El mundo está en constante movimiento. Lo que hoy día representa un paradigma aparentemente insustituible, mañana puede ser una idea obsoleta. O viceversa. Ejemplo de ello es la creciente demanda de la comida a domicilio, pero mucho más allá de los ‘tradicionales’ repartidores de comida asiática o de pizzas.

En estas tendencias han incidido varios factores. Por una parte, el desarrollo de aplicaciones online que progresivamente han ido reemplazando a los operadores telefónicos en la gestión de los pedidos. Así como el deseo de la mayoría de los clientes por degustar la mejor comida con la máxima comodidad. Y no hay lugar más confortable que el hogar.

Esto ha significado un reto para muchos dueños de restaurantes. Sobre todo para aquellos de perfil elevado, dirigidos para segmentos “exclusivos”. La adaptación siempre es fundamental, y también en nuestro sector de hostelería. ¿Te has planteado ofrecer comida a domicilio de tu restaurante?

¿Se pierde el encanto?

Quienes más han protestado por el crecimiento de la comida a domicilio han sido los propios chefs. Para los artistas de la cocina, el que los comensales prefieran ordenar y comer en casa puede ser una forma de no disfrutar de su arte.

Puede ser cierto que muchas preparaciones, sobre todo las de alta cocina, disminuyen dramáticamente su calidad si no son consumidas ipso facto. Solo comer en el propio establecimiento, en cuanto el plato es colocado en la mesa, garantiza la temperatura, la consistencia y el sabor adecuado.

Otro punto que se ve seriamente entorpecido es el de la presentación y colocación de los alimentos en el plato. Esmerarse en la preparación de un cuadro que resulte irresistible a los ojos del cliente no tiene ningún sentido si la comida se va a trasladar al domicilio del cliente.

El bamboleo propio del transporte en bicicleta, motocicleta o auto, echará por tierra cualquier esfuerzo de orden estético.

Incluso a pie, la colocación de las distintas porciones dentro del envase en donde son trasladadas, puede verse afectado. Pero con todo esto, muchos son los que siguen prefiriendo comer en casa antes de tener que salir hasta el restaurante.

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El mercado es el que manda

Al menos en este punto de la historia, la tendencia es irrefutable. Si bien en España el crecimiento del sector pudiese calificarse como “discreto” (aproximadamente 8% anual), en países como Estados Unidos algunos locales pueden facturar hasta el 70% de sus ingresos a través de la comida a domicilio.

Son varias las consideraciones a tomar en cuenta a la hora de apostar en este campo. No se trata simplemente de contratar a un grupo de repartidores motorizados con vehículos propios, para que repartan comida a diestra y siniestra. También va mucho más allá de diseñar una aplicación móvil para gestionar este departamento o sumarse a alguna que ya exista.

Los dueños y gerentes de restaurantes deben, antes de lanzarse a estas tentadoras aguas, responder una serie de preguntas básicas. Una vez que cada una de ellas tenga la respuesta adecuada, será el momento de dar el salto.

¿El menú está listo para repartirse a domicilio?

Si la opción de comida a domicilio no fue contemplada en el momento de diseñar el menú o la carta de platos a ofrecer, la respuesta es no. Ni los ingredientes, ni las preparaciones regulares están pensados para soportar todo lo que implica los traslados más allá de la mesa del propio restaurante.

Las opciones en este sentido son dos.

  1. Adaptar los ingredientes y las recetas para que cada plato sea capaz de “sobrevivir” desde la cocina hasta su destino final.
  2. Elaborar un menú completamente nuevo, que solo incluya lo disponible en caso de que los comensales quieran comer sin tener que trasladarse ellos hasta el local.

¿Se dispone del espacio físico para gestionar este nuevo departamento?

El hecho de enviar la comida a domicilio es mucho más que servirla en un envase plástico y pedir a un repartidor que la entregue en una dirección determinada. Se requiere de un espacio físico que permita administrar estas solicitudes de manera práctica y eficiente.

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¿Quién repartirá la comida?

Para responder esta interrogante hay, en líneas generales, dos opciones a considerar. La primera de ellas es crear un nuevo departamento dentro del propio negocio, que se encargue de gestionar los pedidos y las entregas.

Si bien esto puede garantizar el control absoluto de todos estos procesos, el impacto dentro de las finanzas es considerable. Habría que asumir una serie de honorarios adicionales, que incluyen repartidores, envasadores y encargados de tomar pedidos. Desde los tradicionales (y cada vez más obsoletos) operadores telefónicos, hasta programadores o administradores para las aplicaciones en línea.

La segunda opción es la más popular. Contratar a una empresa externa que se encargue de todo lo que implica la comida a domicilio. Desde coger los pedidos, hasta entregar los platos en la dirección acordada. 

Comida a domicilio: mucho más que comodidad

Quienes optan por tomar sus dispositivos móviles o sentarse frente a sus ordenadores para ordenar la cena, valoran una cosa por encima de la comodidad. Y esto es la rapidez.

Cada cliente que pide en línea aspira que el lapso entre el último clic para confirmar la orden y el momento en que toquen a su puerta no transcurran más de treinta minutos. Algunos son todavía más exigentes y reducen esta espera a la mitad. Lo que no implica de forma alguna, renunciar a un producto exclusivo de la mejor calidad.

¿Ventajas?

Así como el mundo está en constante movimiento, también está lleno de matices. Y aunque las tendencias del mercado son las que marcan la pauta en los negocios, esto no implica que un modelo de negocio funcione de la misma forma en todos los casos.

De cualquier forma, sumarse a la cultura del delivery puede suponer ventajas importantes para los restaurantes. Una de ellas: competir en el cada vez más demandado mundo virtual. No todos pueden darse el lujo de vivir lejos del cyber espacio. Y aquellos que prefieren quedarse solo en el “mundo real”, resguardándose en posiciones privilegiadas bien ganadas, corren el riesgo de ser arrollados por los cambios.

La comida a domicilio también supone, en la teoría, ampliar el abanico de potenciales clientes, mucho más allá de la capacidad de aforo del local. Según las metas de cada establecimiento, la atención a domicilio puede limitarse a un barrio o abarcar toda una ciudad.

Opciones para vender (y comprar) comida a domicilio

¿Estás interesado en sumarte al mundo de la comida en casa? Son varias las opciones disponibles en el mercado para delegar la gestión de este departamento. Hay muchas empresas online que ofrecen desde tomar los pedidos hasta la entrega final de los productos.

Este es un sector en el que abundan los emprendedores. Pero del que también quieren participar grandes emporios como Facebook, Google, Amazon o Uber. En el mercado español destacan Just Eat, La Nevera Roja y Resto In, entre muchas otras.

Estos portales, siempre complementados con potentes aplicaciones móviles, permiten a los comensales seleccionar entre una amplia gama de opciones para pedir comida. Pero más importante para dueños y gerentes de restaurantes: facilidades y asesoramiento para participar de esta competitiva y cada vez más rentable sección del mercado.