Gestionar tu restaurante es mucho más que el control de la cocina, local y a los empleados. Numerosos emprendedores comienzan con altas expectativas y luego chocan con la inquietante realidad de las mesas vacías y cuentas por pagar.

Si el local no es capaz de levantar las ventas es obvio que algo está mal. Siendo este el caso, la última idea que se nos puede cruzar por la cabeza es la del cierre definitivo.

En realidad, todo es cuestión de darle una vuelta al asunto.

Identifiquemos el problema

mala racha en tu restaurante

El error que muchos comenten es pensar que el servicio gastronómico se trata solo de cocinar y vender comida. Existen otros elementos intermediarios entre el cliente y la oferta que definirán el éxito de la marca: publicidad, marketing, servicio, precios, imagen y prestigio.

Es probable que nuestros fallos se deban a que algunos de estos elementos estén siendo manejados con poca pericia. Esto solo significa que el primer paso hacia la recuperación es sentarnos a buscar errores bajo una mirada autocritica y objetiva.

Una buena perspectiva es visualizar todo el lugar imaginando lo que quisiéramos como consumidores y no como dueños del negocio.

Conoce a tus clientes

Tenemos que analizar cómo son los clientes que frecuentan nuestros restaurantes. Ello podría tener una influencia determinante en la gestión del negocio. Así nos formaremos una idea del tipo de público al que podemos orientar nuestro producto a nivel general.

Este análisis puede aportarnos la clave sobre el origen nuestro poco éxito y también cogeremos consciencia de lo que está funcionado bien, para mantenerlo. Algunas preguntas que podemos plantearnos son las siguientes: ¿Los clientes son jóvenes o adultos? ¿Van más hombres o mujeres? ¿Cuáles son los platos más solicitados y por qué se venden?

tu restaurante

Un método viable para obtener esta información es preguntarles directamente a los clientes cuál es su apreciación sobre los platos y el servicio. Tenemos dos formas de hacerlo: la encuesta escrita o a través de los camareros.

Publicidad constante

Ningún comensal irá a un sitio si no sabe de su existencia. Afortunadamente, la publicidad nos facilita un conjunto de estrategias y elementos para que los potenciales consumidores conozcan nuestra propuesta y quieran pasar a para ponerla a prueba.

Será necesario buscar desde un principio espacios publicitarios que sean gratuitos o de bajo costo.

Internet y marketing digital

El marketing digital tiene un potencial casi ilimitado: páginas Web del restaurante, foros y redes sociales, campañas de email marketing, etc.

En vez de pagar por costosas propagandas de radio y televisión, podríamos contratar a una persona experta en manejo de redes sociales. Ubicación, precios, material gráfico serán informaciones que pueden divulgarse sin ningún tipo de limitaciones.

Un buen community manager puede hacernos ganar seguidores en Facebook, Twitter, Pinterest, Instagram y demás plataformas sociales. No hay que olvidarse de que los vídeos y las fotos son el elemento publicitario por excelencia de la actualidad.

¿Y el servicio?

Quizás el problema no está en el marketing o en el sabor de las comidas, sino en los empleados. Hay que hacer especial énfasis en los camareros, que son el rostro del negocio frente a la clientela.

restaurante

Chef smiling in restaurant

Son recomendables las reuniones con todo el personal de sala, para que estos sigan protocolos de buena atención, tener una excelente dicción y una imagen intachable. Una rica comida combinada con muestras empáticas de los camareros, puede conseguir que los clientes regresen a nuestro local, para repetir la experiencia.

Cada trabajador debe reflejar la filosofía y prácticas de nuestro emprendimiento. Si alguno de ellos se muestra grosero, desmotivado y poco activo, es importante tomar medidas al respecto lo antes posible.

Revisando el menú

Una de las razones por las cuales un restaurante pierde público es el menú. Quizás las personas que pudieran frecuentar nuestras instalaciones no acuden porque no se sienten identificados o atraídos por las opciones gastronómicas.

Si el flujo de clientes y dinero en caja ha bajado, quizás es hora de reformar la propuesta e incluir una línea de nuevos platos en la carta. Para ello, podríamos tratar de entender cómo son las personas que pasan cerca del local o simplemente identificar los alimentos más solicitados por los visitantes.

En este análisis, sentiremos como si estuviéramos haciendo nuestra segunda apertura.

Sin miedo al cambio

El descenso en las ventas debe ser interpretado como la pequeña derrota de una batalla y no de toda la guerra. Hasta los chefs más prestigiosos del mundo han tenido que cerrar alguno de sus proyectos porque simplemente el público cercano no se siente identificado con la propuesta. Esto último le ocurrió al mismísimo Gordon Ramsay en su tierra natal, Escocia.

Tener un emprendimiento exige que estemos abiertos al cambio. Lo bueno es que la experiencia del fracaso es coyuntural y genera experiencia para construir el camino hacia el éxito. Para finalizar, es de vital importante que el único secreto de cualquier iniciativa comercial es jamás dejar de vender. Intentarlo una y otra vez es obligatorio.

 

Fuentes imágenes: Marketing Gastronomico  /  GastroGestor