Los impagos en el comedor del restaurante no son una novedad en el mundo de la hostelería. La cuestión es que el número de casos crece. Ya no se trata de sucesos individuales y poco frecuentes, ahora se presentan en grupos y a diario.

La prensa ha registrado casos verdaderamente increíbles de gente que consume y se fuga sin pagar. Algunos casos incluso han sonado a anecdóticos, como el escape masivo de los invitados a fiestas en restaurantes, o algún pasajero de hoteles que escapa de varios sin abonar la factura.

Realmente cuesta creer que 400 personas puedan fugar sin que nadie pague, o que un pasajero se hospede en 13 hoteles de lujo sin que le cueste un euro.  Parece más una escena de película que del mundo real. Demasiada confianza del restaurante y buena actuación del defraudador para generarla, son dos motivos que contribuyen a que situaciones como estas ocurran en la realidad.

Impagos comedor restaurante

¿En qué tipo de locales se producen los impagos?

La experiencia muestra que los simpas no discriminan. Son más frecuentes en locales de nivel medio, en los que hay mucha afluencia de público y poca gente para atender. Pero también se ingenian para actuar en locales de alta gama.

El anecdotario gastronómico registra que un cliente solitario dejó atónito a Ferran Adrià, en El Bulli, cuando desapareció después de cenar. Seguramente la economía de la empresa no se vio afectada por esto. Y ambos, Adrià y el protagonista de la fuga, tienen ahora una anécdota para contar.

Pero el problema impacta mucho en los locales pequeños y medianos. Un cliente ‘listillo’ cada mucho tiempo es un episodio que causa indignación, pero no pasa de ahí. Ahora bien, cuando se empiezan a sumar las pérdidas por estos impagos en el comedor, la cosa se complica.

Impagos en el comedor: ¿de quién sospechar?

De todos y de nadie, quizá sería la respuesta más adecuada. En realidad, no existe un perfil definido que permita detectar a un cliente moroso. Como bien dice el refrán ‘las apariencias engañan’.

  • Una persona que por su presencia y aspecto no resulta para nada compatible con la idea de fuga sin pagar, puede perfectamente hacerlo.
  • Parece estar bastante claro que estos clientes no son personas que no tengan recursos. Probablemente disponen del dinero para pagar, pero optan por no hacerlo.
  • Algunos ‘simpas’ muestran una actitud similar a la del cleptómano, que roba porque no logra vencer el impulso. Independientemente de cuánto dinero tenga, intentará irse sin pagar.
  • Hay más clientes de este tipo entre los jóvenes y muy frecuentemente actúan en grupo. En estos casos, lo hacen como una travesura que les dará de qué hablar y vanagloriarse ante otros durante un tiempo.
  • ¿Qué tipo de excusas se utilizan? Algunos son reclamadores profesionales que saben cómo reclamar de modo que el encargado, para evitarse problemas mayores, termina perdonándoles la factura. Otros usan el viejo truco de ‘he perdido la billetera’, o ‘me han llamado urgente’ o argumentos por el estilo.

Impagos comedor restaurante

¿Qué dice la ley de los responsables de impagos en el comedor del restaurante?

La ley es blanda para estos estafadores. Pero, además, a nadie se le ocurre denunciar a un cliente cuyo nombre ni conoce porque se fue sin pagar una factura de 50 o 60 euros.  No será prioridad para la policía y no se ocupará del caso.

Por otro lado, está la imagen del restaurante, que hay que cuidar. Hablar mucho de los estafadores que frecuentemente visitan el local, lo hace ver como falto de organización y de cuidado. Y eso a nadie le gusta.  También está el tema del contagio; si el local se muestra vulnerable, otros amigos de la estafa lo visitarán.

¿Qué le pasa a un estafador si lo atrapan?  La ley reconoce que irse sin pagar de un local es una estafa. Si el impago es de menos de 400 euros, la pena será una multa y el registro de antecedentes. Esta multa es de 6 euros por día de pena asignada. Si se establecen 15 días de pena, la multa ascendería a 90 euros.

Sin embargo, es casi una ilusión que un estafador de este tipo de cuantías llegue ante la ley. A lo sumo, se llevará algún insulto del camarero o del encargado del restaurante, o se intentará retener algún objeto de valor para compensar. Pero los que se van sin pagar han logrado tal profesionalización, que se vuelve imposible localizarlos una vez que se han ido. Por lo tanto, lo mejor es prevenir y evitar que ocurra.

Algunas sugerencias que ayudan a la prevención

Algo se puede hacer para evitar el impacto de los estafadores en el restaurante.

  • Una estrategia es tener especialmente controladas esas zonas vulnerables que suelen elegir estos estafadores. Especial atención a terrazas y mesas en el exterior, zona de lavabos y puertas cercanas, pues facilitan la huida.
  • Hay que desconfiar de las historias de robos de billeteras y de llamadas de emergencia. En estos casos, se puede pedir algo en garantía de pago, un reloj, un abrigo o lo que sea.
  • La distribución de las mesas entre los camareros es también un recurso útil. Cada camarero se ocupa del servicio y control de las mesas a su cargo.

En España está bastante extendida esta costumbre de marcharse sin pagar, y hasta es socialmente aceptada. En otros países es bochornoso, una deshonra, por ejemplo, en Bélgica. ¿Es idiosincrasia nacional? Un fenómeno para estudiar, sin dudas.