Los frutos secos comestibles tienen un gran efecto de marketing en estos tiempos. Crece su consumo, tanto solos como integrados a otras preparaciones. Esto se debe a que son alimentos con gran potencial y se les reconoce un aporte nutricional esencial para el organismo.   Nos aportan nutrientes que no es fácil encontrar en otros alimentos. En casi todas las dietas los profesionales incluyen frutos secos comestibles, como forma de consumir antioxidantes, minerales y ácidos grasos esenciales.

Los restaurantes también incluyen estos interesantes ingredientes en sus menús y cartas. Suelen servirse como parte de una mesa de snacks, y los incluyen s en platos salados y dulces. Además de su sabor y textura, dan un toque especial a la propuesta, pues se ven como un símbolo de salud.

Naturaleza de los frutos secos comestibles

En la carta es aconsejable incluir información acerca de los frutos secos que el restaurante emplea en su propuesta.  Es una forma de fundamentar el uso y de mostrar que se atiende a la salud de los comensales.

¿Qué es necesario saber de los frutos secos comestibles?

Los frutos secos en realidad son semillas. La naturaleza los ha creado para reproducir las plantas que les dan origen. Nogales, almendros, avellanos, anacardos, entre otros, aseguran la supervivencia de la especie generando esas semillas protegidas por gruesas cáscaras secas, de las que reciben su nombre.

Estas cáscaras tienen la función de evitar que los animales los coman. Por eso son tan duras y por eso también poseen sustancias químicas que pueden causar problemas a quien los ingiera. Cuando esa semilla está lista para germinar, entonces la cáscara se abre y comienza el ciclo reproductivo.

Dentro del grupo de frutos secos comestibles, suelen incluirse las frutas deshidratadas o desecadas. Las másconocidas son las  pasas de uva, de ciruelas, de arándanos, de damascos, de higos. Para desecarlas se les extrae  su contenido de agua, por lo que las frutas se conservan mucho tiempo. En el momento de consumirlas, algunas personas las hidratan, otras las comen o emplean como están. Las frutas secas también concentran nutrientes que el organismo necesita.

Frutos secos

¿Cuál es la tendencia en el consumo de frutos secos comestibles?

Si los frutos secos comestibles tradicionales son, en realidad semillas, la pregunta clave ha sido por qué no aprovechar también otras semillas de otras plantas. Pensando en todo el potencial nutricional que se descarta cuando se tiran las semillas, se han empezado a considerar para la alimentación.

Al igual que los frutos secos, esas semillas concentran todo ese potencial de nutrición creado para que una planta crezca. Es como la planta concentrada en esa pequeña pieza.

Muchas frutas se comen con semillas. Es el caso de las fresas, arándanos, frambuesas, por ejemplo.  Las semillas de girasol y las de calabaza  son un snack muy apreciado. La realidad muestra que muchas otras semillas que hoy se descartan, son apropiadas para el consumo y constituyen un buen alimento.

Las semillas de melón, de lino, de amapola,  el ajonjolí, la quinoa, la chía, las semillas de cáñamo ya están presentes en muchas dietas, especialmente de vegetarianos y veganos. Con ellas se preparan harinas, leches y todo tipo de elaboraciones y de platos.

Algunas semillas de frutas serán los frutos secos del futuro

Una tendencia de consumo, siempre desarrolla investigación y empresas productoras. Esto es lo que está sucediendo con las semillas. Indudablemente, el tema tiene dos aspectos. Uno es la necesidad de alimentos para un mundo en el que el hambre y la desnutrición matan a millones de personas. Otro es la oportunidad de negocio.  Y las semillas reúnen las dos condiciones. 

Mejorar el valor de las semillas para optimizar los beneficios que suponen para los consumidores, tiene ocupados a investigadores y empresarios.  Se hace necesaria la investigación. Las semillas tienen también algunos puntos oscuros que ocasionan dudas para el consumo.  Por ejemplo, se sabe que contienen cianuro.

La Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea, realizó un estudio de esta condición.  Hay semillas que no se pueden consumir porque hay riesgo de envenenamiento. Entre ellas se encuentran los albaricoques, las cerezas, las ciruelas. 

Pero la ciencia y la tecnología son todopoderosas. Kern Tech, una empresa austríaca se ha puesto a trabajar para ‘salvar’ a las semillas como fuente de alimentación. Es así que ha desarrollado una forma con la que se elimina el riesgo de envenenamiento por el cianuro que contienen las semillas. Cuando esta tecnología se ponga en marcha con fines industriales, seguramente, muchas semillas se integrarán a los frutos secos comestibles del futuro.

¿Cómo funciona esta nueva tecnología?

La empresa parte de la base de que el uso de estas semillas de frutas en la actualidad es muy limitado y que pueden aprovecharse mucho más. En el proceso de elaboración, se extrae la semilla sin romper el hueso. Luego se la trata para retirar los elementos perjudiciales.

Kem Tec anuncia que los primeros productos que pondrá en el mercado serán aceites elaborados con semillas de ciruelas, cerezas y albaricoques.  Otras especialidades en las que está trabajando son harinas para hornear, que tienen muchas proteínas y nada de gluten.  Asimismo, maneja la opción de comercializar polvo de estas semillas, para facilitar el consumo de sus nutrientes.

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