El tema de los alimentos transgénicos aparece cada vez con mayor frecuencia cuando se habla de dietas saludables. La mayoría de las veces, la gente se refiere a estos alimentos con poca información científica.  Es así como la expresión ‘alimentos transgénicos’ aparece asociada a los tantos enemigos de la salud y del medioambiente.

Suele pasar que hay quienes se benefician con estas especulaciones sin preocuparse en lo más mínimo por lo importante: la verdad. Las víctimas siempre son los consumidores, que construyen su opinión con campañas publicitarias y explicaciones seudocientíficas.

¿Qué son los alimentos transgénicos?

Se trata de alimentos que han sido intervenidos por la ingeniería genética. ¿En qué consiste esta intervención? En  modificar la estructura genética de un alimento para obtener otro similar. El objetivo de esta modificación es lograr características especiales, que son las deseadas por motivos de producción, de conservación o de otra clase.

La manipulación genética se logra alterando el ADN, que es el responsable de las secuencias de los genes.  Esta acción permite cambiar rasgos biológicos del alimento, introduciendo o eliminando genes.

Alimentos transgénicos: ¿buenos o malos?

Es frecuente hoy en día hablar de plantas genéticamente modificadas, como el maíz, la soja, la cebada.  Estas intervenciones han permitido cultivos más resistentes, adaptados a diferentes climas y suelos y con mayor potencial industrial.  Esta ha sido la parte positiva.

Pero como contrapartida han surgido voces que argumentan que los alimentos transgénicos son perjudiciales para la salud. Más que en certezas, estas voces se sostienen en dudas y en la falta de explicación de la ciencia. Los científicos hablan poco de la influencia que esta manipulación tiene sobre la salud humana.  Nada se dice de las consecuencias a largo plazo de consumir alimentos transgénicos; y esa falta de explicaciones, alerta a una gran parte del mundo.

alimentos restaurante

La tendencia medioambientalista es la que más se opone a las producciones transgénicas. Temen por el impacto ambiental y por las pérdidas de la naturaleza y de la biodiversidad que estas prácticas suponen.

En general, los opositores a los alimentos transgénicos basan su postura en que no hay datos ni proyecciones de futuro. El tiempo transcurrido no permite evaluar si habrá perjuicios para la naturaleza, para animales y para el hombre.

¿Qué dicen las leyes al respecto?

La ingeniería genética tiene una corta historia. Es un mundo poblado de incertidumbres y de preguntas, en el que las respuestas son, aún, muy pocas.

Por todo ello, la legislación no ha tenido argumentos para autorizar o prohibir los alimentos transgénicos en el mercado.  Si no hay pruebas fehacientes de que perjudican a la salud, no se justifica impedir su utilización.

Sin embargo, las normas europeas establecen algunas condiciones que intentan regular la ingeniería genética, especialmente aplicada a los alimentos. Ellas son:

  • Que se demuestre que esa modificación es útil
  • Que se detallen las características del producto y que esas condiciones se mantengan a través del tiempo.
  • Que sean seguros para la salud humana y para el medioambiente.
  • Que se etiqueten adecuadamente, aclarando que el producto está modificado genéticamente.

Algunas comunidades autónomas de España han desarrollado su propia legislación en materia de modificaciones genéticas. En general, disponen la obligación de solicitar autorización para producir estos alimentos. También se establecen sistemas de control, de vigilancia y de sanciones para estas industrias.

De cualquier modo, será el consumidor, con la información a la vista, quien decida si  consume o no OMG (Organismos Modificados Genéticamente).

Consecuencias de la polémica para los restaurantes

La realidad comprobada es que esta tendencia está impactando en las opiniones de la gente.  Por lo tanto, al restaurante le conviene prescindir de los alimentos transgénicos todo lo que sea posible.  El cliente y sus deseos siempre deben estar en la mira.

Evitando estos productos, adoptará una postura que la gente entenderá como asociada al cuidado de la salud de los clientes. Un restaurante que evita los transgénicos es un restaurante saludable. Es cierto que no es sencillo asumir esta decisión, pero se puede intentar hacerlo.

Muchos restaurantes han optado por disponer de su propia huerta y criadero de animales. Los cultivos orgánicos, realizados con  prácticas totalmente libres de ingeniería genética, aseguran productos libres de transgénicos.  Lamentablemente, esto no es posible para todos.

La elección de los proveedores y asegurarse de que trabajen con productos naturales no transgénicos, es un buen comienzo. La compra de productos locales facilita la tarea, pues el restaurante puede conocer de primera mano los sistemas y las condiciones de producción. En cuanto a los envasados, será necesario también controlar esta condición.

Si se logra una carta libre de transgénicos, seguramente se captará a los clientes meticulosos en este tema. Si el cambio no puede realizarse abarcando todos los platos, quizás se logre ofrecer algunos menús que cumplan con este requisito. Una vez que se disminuya o prescinda de los alimentos transgénicos, una buena campaña de marketing completará la tarea.

transgénicos

El Proyecto No-OGM

La polémica  acerca de los efectos de los alimentos transgénicos en la vida y en la salud, seguirá, sin dudas, durante mucho tiempo. Quizá por un asunto de preocupación real o por intereses comerciales, la industria alimentaria se bifurca. Por un lado, hay empresas que defienden los OGM (Organismos Genéticamente Modificados).

Pero también  han surgido empresas que se incorporan al proyecto No-OGM, y que se proclaman como libres de transgénicos. Cada vez son más, y satisfacen los intereses de una gran parte de la población.

¿Cuáles son los alimentos en los que la manipulación genética ha actuado más?

  • Algunos cultivos, especialmente soja, maíz, algodón
  • Forraje para animales
  • Embutidos
  • Productos lácteos
  • Papas fritas
  • Chocolates
  • Pan y horneados
  • Bebidas dulces
  • Mayonesa
  • Salsa de chocolate

Estos y otros alimentos elaborados con productos transgénicos se vuelven también OGM.

Precisamente en estos alimentos ponen sus ojos los defensores del concepto No-OGM. Especialmente para empresas nuevas, el concepto de libre de manipulación genética es una buena marca de identidad para entrar en el mercado y competir. Lo es también, para un restaurante.