Para elaborar comida saludable todo chef necesita ingredientes que beneficien la salud. La compra de productos saludables para el restaurante puede volverse todo un desafío para el encargado de la tarea. Requiere de cierta organización y planificación: investigar, anticipar, prever, coordinar, conservar, adaptar, son algunas de las acciones necesarias para una buena compra.

Si no se compra con cautela, la adquisición de materias primas puede ir en contra de los beneficios del restaurante. Es indudable que, tanto si se aumentan los costes como si se compran productos sin garantía de calidad, el servicio al público puede verse afectada. Esta relación debe mantenerse equilibrada.

Para lograr sostener ese equilibrio hay que prestar mucha atención al momento de comprar productos saludables para usar en el restaurante. La garantía de calidad a un precio accesible es el primer paso, pero no es el único.

Algunos tips para comprar productos saludables para el restaurante

Atender a los clientes implica hoy investigar, conocer tendencias y ofrecer opciones diversas en el menú. Los clientes vegetarianos, veganos, celíacos o con otras dietas especiales, visitan un restaurante si encuentran en él alimentos que satisfagan sus necesidades La promoción de la alimentación saludable está modificando los hábitos de la gente.

Los clientes no se conforman con comidas ricas, sino que, además, demandan que sean sanas. Esta es una realidad que ha llegado para quedarse. Por tanto, la propuesta del restaurante tiene que ajustarse a ella.

En este contexto, la compra de productos saludables es una acción clave para este nuevo concepto de restaurante. ¿Cómo se puede organizar la compra?

Listas de control

Las compras apuradas generalmente cuestan más y obstaculizan la intención de comprar productos saludables.  La urgencia no facilitará comprar productos saludables, con garantía de calidad a buen precio.

En la práctica, la lista de compras es una herramienta muy útil. Para trabajar con listas de control efectivo, hay que anticipar. En la lista se irán anotando todos los productos que se van acabando o que se consideran necesarios para innovaciones en el menú.  Una investigación previa permitirá detectar en dónde conviene comprar cada producto.

Una base de datos informatizada donde estén registrados todos los productos que se utilizan en el restaurante facilitará la tarea. Solo será necesario marcar aquello que hace falta. Es aconsejable tener registrados en la misma lista los datos del lugar donde se compra cada producto, para agilizar el trámite.

Es bueno disponer de una pizarra para anotaciones en la propia cocina. Hay momentos muy agitados en los que al chef y sus ayudantes se les ocurren  ideas de compra.  Si no se registra inmediatamente, es probable que se olvide. Al final de la jornada, los registros de la pizarra se ingresarán en la lista.

¿Qué y cuándo comprar?

Los productos naturales son, sin dudas, los más saludables.  Si la idea es comprar productos saludables, se optará por los que se venden frescos en lugar de los enlatados. Los productos locales de la estación aportan, además, un sabor más intenso.

Los alimentos estacionales reúnen todas las condiciones de beneficios para la salud. La naturaleza es la que determina qué pescado, hortaliza o leguminosa se encuentra en estado óptimo en cada momento del año. Por tanto, consumir esos productos en el momento en que se cosechan naturalmente, asegura las propiedades nutricionales para el organismo.

Los productos de temporada suelen tener precio más bajo que fuera de estación. Es cierto que el restaurante puede necesitarlos todo el año. Por eso, lo ideal es variar el menú del restaurante de acuerdo a las ofertas naturales de la época y del lugar. De esta forma se consigue comprar productos saludables a precios convenientes.

Conservación de los productos después de la compra

 Existen muchas formas de conservar los productos que se han comprado frescos:

  • Algunos se pueden conservar en congelación, como el pescado y otras carnes.
  • Las verduras de hoja requieren ser guardadas en la nevera, lavadas, secas y en un recipiente con tapa. Este es el caso de las lechugas, acelgas y espinacas.
  • Cebollas y ajos deben almacenarse en un lugar oscuro, para evitar que broten. Un armario o una caja cerrada, a la que se le han hecho agujeros para que, entre el aire, será suficiente.
  • Algunas verduras como el brócoli y la coliflor se mantienen perfectamente en la nevera, con el tallo en agua.
  • Los tomates no se conservan frescos durante mucho tiempo, pero pueden procesarse naturalmente. Los tomates en conserva preparados en la estación de alta producción del fruto, son fáciles de preparar; permiten disponer de un producto saludable y de excelente calidad en todo momento. Y el coste ha sido bajo. De igual manera puede procederse con otras hortalizas.

La clave siempre está en la organización y en la habilidad del chef para adaptar su menú a los productos disponibles.

 

Fuentes de imágenes: Cadena SER  /  Amigos Barcelona

Comparte