La alimentación saludable es un tema que preocupa a la población mundial y a las autoridades. Cada vez más personas están conscientes de la necesidad de adoptar una alimentación saludable y equilibrada para garantizar no solo una buena salud y una mejor calidad de vida, sino también para cuidar la salud del planeta.

Organizaciones tan importantes como la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Salud) y la OMS (Organización Mundial para la Salud) han alertado sobre la urgencia de promover hábitos saludables a nivel global.

Sin embargo y pese a diferentes alertas, la industria alimentaria parece caminar en sentido contrario. El entorno productivo actual hace que una alimentación saludable sea prácticamente imposible. A continuación, veremos algunos elementos para reflexionar sobre la alimentación saludable en nuestro entorno productivo.

¿Qué es una alimentación saludable?

dieta

Cuando se habla de alimentación saludable, se hace referencia a una dieta equilibrada que sea conforme a las necesidades nutricionales del organismo. Junto a una actividad física regular, la alimentación saludable es la base de una buena salud.

Por el contrario, una mala alimentación puede conducir a problemas de salud graves y al deterioro del desarrollo físico y mental de las personas.

Una alimentación saludable debe reunir ciertas características en función de la edad, el sexo, el tamaño, la actividad física y el estado de salud de una persona. Sin embargo, en términos generales, hay algunas recomendaciones básicas que se pueden seguir para tener una alimentación equilibrada.

Lo primero que se debe tener en cuenta es que la dieta debe ser completa. Esto quiere decir que debe aportar todos los nutrientes que el cuerpo requiere: carbohidratos, grasas, proteínas, vitaminas, minerales y agua. También debe ser equilibrada. Es decir que los nutrientes deben guardar una cierta proporción entre sí.

La alimentación también debe ser suficiente. La cantidad de alimentos que se ingiere debe se la justa, ni muy poca ni demasiada, para permitir mantener un peso adecuado. Además, debe adaptarse a la edad, el sexo, la talla, la actividad física, el tipo de trabajo que se realiza y la actividad física que se desarrolla.

Finalmente, para que sea saludable la alimentación debe ser variada. Es necesario ingerir alimentos de todos los grupos: lácteos, frutas, verduras, hortalizas, legumbres, cereales, carnes, pescados, aves, etc. Una alimentación variada no solo será más agradable, sino que además permitirá que el organismo ingiera todos los nutrientes que necesita.

Situación alimentaria mundial

dieta planetaria

A pesar de que son cada vez más las voces que alertan sobre la urgencia de adoptar hábitos saludables de alimentación, la situación mundial en esta materia no es nada alentadora.

Por un lado están los países desarrollados que tienen graves problemas de salud pública ligados a la obesidad y a la mala alimentación de la población. Y por otro los países en los que los índices de desnutrición son todavía alarmantes.

Uno de los objetivos que se fijaron los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es la erradicación del hambre y la malnutrición para el año 2030. Y para alcanzar ese objetivo es fundamental promover dietas saludables y garantizar una nutrición adecuada para todas las personas.

Este objetivo de salud es una cuestión pública, que requiere del compromiso de los Estados, así como de la participación de todas las partes involucradas: empresas privadas, agricultores, organismos de salud, etc.

Se ha establecido que una de cada tres personas en el mundo sufre de algún problema de malnutrición, que puede estar ligado a la subalimentación, al sobrepeso o a la obesidad. Y esta situación trae consigo altísimos costos humanos, sociales, ambientales y económicos para los países.

Es por eso que la alimentación debe ser considerada como un asunto público; los gobiernos deben garantizar ese derecho a los ciudadanos. Y los consumidores por su parte deben estar informados y tener acceso a alimentos saludables.

Para que estas medidas sean efectivas, también se requiere la activa participación de los involucrados en todas las etapas de la cadena alimentaria. Esto concierne a los actores que intervienen en la producción, el empaque, la distribución, la comercialización y el consumo.

La industria alimentaria: un enemigo de la alimentación saludable

La producción alimentaria actual es uno de los grandes obstáculos para una alimentación saludable. La industria de alimentos es en gran medida responsable de la contaminación del agua y del aire, del uso indiscriminado de pesticidas, antibióticos, fertilizantes sintéticos, entre otros.

Se estima que esta industria causa la cuarta parte de las emisiones de gases a nivel mundial que provocan el efecto invernadero. Por esta y otras razones ligadas a intereses económicos, a patrones de consumo, a la publicidad y a los altos costos de los alimentos de buena calidad, la industria alimentaria actual pone en riesgo a los consumidores de todo el mundo.

Previsiones para el futuro

Para el año 2050, cinco millones de personas podrían morir cada año por factores asociados a la producción de alimentos. Esto es el doble del número de personas que actualmente mueren por causa de la obesidad. El problema dejó por lo tanto de ser privado para convertirse en un asunto de salud pública.

En este contexto, los gobiernos y todas las entidades que tienen el poder de tomar decisiones a nivel mundial deben preocuparse de forma urgente no solo de lo que come la población, sino también de la forma en la que se producen los alimentos. Es indispensable rediseñar el sistema alimentario global para que sea compatible con la salud humana y del planeta.

Uno de los mayores problemas de la producción actual de alimentos es que genera una enorme cantidad de desperdicio. Pero este desperdicio también se genera a nivel del consumidor y es alentado por una cultura de malos hábitos alimentarios.

En la práctica, aunque muchas personas tomen la decisión individual de optar por una dieta saludable, es imposible que permanezcan ajenas a esta situación. Existen muchos estudios que han trazado una hoja de ruta clara para alcanzar una producción alimentaria sostenible y saludable para las personas y para el planeta. Solo falta la voluntad y el compromiso de todos para lograrlo.