La tecnología ha beneficiado al mundo de los negocios. Se han agilizado los trámites y las compras, han mejorado las comunicaciones, se ha hecho posible una efectiva forma de marketing. Pero también ha originado una problemática que preocupa. El fraude digital está a la orden del día, y es una amenaza constante que ha alcanzado a los restaurantes.

Nadie está libre de este mal. El fraude digital no discrimina a las empresas, no se fija en su tamaño o en el target de sus clientes.  Allí donde hay una posibilidad, se instala y avanza. Los hackers parecen saberlo todo, y sus malas intenciones no tienen límites.

El aumento de las transacciones por internet ha generado un incremento de estos fraudes. Con la expansión de las gestiones online, los hackers expanden sus posibilidades de acción.

Esta nueva realidad, lo obligado es tomar medidas para prevenir el fraude digital. Han surgido empresas que idean sistemas específicos para proteger la seguridad informática del restaurante. Se ha instalado una verdadera guerra entre hackers y protectores de seguridad. Pero ante cada solución, los ciber delincuentes encuentran una nueva puerta de entrada a la estafa. Y esta pugna parece no tener fin.

 

¿Cuáles son los fraudes digitales más comunes?

fraude digital

  • Pishing. La intención es ‘pescar’ información sobre clientes. Si el restaurante tiene una base de datos de clientes, mediante esta modalidad los estafadores se apropian de la información.

Después, claro está, usan estos datos para robar. Por ejemplo, envían correos electrónicos a los clientes para pedir información sobre tarjetas o cuentas bancarias. Esta información generalmente es vendida a otros estafadores y se extiende la cadena de fraudes. A través del restaurante, roban a los clientes y hasta al propio empresario del restaurante.

  • Engaño por ejecución de programa. Es el camino por el que ingresan los troyanos y otros virus espías. El restaurante recibe un archivo por mail o por mensajería de redes sociales. En apariencia, es una foto, un vídeo o una oferta promocional.

La idea es engañar al restaurante para que lo abra. Si esto ocurre, se instala en el dispositivo electrónico un troyano. Todo el contenido de la pc está disponible para el invasor. Bases de datos, información financiera, contraseñas registradas, todo está en manos del estafador.

  • Uso de promociones, descuentos y premios. Otro fraude que es frecuente en los restaurantes es la manipulación de los recursos utilizados en las promociones. Reventa, transferencias indebidas, acumulación o introducción de premios falsos son algunas de estas acciones.
  • Hackeo de tarjetas a clientes. El fraude digital realizado a través del restaurante puede afectar a la cartera de clientes. Mediante sus medios fraudulentos, los hackers realizan test a las tarjetas de créditos; seleccionan las habilitadas para grandes importes y las usan. Lo mismo puede ocurrir con las tarjetas que se utilizan para las gestiones del propio restaurante.
  • Ataque “in de middle”. “In de middle” significa “en el medio”. En este fraude, el hacker se ubica entre la institución financiera y las cuentas del restaurante. Desde esta posición interceptan la comunicación entre el banco y el negocio. El hacker puede ver y modificar esta información, por lo que hasta podría cambiar la cuenta de destino de dinero, ingresando la suya propia.

¿Cómo se produce un fraude digital?

Generalmente el fraude digital se dirige a grupos de empresas o de personas.  Los hackers detectan una debilidad generalizada en la seguridad y allí comienza el proceso. Se pone en marcha el ataque automatizado a todos simultáneamente; de este modo, con una sola embestida, obtienen enormes beneficios.

Los hackers saben que inmediatamente después de ocurrido el fraude, se pondrá en marcha la maquinaria para solucionar de la seguridad. Por tanto, el ataque debe ser muy rápido.

Un sistema que obstaculice de alguna manera el proceso, quedará fuera del fraude. Por esto es fundamental garantizar que toda herramienta digital que el restaurante utilice sea totalmente segura.

¿Qué hacer para prevenir el fraude digital?

Existen algunas medidas de prevención que deben ponerse en práctica.  Si bien con ellas quizás no se evite totalmente el problema, se reducen los riesgos. Todo obstáculo que se interponga en el camino del estafador, se constituirá en una fortaleza del restaurante.

  • Instalar sistemas de autenticación multifactor. Son mecanismos que requieren más de una forma de autenticación de una transacción. Hacen muy difícil acceder al dispositivo porque se crea una defensa en capas.
  • Utilizar sistemas de controles. Un gran porcentaje de los fraudes online están constituidos por solicitudes falsas de pagos. El restaurante recibe un mensaje que le solicita pagar una deuda; aunque la deuda sea legítima, la solicitud puede ser falsa. Exigir documentación probatoria del emisor para respaldar el pedido es un buen camino.
  • Nunca enviar información vía mail al Banco. Ningún Banco solicita información por mail.
  • No se debe acceder a la página web del Banco a través de un link recibido por mail. Ante cualquier duda, es conveniente llamar a la institución financiera para obtener información.
  • No abrir archivos de procedencia desconocida o que no hayan sido solicitados, aunque parezcan provenir de fuentes confiables.
  • Mantener un antivirus efectivo siempre activo.
  • Jamás aceptar la instalación de software desde internet, a menos que se confíe en la fuente.
  • No usar un dispositivo público para conectarse con el Banco.
  • Evitar que las personas usen la pc del restaurante para trámites personales.
  • Existe un sistema basado en la monitorización de píxeles en el navegador que usa el restaurante. Instalando este método, es posible identificar hackers que buscan debilidades en el sistema y evitar ataques. Es el sistema que ofrece Forter.

En general, se trata de mantener una actitud alerta y desconfiada. Es necesario que todo el personal del restaurante esté enterado del riesgo de los fraudes online.

Para que las barreras de protección sean efectivas, es necesario estar bien informado. El cambio de estrategias de los hackers es permanente, por tanto, la alerta también debe serlo.