Clientes que van y vienen, quejas y apuros, problemas eventuales que hay que resolver, y mucho más. Todo ello conforma el día a día de la cocina del restaurante. Los nervios y el estrés, dos grandes males de estos tiempos, se apoderan de los empleados. Y todo se afecta, las personas y el negocio.

El hecho de pensar en acciones para reducir los nervios en la cocina del restaurante es mejorar la calidad de vida de todos.  Y como consecuencia, mejorará también el restaurante en su conjunto.

¿Por qué la cocina del restaurante genera tantos nervios?

Todo trabajo que implique atención constante y directa al público, expone a tensiones.  El restaurante vive de la gente y su meta es satisfacer a esos clientes que son la esencia de su existencia.  Para lograr esta felicidad del cliente y el disfrute de su experiencia en el local, deben alinearse múltiples factores.

Las compras deben haberse realizado correctamente para que el cocinero disponga de los ingredientes. Las maquinarias deben funcionar bien; cada empleado debe estar en su puesto y no puede faltar ninguno. Todas las acciones del restaurante están encadenadas; si falla una, la cadena se perjudica.  Se trata de una compleja sinergia en la que todos dependen de todos.

Si esta armonía no es tal, el rendimiento laboral del equipo se perjudica. Los empleados se desestabilizan y el ambiente se vuelve un torbellino fatal  que arrastra a todos.

Un ambiente poblado de gente nerviosa solo provoca incluso enfermedades y problemas, además de perjudicar el rendimiento de todo el grupo. Las tensiones hacen más difíciles las tareas. Parece que un genio malintencionado circulara por la cocina provocando males.

extintores

Las consecuencias de esta situación son varias: la comida no está a tiempo o se pasa de punto, los platos de caen de las manos de los ayudantes, va sal de más en alguna preparación. Hay lesiones y accidentes. Y como consecuencia, el nivel de estrés sigue subiendo; hasta que, por fin, las personas comienzan a estallar y a decir ‘hasta aquí hemos llegado.

¿Cómo reducir los nervios en la cocina del restaurante?

El funcionamiento de la cocina es producto de la participación de las personas que allí trabajan.  Por lo tanto, toda acción que se emprenda para reducir los nervios en la cocina las tiene que involucrar a todas. ¿Qué se puede hacer?

  • La integración del equipo es fundamental

Un equipo no es solo un grupo de personas que trabajan juntas. El concepto de equipo implica mucho más que eso. Por todo ello, el primer paso para reducir nervios es que ese equipo esté verdaderamente integrado.

Es muy importante trabajar con el grupo.  Todos tienen que involucrarse con la propuesta del restaurante. Es preciso que tengan claro el proyecto, las metas y las tareas específicas para las que fueron contratados.

Cada empleado tiene que saber con precisión que se espera de él tanto en el trabajo específicamente como en sus actitudes. Es necesario que entiendan que la solidaridad y la complementariedad son principios básicos.

estrés

  • Los celos laborales provocan negatividades y problemas, y estos generan estrés

En la práctica, para reducir los nervios en la cocina es preciso evitar que los empleados sientan celos por preferencias o reconocimientos especiales. No se trata de eliminar premios y compensaciones, sino de ser justo con ellos.

  • La organización es el eje de la tranquilidad

Si los platos se retrasan en llegar a la mesa, los clientes se quejarán, y la efervescencia de nervios empezará a subir. Y si al cocinero le falta algún ingrediente para preparar la orden, o el horno no funciona por retrasos de mantenimiento, o le faltaron ayudantes, no tendrá los platos a tiempo.

La cuestión es clara: cada sector de la cocina influye en la organización, y puede perjudicarla. Si las compras no se hicieron adecuadamente, o si el proveedor no entregó los productos y nadie se dio cuenta, habrá problemas.

Si el horno funcionaba mal y no se atendió el mantenimiento a tiempo, habrá problemas. Si los ayudantes se enferman y dan de baja con frecuencia porque el ambiente laboral es insano, habrá problemas. Estos son solo algunos ejemplos de lo que con frecuencia sucede en las cocinas.

El gestor o administrador, tiene que estar atento a todo. Velará porque cada sector de la cocina esté en condiciones de propiciar un ambiente distendido de trabajo, aunque sea intenso.  No es el exceso de trabajo lo que provoca estrés, sino el no poder cumplir con él porque las cosas no funcionan como deberían.

Es conveniente establecer días y horarios para actividades que no requieren instantaneidad.  Una agenda de cocina es una herramienta muy útil. En ella se establecerán estas tareas, por ejemplo, las compras y atención de proveedores y el mantenimiento de equipos.

  • La plantilla de personal y la elección de quién ocupará cada puesto es clave

Si el número de empleados es menor al que realmente hace falta, las personas se agotarán y no rendirán lo necesario.  El personal sobrecargado de tareas es una de las causas frecuentes de los problemas. A veces, para recudir los nervios en la cocina basta con aumentar la plantilla de personal y redistribuir tareas. Todo funcionará mejor.

  • La carta debe ser realmente posible

No se puede dar el paso más largo de lo que dan las piernas. Este dicho popular se aplica a la cocina.  Los menús y las cartas deben ser posibles de realizar; es conveniente analizar con el equipo el menú y ver si es verdaderamente adecuado al restaurante. A veces, una carta  es manifestación de deseos alejados de la realidad.

Si el equipo ha compartido la responsabilidad de la planificación del menú, se sentirá seguro a la hora de sus tareas. Y la seguridad ofrece tranquilidad.

equipo restaurante

  • La socialización de las personas que trabajan en el restaurante es importante

No tiene que ver con el restaurante en sí mismo, sino específicamente con las personas que en el trabajan. Una estrategia que contribuye a reducir los nervios en la cocina de un restaurante es reunirlas en un contexto diferente del de trabajo.

La organización de alguna fiesta o encuentro de amistad, en el que los empleados se vean fuera de sus roles laborales, sirve para limar asperezas. Este es un camino para generar recuerdos compartidos amigables y felices, que mejorarán las relaciones y el humor.

Las personas que trabajan en la cocina no son autómatas. Son seres humanos vulnerables a los que hay que cuidar. Una buena organización y un equipo humano saludable y feliz lograrán reducir los nervios en la cocina.