La tendencia a ‘lo saludable’ se ha instalado con fuerza en el mundo. Parece que los esfuerzos de organizaciones de salud y de muchos médicos están dando resultados Y en este marco, la idea del restaurante saludable se ha vuelto una estrategia para atraer clientes. ¿Te planteas dar un toque muy saludable a tu restaurante?

El mundo en general ha comenzado a considerar la dieta como forma de prevención y de cuidado de la salud. Todos nos intentamos habituar a consumir productos más naturales y menos procesados.

Existe una creciente demanda de ofertas gastronómicas saludables. Mucha gente que cuida su alimentación y come a diario fuera de su casa, busca con afán este tipo de propuestas; por tanto, es un interesante nicho de mercado para la restauración. Ante esta demanda, los chefs y los empresarios se esmeran por captar la atención de quienes siguen esta tendencia.

Generar la imagen de un restaurante saludable implica una visión renovada de la cocina. Para ser considerado saludable, el restaurante deberá ajustarse a las tendencias alimentarias de esta tendencia. Esto implica nuevas recetas, nuevos proveedores, otros sistemas de cocción, cambios en la carta.

En la práctica, es un esfuerzo  necesario para los gestores del establecimiento, para adaptarse a los intereses del público y para mantener al negocio en carrera.

tu restaurante en otoño

¿Qué y cómo cocinar en un restaurante saludable?

Dos aspectos básicos determinan que un plato sea saludable: los ingredientes y el sistema de cocción.  La tendencia impone determinadas materias primas y excluye otras; lo mismo ocurre con la forma en la que los alimentos se cocinan.

Las verduras ocupan un sitio preferente en un restaurante saludable. La cocina estacional y de proximidad es la más valorada y verduras y frutas son protagonistas de los menús saludables; se prefieren preparaciones sencillas, cocciones ligeras, platos en las que ambas se integran.

El sistema de cocción es fundamental para obtener un plato saludable. En general, las verduras están mejor si se consumen ‘al dente’ o poco hechas. La cocina al vapor es muy apropiada, porque conserva mejor los sabores y los nutrientes de las verduras. Además, se trata de procedimientos que evitan las grasas saturadas.

En cualquier buen restaurante, las verduras crudas cocinadas de diversa manera en ensaladas, guarniciones, platos principales, e incluso en postres, son una excelente propuesta. Las sopas y cremas vegetarianas también atraen mucho a los amantes de la comida sana. Además de lo vegetariano, lo vegano también está de moda.

presentación

Various snacks on banquet table

El mundo orgánico y ecológico

A los clientes de cualquier restaurante les agrada saber de dónde procede lo que comen y vinculan cercanía de producción con más sano. De esta forma, si los vegetales proceden de una huerta local, más conforme estará el cliente. Y si estos cultivos son ecológicos y sin tratamientos químicos, será mejor aún.

Con esta idea, hay restaurantes que disponen de pequeñas huertas propias de las que extraen algunos de sus platos. Muchos cultivan en macetas las hierbas aromáticas y las tienen a la vista del público; esta es una idea que además de útil y fácil de llevar a la práctica,  agrada a los clientes.

Frutos secos

Los frutos secos y las semillas integran las recetas de un restaurante saludable. La promoción de los valores nutricionales de estos alimentos se ha metido en la cabeza de la gente.

El consumo de nueces, almendras, avellanas, castañas ya es una sana costumbre. La quinoa, la chía, el sésamo están muy de moda. Su gran aporte en ácidos grasos omega-3 es muy valorado por las personas que cuidan su dieta.

Presentarlos como snacks, utilizarlos en rebozados, integrarlos a salsas, a sopas, purés y postres, son otras formas de sumar estos ingredientes al menú. Cualquier paso de una carta puede incorporar frutos secos y semillas.

huerto

Carnes y aceites

Se trata de integrar más carnes blancas y menos rojas en la carta. Los nutricionistas aconsejan consumir carnes blancas y evitar las rojas para mantener buena salud. En atención a esto, aves y pescados deben abundar en la carta de un restaurante saludable.

Pero no hay que abandonar del todo la carne vacuna ni la de cerdo; hay clientes que las prefieren y a los que también hay que contentar. La disposición en el menú de cortes magros, lomos, por ejemplo, es el camino para preparar  platos saludables.

Hay que utilizar aceites saludables. El de oliva es el que debe primar en nuestra cocina profesional, por encima de los demás. Es un producto cien por cien natural, rico en omega-3, en grasas mono insaturadas, recomendadas en dietas saludables. Siempre es mejor la utilización del aceite de oliva virgen extra, que conserva mejor todas las propiedades.

Azúcar

Menos sal y menos azúcar refinada. La hipertensión arterial es un problema mundial; cada vez más las personas consumen alimentos sin sal agregada. Este es un aspecto a tener en cuenta; cocinar sin sal, o con poca sal, exige una gran habilidad del cocinero, para lograr que sus platos sean sabrosos. Las hierbas aromáticas son fieles auxiliares en la cocina.

La reducción del azúcar refinado en la dieta también es tendencia mundial. El uso de edulcorantes naturales, miel, azúcar de coco, por ejemplo, es una buena solución.

Un restaurante saludable tiene que atender a un gran número de personas que han decidido no consumir gluten. Algunas lo hacen por necesidad, pues la enfermedad celíaca y la intolerancia al gluten obligan a ello; otras han adoptado esta posición ante la propaganda negativa que ha recibido el gluten.

La cocina sin gluten es delicada, pues exige evitar todo contacto del alimento sin gluten con otros que lo contengan. Si el restaurante opta por propuestas de este tipo, debe informarse bien de los ingredientes y procesos para cocinar.

Cambia, todo cambia

Queda claro que el concepto de restaurante saludable supone cambios en el restaurante. No solo implica modificaciones en la carta, sino en todo el sistema de trabajo.

La organización de las compras es fundamental. La búsqueda de productores de cercanía y la negociación con ellos es un tema importante. Un restaurante saludable debe disponer de productos frescos a diario. Y es necesario asegurar estas provisiones; si no se organiza bien el sistema, la economía puede afectarse.

Sin embargo, cuanto más sano se percibe un alimento más dinero las personas están dispuestas a pagar por él. Es como si los clientes retribuyeran agradecidos, la preocupación por su salud.

En la práctica, sirve para el restaurante lo que para todo lo que está de moda; por ello bien puede lograrse el ajuste que permita un balance favorable para el negocio que mantenga satisfechos a los clientes.