La distancia de seguridad establecida en los protocolos para la reapertura, está cambiando los hábitos sociales de la humanidad. La naturaleza impulsa al hombre al encuentro social. Y esta necesidad de acercamiento del ser humano es el punto débil  que el coronavirus aprovecha. Sociable por naturaleza, el hombre disfruta de la cercanía con sus semejantes.  Y cercanía es saludarse estrechándose las manos, con un abrazo o un beso. Cercanía es compartir una mesa con amigos y una botella de cerveza en una plaza. Cercanía es salir con la familia al cine o al teatro, es ir con amigos o pareja a bailar. 

Pero esta cercanía genera, precisamente, el ambiente propicio para el contagio. El coronavirus se transmite de persona a persona, al toser, estornudar o simplemente al hablar. Así empieza la cadena que se expande por contacto de unos con otros, por respirar el mismo aire o tocar las mismas superficies. Si no hay cercanía o contacto, no hay contagio. Por tanto, la distancia de seguridad parece ser el camino para evitar la enfermedad.

Distancia de seguridad ¿qué encierra este concepto?

El hecho de evitar acercarse a otras personas, antes podía entenderse como un defecto causado por la melancolía o por alguna enfermedad. Incluso se consideraban antisociales a los que no querían estar cerca de otros. Pero hoy en día el concepto de distancia de seguridad encierra la estrategia salvadora. 

Coronavirus y restaurantes

A la gente le cuesta aceptarlo y ponerlo en práctica. Los hábitos de socialización están muy integrados a la vida y no es fácil cambiarlos. Llevado a casos extremos, la distancia de seguridad puede afectar el ánimo y causar depresión. En realidad, esto fue lo que ocurrió durante el período de confinamiento. Las personas no podían acercarse a otras personas; las familias y los amigos se distanciaron. Y muchas personas se deprimieron.

Y aunque a la gente le cueste sostenerla, será necesario internalizarla y generar nuevos hábitos sociales.  La distancia de seguridad se instaló en el restaurante y en todos los espacios en los que se reúne la gente.

La distancia de seguridad en el restaurante

Esta distancia de seguridad dispuesta en las condiciones españolas para la apertura de hostelería en la desescalada, determinó el aforo de los locales. La distancia de 2 metros entre las mesas, marca la cantidad de clientes que el restaurante puede recibir.  Y, claro está, para algunos, especialmente los espacios reducidos, esta distancia es muy perjudicial.

Sin embargo, en otros países se han marcado otras medidas de distancia de seguridad. La OMS, de hecho, establece que un metro es suficiente para prevenir el contagio.

Es así que los restauradores solicitan al gobierno seguir el ejemplo de Austria, Dinamarca, Francia, Suecia, que han fijado que la distancia de seguridad es un metro.  Aunque parezca una diferencia poco significativa, no lo es, ya que cualquier aumento en el aforo redundará en beneficios para el local.

Restaurantes ante el Coronavirus

La distancia de seguridad también genera conflictos

Algunas personas son conscientes de la importancia de mantener la distancia de seguridad. Pero otras no lo son. Los jóvenes son los que más se resisten, y también los que más fricciones causan. 

El restaurante asume la responsabilidad del control del aforo e intenta que la distancia de seguridad se respete. Pero muchos clientes no se ajustan a las normas. Y entonces surgen los conflictos, discusiones, advertencias, expulsiones y hasta llamadas a la policía comienzan a ser frecuentes. Y esto no es bueno para el negocio.

Las relaciones entre el consumidor y el personal del restaurante se resienten y nadie quiere eso. Como consecuencia, a veces el restaurante prefiere no intervenir, pero con esto está violando las normas. Por otra parte, está contribuyendo a que el coronavirus continúe expandiéndose.  Es un círculo vicioso que termina afectando a todos.

Una vez más, la tecnología ayuda

Un problema para algunos es una oportunidad para otros. Y en la pandemia, la industria tecnológica ha resultado favorecida. Atenta a las necesidades que la nueva normalidad crea, los creativos tecnológicos se lanzan a inventar.  Si el control de  la distancia de seguridad era un problema, ellos crearon la solución.

La inteligencia artificial y los automatismos permiten ya controlar los comportamientos inadecuados que ocurren en los locales. En Finlandia se abrió el primer restaurante del mundo con un sistema de control de distancia de seguridad totalmente automatizado. Está basado completamente en tecnología de última generación.

Se trata del restaurante Apteekkari. En su interior funciona un dispositivo complejo que monitoriza la afluencia al local, el movimiento dentro de este y la proximidad entre las personas que lo visitan.

Bienvenida PeopleCount

La máquina es conocida como PeopleCount. Permite al personal configurar los parámetros que se ajusten a la normativa. Dispone de una pantalla gigante que se orienta al público y que muestra el estado del restaurante en tiempo real. En caso de detectar irregularidades, emite advertencias. Es una forma de asegurar a los clientes que se cumple con el protocolo.  

La herramienta cuenta con cámaras distribuidas por todo el local en forma estratégica, que se encargan de recabar la información. La máquina está dando muy buenos resultados y tanto la experiencia de los clientes como la de los restauradores es positiva.  No solo se usa en Finlandia, también está en acción en Países Bajos y ha comenzado a probarse en España.

No se sabe a ciencia cierta cómo evolucionará la realidad. El coronavirus es impredecible, y hay que mantenerse alerta. Cuando parece aflojar la embestida, resurgen brotes que muestran que la guerra no está ganada aún. La distancia de seguridad es una de las medidas más efectivas para prevenir el contagio. Es indiscutible que tanto los responsables de los locales como los clientes, deben asumir sus responsabilidades para sostenerla.