares y de amigos, una pizza siempre es bienvenida, no importa el espacio, el lugar ni la cantidad de personas.

La pizza gusta a todo el mundo, grandes y pequeños. Su versatilidad y diversidad le permite adaptarse a todas las preferencias. En esto, los cocineros han sido  grandes innovadores que supieron transformar la pizza tradicional en un festival de opciones.  No exige formalidades, es fácil de comer, no se requieren utensilios. Por lo tanto, el producto en sí fue también determinante de su resistencia a la crisis.

El coronavirus potenció a  las pizzerías

Muchos cocineros de pizzerías supieron aprovechar este nicho de mercado y los vientos a favor. Comprendieron que era el momento de elevar el mundo de la pizza y de ponerla a la altura de los mejores platos.

Comenzaron a aparecer apuestas a productos locales, pizzas enriquecidas con diferentes ingredientes que las convirtieron en  platos destacados que trascendieron  sus orígenes.

Los sistemas de pedidos se afinaron. Se abrieron nuevos canales y se ajustaron los tiempos y las demoras. El packaging se perfeccionó, y todos los detalles estuvieron cuidados.  Y así,  la pizza triunfó y adquirió nivel en el entorno de la pandemia.

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