Tres Estrellas Michelin, varios Soles Repsol y  otros varios reconocimientos coronan la trayectoria de Jesús Sánchez.  Es un destacado  chef con un estilo muy personal, tanto en su presencia física como en su cocina. Un  claro ejemplo de excelencia en base a profesionalismo, entusiasmo y amor por lo que hace. Muchos años de experiencia y dedicación,  han marcado la cocina de Jesús Sánchez como referente de la gastronomía española, en especial de la cántabra.

Memoria, esencia y experiencia son tres conceptos con los que el chef define su cocina.  Conceptos profundos que el chef interpreta y actualiza en cada una de sus creaciones.  En la cocina, en la televisión, como escritor, Jesús Sánchez no deja de sorprender al mundo.

La vida de Jesús Sánchez

Nació en Azagra, Navarra, en enero de 1964 y,  desde pequeño manifestó curiosidad por la cocina. Un fenómeno algo extraño, pues en su familia no había antecedentes gastronómicos.  Cuando terminó el bachillerato, se trasladó a la capital decidido a estudiar lo que le gustaba. 

En la Escuela de la Casa de Campo estudió Hostelería, y al mismo tiempo, realizó cursos de Pastelería y Repostería en la Asociación de Pasteleros y Reposteros de Madrid.

Sus comienzos en la actividad como profesional de la gastronomía fueron en el Hotel Ritz de Madrid, bajo la dirección de Eustaquio Becedas y Patrick Buret. Un gran comienzo para un gran chef.  Pero su afán de aprendizaje lo llevaron a conocer otras cocinas. Recorrió Madrid, Marbella y Sevilla con la empresa de Luis Lezama.  Asimismo, tuvo instancias de enriquecimiento profesional en restaurantes de Bilbao, París, Burdeos.  En 1989 se integró al equipo del restaurante El Molino, de Puente Arce, en Cantabria, como Jefe de Cocina.

Cuatro años más tarde, inaugura su propio restaurante, el Cenador de Amós, en Villaverde de Pontones, localidad cántabra. Eligió para su gran emprendimiento una casa solariega del siglo XVIII. Lo acompañó su esposa, Marian Martínez.

Editó libros, colaboró en programas de televisión y tuvo a cargo un Aula de Cocina en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. En todas las actividades que ha emprendido los éxitos se han sucedido en su vida, una vida en la que el chef siempre destaca su amor por lo que hace y el disfrute al dedicarse a ello.

Cenador de Amós: la gran obra de Jesús Sánchez

Dentro de un privilegiado entorno en el que la naturaleza y la arquitectura se ensamblan artísticamente, se encuentra el restaurante Cenador de Amós. Una casona palaciega del Siglo XVIII alberga este emprendimiento que es el resultado de un largo caminar profesional en busca de la excelencia. Allí, Jesús Sánchez  vive su magia creadora que asombra a los amantes del buen comer.

Este espacio único es signo de la apuesta del chef a la alta gastronomía. La experiencia extraordinaria comienza desde el momento mismo en que el comensal entra al restaurante.  El edificio, ‘Casa-Palacio Mazarrasa’, barroco con torres, fue construido en el año 1856.

El antiguo patio de acceso de caballos es hoy el comedor principal. Un ambiente en el que la luz natural juega en el interior y crea atmósferas increíbles. Además, dispone de dos comedores privados.

La decoración, que respeta la arquitectura, muestra mucha madera, cristales soplados y elementos minimalistas que destacan el encanto del lugar.  Todo está pensado para que el cliente viva una experiencia inolvidable, que empieza en el ambiente y que se vuelve plena con los platos del chef.

El curioso nombre del restaurante recuerda a su abuelo, Amós, un personaje popular que se dedicaba a vender alimentos por los pueblos con un carro, soñando siempre con abrir una fonda. Quizás este sueño del abuelo haya influido en el su nieto.

La esencialidad en la cocina de Jesús Sánchez

La carta es la estrella del Cenador de Amós. Ha sido caracterizada por su creador como portadora de una ‘esencialidad compleja’. Una simplicidad sofisticada, que atiende al detalle es el rasgo distintivo de cada plato.

La búsqueda de la esencia del producto es el afán de Jesús Sánchez.  El chef se involucra con el producto, se conecta con él hasta tal punto que se impregna de esa esencialidad que es casi una obsesión. 

Esa búsqueda de nuevas fronteras, eleva la comida a otro nivel, un nivel en el que cada materia prima deja de ser material para volverse parte de una obra espiritual que se plasma en un plato. Esta forma de trabajar  requiere de un trabajo complejo que busca en el interior, en la memoria, el fondo y la forma para que se proyecte esa inquietud creativa.

La propuesta de Jesús Sánchez se basa en una serie de secuencias que reflejan la esencia de la cocina de Cantabria, tanto en sus productos como en sus elaboraciones.  La carta presenta un recorrido por la costa cántabra, por las carnes y los vegetales, siempre atendiendo al producto de temporada.

La “Tortilla de Amós”, el “Bocado de ensaladilla, patata violeta huevas y colatura”, el “Lomo de mero del Cantábrico, salsa verde mar y clorofila”, son algunos de los pasos de un menú excepcional.  Completa la experiencia una muy nutrida bodega.

Tiempos de pandemia en el Cenador de Amós

La pandemia del coronavirus no perdonó a nadie, y los acontecimientos se desarrollaron vertiginosamente para Jesús Sánchez.  El 20 de noviembre de 2019, su restaurante recibió la tercera Estrella Michelin. Cerró por licencia el 23 de diciembre, con el libro de reservas a tope para un año que prometía. Reabrió el 4 de marzo de 2020, y la pandemia obligó al cierre al decretarse bel estado de alarma apenas ocho días después

A partir de entonces, vivió dos períodos en el confinamiento y pasó lo que todos, momentos de desánimo y etapas de restablecimiento del equilibrio. Aprovechó el tiempo manteniendo contacto con colegas y lo disfrutó con su  familia. Y en junio del 2020 comenzó la reactivación del Cenador de Amós.

Su mensaje para sus colegas chef y restauradores es la de apostar a la  unión, y propone compartir más que nunca las singularidades. Considera que la fuerza del sector se engrandece si todos están unidos y comparten realidades y esperanzas.

Con una gorra que es parte de su fisonomía, y una personalidad afable y tesonera, el chef de la Cantabria deja huella en el mundo gastronómico. Su cocina de máxima calidad enaltece la propuesta gastronómica de España y del mundo.

Comparte