Hubiera sido raro imaginar que habría que reinventar el diseño de los restaurantes.  ¿Para qué cambiar un formato cómodo y práctico tanto para restauradores como para clientes que se mantenía a través de la historia? Pero llegó el coronavirus, se instaló entre nosotros, y los cambios han comenzado. Cambios que no solo afectan el diseño de los restaurantes, sino la vida misma de la gente.  

La mayor parte de las estructuras de socialización se están renovando, se están transformando.  El coronavirus marca un punto y aparte en la forma de relacionarse las personas y en los espacios que la sustentan.

La tecnología se une al efecto de la necesidad de una nueva forma de socializar. De esta unión surgen perspectivas innovadoras.  Las generaciones jóvenes, los millenials, centenials, la generación Z, los nativos digitales ya están en el público que hay que atraer y atender. Pero las generaciones mayores también se han subido a la ola digital, obligadas por el encierro  El teletrabajo, las compras por internet, la comunicación mediada por pantallas,  son  signos destacados  de estos tiempos

En este contexto, surgen nuevas tendencias de consumo ocasionadas por la pandemia.

Cambios en el diseño de restaurantes: la distribución de las superficies

Un cambio en el diseño de restaurantes que ya se está poniendo en marcha es la modificación de la distribución de las superficies.   Las dimensiones del salón comedor se acortan. Cada vez son menos las personas que quieren comer en el interio de un local cerrado. Por tanto, el servicio presencial también se reduce.  Y seguramente esta tendencia perdurará, porque la causa es el temor que se ha arraigado en la gente.

Cambios en el diseño de restaurantes a causa del coronavirus

El consumo off-premise, fuera del establecimiento, aumenta a un ritmo acelerado. Los empresarios optan por locales más pequeños, que permitan unas pocas mesas distanciadas. Las terrazas cobran una importancia fundamental. Pero en España y en toda Europa llega el invierno, y esta idea de comer en el exterior no parece ser la mejor…

Las opciones del take away y del delivery se adoptan en restaurantes de todos los niveles, incluidos los de alta gama. Y estas modalidades obligan a un rediseño de los espacios. Aunque en la improvisación del inicio de la pandemia los restaurantes se arreglaron con lo que tenían, es momento de reorganizarse.  La comida para llevar y el reparto a domicilio exigen zonas específicas a las que se acceda desde la calle. Seguramente, estas adaptaciones exigirán cambios en la estructura constructiva.

El drive thru  una modalidad que se impone

Llegar en el automóvil, hacer el pedido y llevarse el plato, todo sin bajarse del coche, es tendencia cada vez más de actualidad.  Muchos negocios de comida rápida ya se han adaptado a esta modalidad.  Los aparcamientos se están transformando en carriles para los automóviles.

Es buen momento para que los restauradores piensen en esta opción.  El diseño de los restaurantes que pretendan atender al drive thru deben incluir una plataforma para vehículos. Esto implica un cambio en la estructura arquitectónica.

Durante la pandemia, los negocios que disponían de drive thru han incrementado sus ventas. Para el cliente, es una opción que le da sensación se seguridad.  Disponer de varios carriles para aparcamiento y atención de vehículos es más productivo que disponer de muchas mesas en el interior del local.  Buena atención, esperas cortas, son factores imprescindibles para implementar este sistema.

Restaurantes y coronavirus

La cocina es la reina del restaurante

Quizás siempre lo fue, pero ahora ese corazón exige también rediseño. Es necesaria una estructura funcional que permita la multifuncionalidad del consumo. De la cocina saldrán los platos para consumir en el local, para el domicilio y para quienes lo retiran en el local. Y esto supone presentaciones diferentes  y espacios para los packings. 

El restaurante virtual y las cocinas oscuras

Pensar en un restaurante virtual parece cosa de juego de ordenadores y programas. Pero no es así. Los restaurantes virtuales son fruto del nuevo diseño de restaurantes que provocó el coronavirus y al que la tecnología apoyó.

Los restaurantes virtuales se van abriendo paso en el mundo. Todo el restaurante vive en la virtualidad. Allí se instala la imagen y la marca de identidad. En la red se encuentra el logo, el concepto, la descripción.

En su dispositivo digital el cliente se hace una idea del restaurante,  conoce su esencia, su estilo, su menú, sus precios. Es como si visitara un restaurante presencialmente. Recorre la cocina con videos y hasta interactúa con personas que responden a sus inquietudes. Y luego pide la comida a domicilio, el resto funciona como delivery.

Las cocinas oscuras, o cocinas fantasmas, son pequeñas cocinas que ofrecen sus platos mediante app o en puntos de recogida. Solo cuentan con el local para cocinar, las maquinarias y el mobiliario mínimo, ya que no se recibe público.  El repartidor llega, toma el pedido y sale rápidamente para la entrega.  Es también uno de estos cambios en los sistemas de la restauración.

Mobiliarios y materiales

La estética y el interiorismo también tienen que cambiar para adaptarse a esta nueva normalidad.  Algunos locales amplios han generado reservados, pequeños espacios para ocho o diez personas, aislados de los demás. 

En cuanto a los materiales de muebles y decoración, los expertos investigan nuevos materiales que permitan facilidad de limpieza y desinfección.  Estos nuevos materiales que tendrán que tener estética y ser duraderos, irán cambiando el aspecto de los locales.

La dinámica del restaurante también cambia

Todos estos cambios de diseño de restaurantes obligan a modificar la organización de todo el sistema del restaurante. No se trata solo de cambios de espacios y de modalidades de ventas. El restaurante se moverá de otra manera y es necesario diseñar bien el nuevo proyecto para que funcione.

Surgen nuevos roles y desaparecen otros, por lo que es imprescindible entrenar al personal para la nueva situación.  Es fundamental que cada cambio físico esté sostenido en un equipo que ha entendido la nueva propuesta. De lo contrario, reinará el caos y las experiencias de los clientes serán negativas.

Las crisis son caóticas y muchas veces trágicas. Pero también son puntos en los que emergen oportunidades. Este es el caso del coronavirus y de la pandemia. Aunque el mundo se está sacudiendo desorientado por la novedad y el desconocimiento, un nuevo equilibrio intenta establecerse.  Nada es como antes y posiblemente no volverá a serlo, pero la vida sigue y el ser humano va logrando adaptarse a la nueva situación.