El coronavirus y su poder destructivo parecen invencibles. Pero la persistencia y la inteligencia de los restauradores luchan por contrarrestar sus efectos. Quién iba a decir que la glamorosa Nueva York del día a la noche perdería su encanto. Nadie podía haberse imaginado que una de las ciudades del mundo con más encanto, se volvería una trampa mortal. Nunca, jamás, alguien podía haber vislumbrado que la Gran Manzana perdería la magia.

Pero ocurrió. El coronavirus eligió a los Estados Unidos para eclosionar, para mostrar que es más poderoso que los poderosos. Y apuntó a la esplendorosa ciudad de Nueva York, para atacar directo al corazón.

Fue una de las primeras ciudades en afectarse por el Covid-19. Y tuvo un impacto demoledor en la rica metrópoli. Los hospitales se saturaron y las morgues estaban repletas. Las calles quedaron vacías y silenciosas, y se poblaron de extrañas sensaciones de desconcierto e inquietud.

Aunque en estos días la situación empieza a controlarse medianamente, los locales de restauración no logran sobreponerse a la crisis.  Esta situación no es exclusiva de la ciudad estadounidense. Se repite en la mayor parte del mundo, especialmente en las grandes metrópolis. La densidad de población y las desigualdades económicas son factores claves que potencian al coronavirus.

Restaurantes y coronavirus

Estrategias de los restaurantes neoyorquinos ante el coronavirus

Pero no está muerto quien pelea, expresa un conocido dicho popular. Nueva York tiene acostumbrado al mundo a la innovación, a la creatividad, a lo diferente. Y ese mismo espíritu se está haciendo presente en este esfuerzo por salir adelante. 

Los restauradores intentan encontrar estrategias y nuevos caminos para sostenerse con vida ante la profunda crisis económica provocada por el coronavirus. Buscan recursos, lo ya inventado y lo nuevo, y ajustan sus proyectos.

Se toman un tiempo para pensar en sus planes, los desarman y los vuelven a componer. Nada o muy poco queda como estaba, pero es el precio que hay que pagar para seguir. Poco a poco se ponen en marcha, mostrando que se puede, y que los gastronómicos siguen en pie.

En esa búsqueda de recursos y de posibilidades, los restaurantes de Nueva York observan las experiencias del mundo que han dado algún resultado. Las analizan y las adaptan a su realidad. También se focalizan en las herramientas que se emplean en otros sectores, buscando indicios de todo lo que pueda servir para superar la situación

El paisaje gastronómico en Nueva York

Nueva York es una ciudad diversa e inclusiva. En ella se funde la  pluralidad para generar un ambiente en el que la heterogeneidad es la constante. La mezcla de culturas latinas, anglosajonas, africanas, aborígenes, asiáticas, conforman una extraordinaria riqueza.

Las posibilidades son infinitas, tanto para los ciudadanos locales como para los visitantes y turistas.  Y como parte de esta multiplicidad cultural, la cocina aflora.  Una cocina tan diversa como la propia identidad neoyorkina.

En Nueva York se ofrece la cocina sofisticada y exótica japonesa, hindú, tailandesa, china, pasando por la italiana, española, francesa. También coexiste la comida turca y judía, y se suma la cocina latina, argentina, mexicana, peruana. Es un verdadero crisol gastronómico en el que conviven armoniosamente, pero sin mezclarse, muchos y diferentes sabores del mundo.

Pero el coronavirus ha afectado por igual a todos. Más de 1000 locales han cerrado definitivamente. Otros luchan por mantenerse, sostenidos por la esperanza de un futuro exitoso.

¿Cómo volverán los restaurantes a la actividad normal, tras el coronavirus

La comida al aire libre

Los restauradores han pedido a gritos medidas gubernamentales para paliar la situación.  Se han difundido a nivel oficial una lista de principios orientadores a tener en cuenta en el funcionamiento de los restaurantes.  Los mismos explicitan los riesgos de la proximidad y del contacto entre personas y estimulan comportamientos que reduzcan la propagación.

Algunas calles se han transformado en peatonales. De esta manera, se  volvieron espacios para comer al aire libre.  Esto ha sido un factor importante para muchos restaurantes. la gente tiene miedo de comer dentro del local, pero se anima a sentarse al aire libre.

La posibilidad de mantener la comida al aire libre el mayor tiempo posible es una estrategia importante para los neoyorkinos.  Y hay especialistas que consideran que las calles abiertas deberían mantenerse más allá del coronavirus.

Estrategias creativas adaptadas a cada identidad

Algunos restauradores han encontrado sus propias estrategias para aumentar sus ingresos. Si el contacto y la cercanía entre las personas son los mayores factores de riesgo, buscaron opciones que los evitarán.

Por ejemplo, The Oberon Group, de Henry Rich, se centró en la venta minorista y de abarrotes. Cambió totalmente la fisonomía del negocio de antes de la pandemia.  Completó su renovación con el lanzamiento del Wine of the Week. Se trata de la venta promocional de un tipo de vino cada semana.

Por su parte, el restaurante Oxalis, que cuenta con una estrella Michelin, decidió continuar con la alta cocina. Su estrategia fue crear kits de gran nivel para llevar o comer en el restaurante. Para mantener la magia experiencial, el kit es temático y se centra en un tema diferente cada semana.

Entre uno y otro modelo, se han creado otros, de acuerdo a la idiosincrasia de cada local.

La tecnología es la gran herramienta para controlar el coronavirus

Los ojos de los restaurantes neoyorkinos, y los del resto del mundo, están puestos en la tecnología.  Inventos y dispositivos nuevos o nuevos usos para lo ya inventado, ayudan a los restauradores en esta lucha tan desigual.  Y hasta los más reticentes, los que consideraban imprescindible la relación persona-persona, cambian sus principios para sobrevivir.

El cañón de ozono es una de las herramientas que ha sido más incluida en los restaurantes de Nueva York.  Las luces ultravioletas son otro recurso con éxito demostrado que elimina bacterias, virus y agentes patógenos perjudiciales. Es así que la desinfección con luz ultravioletas es tendencia en Nueva York.

La inteligencia artificial, los robots, las máquinas de autoservicio y de pago contactless, son también recursos muy utilizados. Y aunque está en etapa incipiente, día a día mejoran las ofertas y aumentan las compras.

Además de generar ambientes seguros, la tecnología impacta en la sensación de protección que el cliente necesita.  Cuando una persona ve que en un local se dispone de herramientas tecnológicas adecuadas, siente que el ambiente es seguro y  que está protegido en él.  La inventiva de los neoyorkinos va abriendo caminos en esta nueva normalidad.