La industria alimentaria y la restauración celebran la noticia. Expertos de la Universidad de Pensilvania han creado un mecanismo para proteger el pescado.  ¿De qué hay que protegerlo?

Es sabido que el pescado se deteriora muy rápidamente y se torna peligroso. La mayor parte de las intoxicaciones alimentarias se producen por la ingesta de pescado. El problema es que hay microorganismos patógenos que parecen tener debilidad por los frutos del mar. Son esas bacterias patógenas las responsables de intoxicaciones alimentarias.

Este problema perjudica la economía del restaurante. No es posible tener pescado en stock, pues si no es bien fresco expone a problemas. Congelarlo no soluciona el problema.

Por todo ello, el responsable de las compras debe ser muy preciso para que no falte ni sobre el producto cada día. Se necesita una atención constante a la disposición de pescado, y proveedores fieles para garantizar la veracidad de la carta.

Ahora es posible proteger el pescado para que dure más

pescado

Los científicos no cesan de sorprender al mundo. Atentos a los mínimos problemas de los hombres, mueven sus varitas mágicas en sus laboratorios. Y con paciencia, tiempo, dedicación y dinero, logran lo impensable.

Es así que un grupo de científicos de la Universidad Estatal de  Pensilvania se han dedicado a estudiar el problema del pescado. La idea de base fue evitar la contaminación del producto. Y para lograr este objetivo, surgió el mecanismo salvador. Lograron crear un recubrimiento que protege a pescados y mariscos de bacterias patógenas.

Características de la innovación

El recubrimiento es un film transparente comestible. Estos rasgos fueron condiciones básicas de las investigaciones. Además es biodegradable. La base del recubrimiento es el almidón vegetal.

Para proteger el pescado es preciso eliminar las bacterias. Con ese fin, se incorporan sustancias que controlan la presencia de los microorganismos responsables de las intoxicaciones alimentarias.

Si bien el producto elimina y controla muchas bacterias patógenas, se prestó especial atención a dos: la Salmonella y el Vibrio. Estas bacterias son las que más problemas ocasionan.

¿Cómo actúa el recubrimiento para proteger el pescado?

El equipo a cargo de estas investigaciones considera que el recubrimiento es una buena forma de solucionar el asunto de las bacterias patógenas. Tanto la Salmonella como el Vibrio están muy presentes en el ambiente de la producción del pescado.

El Vibrio es propia del agua salada y contamina especialmente a los mariscos. La Salmonella aparece en el proceso de manipulación y procesamiento del pescado. Ambos microorganismos son resistentes al congelamiento, por lo cual no alcanza con el frío para evitarlas. El frío no las mata.

La idea es recubrir con el film de almidón antibacteriano los pescados y mariscos y luego congelarlos. La protección debe ser incorporada a los productos marinos lo antes posible; los resultados del laboratorio muestran que, con este proceso, el pescado estará libre de bacterias una vez descongelado.

El recubrimiento contribuye, además, con el propósito mundial de reducir el uso del plástico. Las películas antimicrobianas comestibles pueden ser un camino interesante y multipropósito.