Todo restaurante quisiera tener en su plantilla al mejor camarero. Con él se aseguraría de que el comensal estaría bien atendido y, por tanto, lograría su satisfacción en una buena parte de las expectativas. ¿Sabes cómo ser el mejor camarero? Aquí te lo contamos.

El camarero es el representante del restaurante ante el cliente que llega al local. Su rol es el de un embajador que gestiona ese encuentro. En su actitud se sintetiza la esencia del local.  Es la persona que más contribuye a la imagen que el comensal se lleva de su visita. 

La diferenciación en el servicio

Es frecuente que se crea que ser camarero es trasladar platos de la cocina a la mesa y viceversa. Hay quien piensa que alcanza con ser hábil con la bandeja y con tener buena memoria para recordar las demandas.   

Con esta idea, errónea por cierto, muchas personas que necesitan trabajo intentan ser contratados como camareros.  También, hay gestores novatos de restaurantes que, para reducir gastos en salarios, contratan a jóvenes sin formación ni experiencia.

Ser camarero es una profesión, un oficio que exige aprendizaje. Si bien algunas personas tienen aptitudes innatas imprescindibles para ser el mejor camarero, siempre se necesita aprender. La amabilidad, el dinamismo, la precisión, las habilidades sociales,  y hasta el equilibrio son importantes, pero no alcanzan.

Personal de restaurante

¿Qué requisitos debe reunir un camarero excepcional?

1. Presentación y aspecto personal

El aspecto es fundamental. La presentación del camarero de sala es espejo de la imagen del restaurante. Un aspecto cuidado, aseado, prolijo, un uniforme perfecto, proyectarán en el cliente la idea de higiene, pulcritud y sanidad del local.

2. Sonrisa, amabilidad, prudencia

Las personas que deciden comer en un restaurante, seguramente están bien dispuestas y quieren vivir un momento agradable. El camarero es parte de esas vivencias. Acompañar el estado de ánimo de los clientes es parte del buen servicio que brinda el mejor camarero.

La sonrisa y la amabilidad en el trato son dos condiciones básicas. Y también la prudencia. El buen camarero debe detectar si a los clientes les agrada que les hablen o si no les interesa la comunicación.  Hay que cuidar los  límites entre la amabilidad, la gentileza y el exceso de confianza que puede molestar.

3. Aprender el protocolo del servicio

Un comensal capta enseguida si el camarero está capacitado o si improvisa. Y traslada la responsabilidad al restaurante. Si el camarero falla en el protocolo de servicio, es el restaurante el que falla. El cliente sentirá que no se lo atiende como es debido y, probablemente, no vuelva.

Por lo tanto, el restaurante debe asegurarse de que los camareros conocen las técnicas de sala y barra. Observarlos en acción es una buena manera de evaluar el desempeño para corregir aquello que requiera mejora.

4. Dominio de la carta del restaurante

El camarero es un nexo entre la cocina y el cliente.  Es asesor de los comensales y vendedor del negocio. Por tanto, tiene que dominar el doble juego de informar y de vender.  Conocer a fondo la carta es requisito de base.

Saber los ingredientes y el proceso de elaboración de cada plato le permitirá al camarero responder a todas las consultas.  Asimismo, podrá sugerir los platos que rinden más al restaurante, cuando el comensal solicita consejos.

Para vender hay que conocer, y ese conocimiento transmitirá confianza al cliente.

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5.  Eficiencia en la toma de comandas

La toma de comandas puede ser un punto neurálgico en el servicio de mesas. El cliente no debería tener que repetir su pedido, y a la hora de recibir los platos,  cada persona tendría que tener ante sí lo que pidió. 

Esto que parece muy sencillo, requiere de entrenamiento y de atención plena. Cada camarero podrá organizar sus sistema de registro escrito en el momento de la toma de comandas, especialmente en las mesas numerosas. Pero es conveniente que el equipo reciba un sistema tipo que asegure el eficaz desempeño.

6. Resolución de conflictos

Resolver conflictos es parte de las tareas del camarero. La calma, la sensatez, la amabilidad deben prevalecer en esas situaciones. Las quejas de los clientes por un plato que no le gustó, un error en la comanda o en la cuenta, un defecto en la comida, suelen ser motivo de problemas.

Un aspecto importante es que el conflicto quede circunscripto en la mesa en la que aconteció y que ninguna persona fuera de ella se entere del problema. Hay clientes que reaccionan mal muy fácilmente ante el mínimo detalle, y la agilidad y habilidad al resolver la situación es fundamental.

Es necesario entrenar a los camareros en cómo proceder ante los conflictos más frecuentes. De este modo, existirá una respuesta consolidada que afectará lo menos posible al restaurante.

7. Control de la mesa durante el servicio

Cuando un camarero asume una mesa, debe sentir que tiene toda la responsabilidad para que esos clientes resulten satisfechos. Por tanto, debe permanecer atento en todo momento a las reacciones de esas personas.

En especial, hay que  controlar el ritmo de cada paso de la consumición. No se trata de apurar a los comensales, sino de que estos sientan que se los está atendiendo.

Resulta desconcertante que un cliente llame varias veces a su camarero y este no lo perciba o lo postergue. El mejor camarero está siempre disponible para los clientes y es rápido en su servicio.

8.  Conocimiento de la zona, del entorno

Los camareros suelen ser fuente de información que trasciende el restaurante. Para los turistas son referentes confiables para moverse en la zona. Y, aunque no es su obligación brindar esta información, el comensal se irá más satisfecho si lo hace.

Esta condición no solo vale para turistas. Hoy en día las personas se trasladan largas distancias para visitar un restaurante que les ha llamado la atención. Y es frecuente que ya que están en una zona que no conocen, aprovechen para recorrerla.

9. Humildad y despedida cordial

El momento de la despedida es el broche de la estancia del comensal. Preguntar amablemente cómo ha resultado la experiencia, pedir perdón con humildad si hubo errores, ponerse a disposición de los clientes, dejará una buena impresión.

Un servicio de calidad requiere del mejor camarero, que logrará que los clientes vuelvan y que siempre tengan presente ese restaurante cuando elijan dónde comer. Por tanto, es imprescindible entrenar a los camareros en esas estrategias que harán de ellos los mejores.

Nada puede quedar dejado al azar o a la suerte.  El equipo de camareros debe tener reglas comunes de trabajo que, más allá de las diferencias individuales, unifiquen su tarea.

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