Los restaurantes fantasmas y las cocinas virtuales son figuras de la restauración que han ido surgiendo en estos tiempos de crisis. La pandemia obligó a los restaurantes a buscar nuevas formas para sobrevivir. El formato tradicional no podía soportar las restricciones ni el temor de las personas. De un momento a otro, los comedores se vaciaron y los restauradores se preguntaron  ‘¿Y ahora qué?’.

Pero el ser humano un creativo por naturaleza y siempre logra adaptarse a las condiciones que le impone el entorno. Así está sucediendo después del parón interminable ocasionado por el coronavirus.

Los establecimientos con salón comedor dejaron de ser centros de atención de los clientes. El foco cambió, pues la gente ya no los miraba con la atención puesta en el lugar para ir a sentarse a comer.  Pasaron a ser un punto de venta y de distribución de comida.  Las cocinas continuaron funcionando, aunque durante mucho tiempo no hubo clientes presenciales. Y comenzaron a vender sus platos para consumir fuera del local. Se cerraron restaurantes convencionales y se abrieron los restaurantes fantasma, una opción para seguir funcionando.  

¿Cómo funcionan los restaurantes fantasmas y las cocinas virtuales?

No hay duda de que la tecnología ha sido y sigue siendo el gran salvavidas que rescató a los restauradores. Una especie de fusión entre lo virtual y lo real dio lugar a los restaurantes fantasmas y a las cocinas virtuales.  Existen en la realidad, pero se conocen solo en la virtualidad. Una simbiosis entre los dos mundos que resulta muy útil tanto para empresarios como para clientes.

Coronavirus
Coronavirus: restaurantes fantasma y cocinas virtuales, la nueva normalidad

Se trata de emprendimientos dedicados por completo a la venta online, sin mesas, camareros ni un local ubicado en un lugar estratégico. Se instalan en un espacio anónimo y  funcionan con cocineros y ayudantes. En lugar de abrir sus puertas a la calle para que la gente entre, las abren a la virtualidad, en plataformas de comida a domicilio.

En la práctica, estos restaurantes fantasmas y sus cocinas virtuales cumplen con el objetivo de su existencia: hacer llegar sus platos a los clientes. Aunque muchos apuestan a más. Con creatividad e ingenio consiguen que el cliente viva la experiencia de la cocina.  A través de vídeos y hasta transmisiones en vivo, cocina y cliente se encuentran y se fortalecen los vínculos.  Así se enriquece la propuesta, pues ya no se trata solo de pedir o enviar comida.

El aumento de los restaurantes fantasma y de las cocinas virtuales

Realmente, estas cocinas virtuales siempre han existido.  Pero la modalidad ha crecido exponencialmente. Los hábitos de consumo vía internet se han consolidado, y la foto delivery se incrementa.

Las generaciones jóvenes no se dedican a la cocina, y comprar la comida a diario se ha vuelto costumbre. Este cambio social se suma a las restricciones por el coronavirus, y así se potencia la existencia de las cocinas virtuales.  Muchos emprendedores han encontrado en esta modalidad su oportunidad de iniciarse en el negocio gastronómico.

Restaurantes y coronavirus

Este es un fenómeno que ocurre en todo el mundo, y España se ha sumado a él.  Según algunos expertos que observan este sistema gastronómico, China es el que más cocinas virtuales suma. Le siguen India, Estados Unidos y Reino Unido.

Pero aunque siempre han existido deliverys, el sistema se fortaleció cuando las empresas de distribución se instalaron por el mundo. Glovo y Deliveroo, por ejemplo se ocuparon de facilitar la expansión. Para ello habilitaron edificios para instalar entre seis y doce cocinas cada uno y se las ofrecen en alquiler a restaurantes que ya trabajaban con ellos.

Con estas propuestas, los restaurantes no necesitan invertir para montar una cocina fantasma, pues solo pagan una renta. Todos los costes del montaje y de la logística corre por cuenta de las compañías de delivery. A cambio, la distribución la realiza exclusivamente la compañía arrendataria, previo pago de la comisión correspondiente.

Como es un negocio próspero, otras empresas han copiado el sistema. Instalan cocinas y las alquilan, pero sin solicitar ninguna exclusividad en la distribución. Se trata de las cocinas virtuales inmobiliarias.  Se las llama así porque su función es crear, arrendar y administrar las instalaciones en las que se instalan las cocinas virtuales y los restaurantes fantasma. A nivel internacional existen varias de estas empresas.

Ventajas de las cocinas virtuales y de los restaurantes fantasma

La reducción de gastos es el argumento principal que sintetiza la gran ventaja de las cocinas virtuales y de los restaurantes fantasma. Instalar una cocina de este tipo cuesta mucho menos que crear un restaurante tradicional. Y más en estos tiempos en los que es posible alquilarlas. Los números indican que hay un ahorro de un 30% de gastos fijos mensuales, sin mencionar la inversión inicial.

Un negocio virtual se pone en funcionamiento mucho más rápidamente que uno on premise. El ahorro de tiempo es otra de las ventajas. No hay que buscar un local especial, ni hacer reformas ni gestionar todos los permisos y las licencias. En muy poco tiempo se crea y comienza a marchar un restaurante fantasma con su cocina virtual.

El gran desafío de los restaurantes fantasma y de las cocinas virtuales

A pesar de todas las ventajas, esta modalidad de trabajo en la restauración enfrenta el gran desafío de la competencia. No es fácil darse a conocer y destacarse sobre la competencia sin disponer de un lugar físico al que invitar al cliente.

Muchos gestores han optado por crear su restaurante en la virtualidad, atribuyéndole una marca y un concepto como si fuera presencial.  El cliente puede imaginar ese local del que procede el plato que encargó.  El restaurante fantasma adquiere más visibilidad y el marketing online tiene una ardua tarea para generar presencia y confianza en internet.

Se ha abierto una nueva era para el sector de la restauración.  Los expertos opinan que los restaurantes fantasma y las cocinas virtuales seguirán existiendo con o sin pandemias.  Es una oportunidad para emprendedores que apuesten a la restauración.

Comparte