Tiene nombre de mujer y es un exquisito helado de cava. Se llama Anna Rocks y ha sorprendido al mundo; ha nacido de la mágica técnica de Jordi Roca, asociado a la familia Codorníu.  Este producto gastronómico, original e innovador, está revolucionando la forma de consumir cava.

Uno de los mejores reposteros del mundo (recibió el premio como mejor Pastelero del mundo en 2014) ha aportado su talento y arte culinario, y el Grupo Codorníu los sabores de su excepcional cava.  El resultado es un producto de primer nivel.

Jordi Roca y su camino en el mundo gastronómico

Jordi Roca es el hermano menor de El Celler de Can Roca. La repostería es su pasión y en ella vuelca toda su imaginación, su creatividad y su autenticidad. Sus postres, siempre originales, se mueven en un amplio espectro de posibilidades.

Algunos de sus platos evocan los mejores perfumes del mundo (Calvin Klein, Carolina Herrera, Thierry Mugler). Otros combinan los pepinillos o las rosas con frutas, para generar sabores increíbles.  Lo cierto es que Jordi Roca transforma la cocina en un espacio de inspiración y de construcción.

La tradición de las mesas de los Roca, la cocina mediterránea y el encuentro entre culturas, son notas propias de sus creaciones. En sus manos, el pasado y el presente parecen ensamblarse para diseñar el futuro.  Y esta ha sido, seguramente, la ecuación que ha permitido el nacimiento del Anna Rocks, el primer helado de cava del mundo.

Jordi Roca y los helados

La historia de Jordi Roca y los helados comenzó cuando se hizo cargo del menú dulce de El Celler de Can Roca. El restaurante había estrenado un carro de postres con el que se distribuían los petits fours.  Los hermanos pensaron que sería divertido crear un puesto ambulante que recorriera las calles de Girona. Imaginaron que sería como abrir una fresca ventana dulce a la ciudad.

Pero el sueño no pudo llevarse a cabo por la normativa legal. Por ello los Roca crearon Rocambolesc, un local en el que instalaron el carrito soñado. En ese lugar, Jordi Roca empezó a cumplir su sueño de heladero.

Como buen profesional, primero experimentó y aprendió la técnica de la elaboración de helados con los expertos. Después dio rienda suelta a su imaginación.

Jordi comenzó a crear y a transformar todo en helados. Esa afición fue la que lo llevó al proyecto de este novedoso helado de cava. ¿El punto de comercialización? No podía ser otro que Rocambolesc, su propio negocio familiar.

El origen de Anna Rocks

Es indudable que los ingredientes constituyen una parte importante de toda creación gastronómica. Y en la elaboración de este helado, el cava que sirve de base es un producto del más alto nivel enológico.

Creados por Codorníu, el “Anna Ice Edition” y el “Anna Ice Edition Rosé”  son cavas frescos y bien equilibrados. El enólogo Bruno Colomer los ideó para ser degustados solos o con hielo; los creó también para ser integrados en cócteles atrevidos. La idea fue crear cavas que pudieran ser consumidos en cualquier momento y ocasión.

Anna es un cava puro y muy vivo. Fue el primero en introducir la variedad chardonnay, que le aporta su inconfundible frescura y personalidad. Se trata de un referente en el mercado, que cuenta ya con más de treinta años de permanencia.

“El carácter refrescante de Anna Ice Edition y su propia identidad hacen que estos cavas, el blanco y el rosado, sean perfectos para elaborar un polo” ha asegurado Jordi Roca.  Es una buena respuesta a la intención de hacer posible el consumo de cava en cualquier estación del año.

Pero para que la magia exista debe aparecer el mago. La fantástica aleación de aromas afrutados y cítricos y el perfecto equilibrio que se complementa en el olfato y en el gusto, han activado el genio creador de Jordi. Así ha nacido Anna Rocks.

Las claves de su elaboración

Este helado de cava ha sido todo un reto para uno de los más famosos reposteros del mundo. El desafío fue proponerse conservar el carácter propio e íntimo del cava en un polo que, de por sí, necesita ser estabilizado para su conservación.

En el proceso de elaboración, Jordi Roca decidió incluir un jarabe integrado con gelificantes. Esta combinación es la que sostiene la estructura del cava cuando se congela. También se mantienen las burbujas, que es rasgo de identidad del Anna Rocks.

Es importante que, para integrar los ingredientes, los productos se muevan con suavidad para que no se pierdan las burbujas.  Inmediatamente debe envasarse y llevarse al frío.

El paso clave es enfriarlo a unos 40º bajo cero. De este modo se conforman pequeñísimos cristales de hielo que quedan repartidos dentro del envase del helado. Burbujas, frescura, aroma y sabor, son una integración excepcionalmente agradable.

¿Cómo es el Anna Rocks?

Su presentación es, por sí misma, especial e invita a saborearlo.  La forma y el envase contribuyen a la identidad de este polo; ambos permiten conservar al máximo las burbujas y se vuelven verdaderas copas flauta de cava hecha helado. Una excelente idea que invita a brindar con Anna Rocks.

El polo está disponible en dos versiones, de acuerdo con el cava que le dio origen. Una es blanca y la otra rosada; ambas ofrecen notas similares y otras que las hacen diferentes, entre estas últimas está el color.

La colaboración del grupo Codorníu Raventós y Jordi Roca ha mostrado una vez más el talento de este genio de la repostería. Y también ha dejado bien claro el acierto del grupo Codorníu, en su esfuerzo para reinventarse manteniendo sus valores y estilo. Otro aspecto que ha quedado bien demostrado es la versatilidad del cava.

Compromiso cumplido

Joan Roca, Josep Roca, Jordi Roca

En el año 2013, Jordi Roca y sus dos hermanos Joan y Josep fueron investidos como “Cofrades de Honor del Cava” en Sant Sandurní. Fue ese uno de los actos centrales de la Semana del Cava de ese año.

En ese evento, los hermanos Roca se comprometieron a promover y reivindicar el consumo del cava. En su discurso, Josep, sumiller de la familia, expresó que “si El Celler de Can Roca fuera un vino, sería un cava”, y con estas palabras selló el compromiso. Jordi ha sido el encargado de mantenerlo vigente.

Cuando el talento se mueve con libertad e inspiración, todo es posible. Jordi Roca y su magia en los postres es un buen ejemplo de ello.

 

Fuente de imagen: Mundo Deportivo / 20Minutos