Toneladas de productos se descartan diariamente en el mundo. Los productores de frutas y verduras tratan de adaptar sus productos al impulso estético de las personas. Se trata de ese afán de elegir lo que se ve perfecto. Los productos imperfectos exteriormente son despreciados y se acumulan como pérdidas.

Esta actitud es, quizá, un reflejo del culto a las apariencias de estos tiempos. Todo se valora según su aspecto, y esta costumbre también condiciona  las compras.  Sin embargo, en la mayor parte de los productos, esa perfección exterior es producto de la artificialidad en los cultivos y tratamientos de las producciones.

Los fertilizantes químicos alimentan esa estética de frutas y verduras y las hacen grandes y lozanas. Los insecticidas evitan el deterioro de las cáscaras y hojas. Las ceras otros productos similares vuelven brillantes y apetecibles frutas y verduras. Cuanto más radiante y perfecto es un producto, menos natural es el proceso de producción y tratamiento.

Por su lado, los productos imperfectos  mantienen todas las propiedades nutricionales y naturales intactas. Generalmente se venden a menor precio porque mucha gente  los rechaza.

Los productos imperfectos: un nicho para la sostenibilidad

Afortunadamente, algunos supermercados y varios restaurantes están cambiando su mirada hacia los productos imperfectos. Sus defectos se vuelven oportunidades para contribuir a la sostenibilidad.

Esta sostenibilidad se entiende en varios sentidos. Por un lado, se habla de la preservación del planeta, de los recursos que son necesarios para la vida. Este cuidado es tendencia mundial, y poco a poco va conquistando adeptos.

producto imperfecto

La campaña del mundo para evitar desperdicios de comida, integra también este concepto de sostenibilidad. Es así que la ONU se ha propuesto como meta reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos. Precisamente, esos productos imperfectos que nadie compra muchas veces van a la basura.

Por otro lado, la sostenibilidad se refiere a la economía del restaurante.  Este es un factor importante que debe ser considerado. La disminución de costes y aprovechar insumos es una estrategia para poder mantenerse en un mercado cada vez más competitivo.

Por tanto, la posibilidad de utilizar productos imperfectos en el restaurante es beneficiosa en muchos sentidos. Resulta un camino sencillo para mejorar los beneficios del negocio, sintiendo la satisfacción de contribuir a una causa noble.

Grandes ejemplos para utilizar los productos imperfectos

Están surgiendo iniciativas diferentes que intentan cambiar la mentalidad a la hora de comprar materias primas.

  • En Misfitsmarket e Imperfect Produce, por ejemplo, preparan cajas que contienen productos vegetales de esos que no lucen en los escaparates.

Calabaza, acelga, brócoli, cebolla, papas, boniatos, zanahorias, berenjenas, manzanas, naranjas, pepinos, forman parte de este pack.  Cuesta la mitad de lo que costaría la compra eligiendo los productos.  Buenas iniciativas que están siendo bien recibidas por el público.

  • Rubies in de Rubble es una compañía que elabora conservas, mermeladas y salsas con los productos defectuosos. Los fabrica y envasa a gran escala, y luego se comercializan en famosos almacenes.
  • Misfit Juicery produce zumos a partir de los descartes de las tiendas y de la industria.
  • Por su parte, en ferias y mercados locales al aire libre también se comercializan estos productos. Preparan bolsas con estos productos que el público no valora y los venden a precios menores a los estándares.

huerto

¿Cómo puede aprovechar tu restaurante los productos imperfectos?

La cocina del restaurante es un espacio ideal para la utilización de los productos imperfectos. En ella ocurre la magia de las transformaciones. Las materias primas se muestran generosas y contribuyen a un producto superior: el plato. Las vanidades individuales desaparecen, pues lo que interesa es aportar valor a la idea del chef.

Todo se aprovecha en manos de un buen chef. No importan las imperfecciones aparentes. La mirada del cocinero valora la consistencia, el sabor, el aroma, el color de la esencia del producto. De esa forma, en la cocina son bienvenidos los imperfectos.

Un relleno, una mermelada, una salsa, un zumo, un licuado, son valorados por los comensales por sus propiedades en el plato.  ¿Qué importa el aspecto de ese ingrediente? ¿Alguien lo tiene en cuenta a la hora de comer? No.

Por lo tanto, cambiar la mentalidad a la hora de las compras en el restaurante es un tema importante a tener en cuenta.

¿Cómo comprar productos imperfectos?

El encargado de las compras del restaurante tiene que ser cuidadoso a la hora de comprar productos imperfectos.  No todo sirve, no todo vale.  Algunas consideraciones para tener en cuenta:

  • Las imperfecciones no implican deterioros que perjudiquen su consistencia o su sabor. Si los productos están demasiado pasados de punto óptimo, partidos, muy picados por insectos, por ejemplo, se volverán desperdicios. Por lo tanto, estos no entran en la compra.
  • Es importante dejar las cosas claras con los proveedores. Fijar los límites de lo que se recibirá, qué tipo de imperfecciones se aceptan es el primer tema.
  • Negociar precios es un paso fundamental. Un objetivo del uso de productos imperfectos es reducir costes y aumentar la rentabilidad. El uso de productos imperfectos muchas veces implica un poco más de trabajo en la cocina y hay algunos desperdicios. Por lo tanto, el precio tiene que ser muy conveniente.
  • Todo el personal del restaurante debe estar involucrado en la idea de utilizar productos imperfectos. La concienciación acerca de la sostenibilidad será un aspecto clave.
  • Acudir a proveedores de cercanías. Los pequeños productores hortifrutícolas suelen disponer de excelentes productos cuyo aspecto exterior no es deslumbrante. Las producciones ecológicas, precisamente, parecen, a simple vista, imperfectas si se las compara con los aspectos estándares valorados en el mercado. Sin embargo, son mucho más saludables.
  • Este camino de utilizar productos poco valorados, es una buena idea para aplicar en estrategias de marketing. Alude a la sostenibilidad y, por tanto, responde a una tendencia. Sin embargo, es necesario ser cuidadosos a la hora de difundir este concepto. La gente puede pensar que se utilizan materias primas de calidad inferior, y no es esa la idea que se debe transmitir.

Sobran los argumentos económicos, ambientales, culturales y humanitarios para utilizar productos imperfectos en el restaurante. Es necesario educar a los consumidores para que los hagan suyos.  Desde el restaurante, es posible acompañar este proceso.