La sola mención  de la frase ‘cultivos transgénicos’ pone en alerta a mucha gente.  El tema siempre está en el centro de las polémicas. Por un lado, se demoniza a los productos elaborados en base a cultivos transgénicos, por otro, hay opiniones que no los consideran tan malos. 

Lo cierto es que la confusión es grande y pocos saben realmente de qué se habla cuando se menciona lo transgénico.  Por eso es interesante informarse y conocer en qué consisten estos cultivos. Una vez desentrañado el misterio, el restaurante podrá decidir. ¿Las opciones?  Un huerto con estos cultivos o uno  orgánico, con sus pros y sus contras en uno y otro caso.  ¿Te planteas incluir estos productos en la carta de tu restaurante?

¿Qué son los cultivos transgénicos?

Los cultivos transgénicos son los que se realizan utilizando semillas que han sido modificadas genéticamente en el laboratorio. ¿Con qué fin se intervienen los genes de las especies? Para mejorar la producción.  Con esta manipulación genética se fortalecen algunos aspectos en los que la planta era débil y se eliminan otros que no favorecían al vegetal.

A lo largo de la historia de los transgénicos se ha puesto el énfasis en dos mejoras. Una es la resistencia a los insectos. Es sabido que las picaduras de insectos perjudican a las cosechas. Tradicionalmente se contrarresta este perjuicio con insecticidas y productos químicos que evitan que los insectos lastimen a las plantas. Esto supone costes para los productores y además desmejora la calidad real del alimento, perjudica el ambiente y el suelo.

La otra mejora en la que se han focalizado las investigaciones es la tolerancia a los herbicidas. Cuando las malezas invaden los terrenos cultivados, impiden el crecimiento normal de los cultivos. Con los herbicidas se controlan estas hierbas, pero había que lograr que las plantas no afectaran con esos productos.  Mediante los cultivos transgénicos, la tarea del agricultor se simplifica, se economizan recursos y tiempo y se aumenta la eficiencia.

¿Cómo se produce una semilla transgénica?

Para conseguir las semillas que posibilitan los cultivos transgénicos, existe un exhaustivo e intenso trabajo previo de investigación. Por un lado trabajan los técnicos de laboratorio encargados de identificar, extraer e insertar los genes para configurar la semilla deseada.

Restaurante cultivos transgénicos

Por otra parte, también trabajan los técnicos vinculados al sector agronómico. Ellos son quienes determinan lo que se requiere en cada especie. De este trabajo conjunto de investigadores y cultivadores, surgen las semillas genéticamente perfectas. Así se logran plantas resistentes a determinadas enfermedades e insectos, adaptadas a escasez o exceso de agua, a poco o mucho sol, potenciadas nutricionalmente.

En cada cultivo de prueba se realiza una evaluación minuciosa. Todo el proceso tarda por lo menos una década, durante la cual se determinará si la semilla es apta para ser cultivada. 

Con estos cultivos se eliminan las barreras de las especies y las limitaciones geográficas, lo que es una gran diferencia de los cultivos naturales. Estos últimos se reproducen naturalmente, y generan sus propias semillas para asegurar la supervivencia de la especie. No ocurre igual con los cultivos transgénicos, las semillas que generan estos cultivos son infértiles.

¿Existe control del estado en la producción de semillas transgénicas?

La mayor parte de los países del mundo disponen de organismos que se ocupan de regular los transgénicos. La Unión Europea tiene una Comisión que controla la producción de los organismos genéticamente modificados, y tiene a cargo la aprobación de las semillas para su cultivo. En base a investigaciones y opiniones de organismos nacionales e internacionales, se genera legislación y normativa que rige estos productos.

Sin embargo, la normativa europea permite a los estados miembros prohibir cultivos transgénicos por razones que no tengan que ver con lo científico. Entre estas razones se prevén políticas agrarias nacionales, ordenación territorial, uso del suelo u otras razones de orden social o económico. Una libertad que se propuso atender a todas las voces de la comunidad.

¿Por qué la oposición y la resistencia a los cultivos transgénicos?

¿Por qué se desaprueban los cultivos transgénicos? Han surgido muchas opiniones acerca de que estos cultivos perjudican la salud y el medioambiente. Sin embargo, la evidencia científica proporcionada por cientos de estudios durante los últimos 30 años muestra que no es así.  Ha quedado probado que los cultivos transgénicos son seguros para la salud y el ambiente.

Se ha llegado a culpar a este tipo de cultivo de la destrucción de la biodiversidad de los campos.  Realmente, hay semillas genéticamente modificadas para resistir a las pestes sin pesticidas. ¿No es mejor esto que los productos químicos con los que se controlan estas plagas en los cultivos tradicionales? Y lo mismo ocurre con herbicidas y otras sustancias que se utilizan tradicionalmente.

Por otra parte, son innegables algunos beneficios que los cultivos transgénicos poseen. Son capaces de recuperar tierras contaminadas. Además, a través de este diseño genético es posible potenciar los valores nutricionales de los productos.  Se puede aumentar el rendimiento y la producción, así como las innovaciones en el sector alimenticio.

En el fondo de la polémica hay una lucha económica

El problema es que son muchos los intereses económicos que giran en torno a este tema. Las semillas transgénicas han sido monopolizadas por pocas empresas que dominan el mercado mundial, y esto supone dependencia.

Por otro lado, compiten por permanecer en el mercado las grandes productoras de agroquímicos. Si los cultivos transgénicos se extienden, los agroquímicos tenderán a desaparecer. Se trata potencias en plena competencia, que defienden sus propios intereses; por esto, siempre habrá debate y argumentos a favor y en contra de estos cultivos.  La verdad científica indica que no entrañan peligro alguno.

¿Es posible tener un huerto con cultivos transgénicos en el restaurante?

Es posible, sí.  Pero es importante valorar el efecto en el público. Queda claro que hay mucho desconocimiento acerca de este tema. Las opiniones se basan en rumores de paso y en publicidades; aunque estas opiniones tengan poco o ningún fundamento, es preciso tener en cuenta el impacto que los cultivos transgénicos tendrán para el restaurante.

En la actualidad, la intervención genética para potenciar los nutrientes de algunos alimentos va bajando los niveles de oposición a los transgénicos. Basta nombrar el arroz con vitamina A, que no requiere de herbicidas y crece con poca agua.

Quien decida crear un huerto con cultivos transgénicos, debe saber que tendrá un gran problema: no suelen venderse este tipo semillas al por menor. Por ello será una meta difícil de lograr.