La historia del coronavirus es una historia sin fin. El Covid 19 no deja de azotar a gran parte del mundo con una nueva ola. Pero en esta etapa, hay mucha gente que parece sentir que la pandemia se ha naturalizado, que ya es parte de la vida cotidiana. Y entonces, baja la guardia.  

La economía pesa. Las naciones ya no resisten la parálisis de la actividad y necesitan reactivarse. La reactivación implica movimiento de gente que va y viene, que se junta. Y otra vez, se vuelve al tema de la circulación del virus.

Por todas partes se escucha la opinión de que hay que convivir con el coronavirus. Y este mensaje se ha vuelvo una excusa que intenta explicar el porqué de la falta de cumplimiento de las sugerencias para evitar que el virus se expanda.

Los gobiernos intentan reactivar medidas de contención para evitar las aglomeraciones. La obligatoriedad y el control estricto parecen ser el único camino, ya que las personas no demuestran responsabilidad social. El virus se mueve con la gente, se transmite de persona a persona. Por lo tanto, distanciar a las personas es un camino para reducir los contagios. Y ya que el distanciamiento no surge voluntariamente, muchos estados han tomado la medida de cerrar nuevamente bares y restaurantes como forma de hacerlo efectivo.

Restaurantes y coronavirus

¿Cómo reacciona el mundo ante esta nueva ola de coronavirus?

Las grandes ciudades son las que más sufren el impacto de esta nueva ola del coronavirus. Los casos aumentan. En estos días se han registrado cifras muy altas de fallecidos por Covid 19 en toda Europa.  No hay más medidas que las ya conocidas. No se ha descubierto nada nuevo para evitar el contagio. El distanciamiento social, el uso de mascarillas, el lavado de manos frecuente y el uso de alcohol siguen siendo las medidas de prevención.

Todo contagio implica cercanía de personas, y a la gente le gusta reunirse a tomar una bebida o a comer. Por lo tanto, los bares y restaurantes vuelven a estar en la mira y a sentir el impacto de las restricciones. La medida en la que los gobiernos se apoyan es la de limitar el ocio y la hostelería, así como desestimular las reuniones sociales. España, Francia, Reino Unido, la República Checa, Alemania, Italia,  Bélgica han optado por restringir horarios en algunos casos y por el cierre total de los locales en otros.

París: el inicio de las restricciones

París fue la primera ciudad europea en tomar esta medida, el 28 de septiembre. Dispuso que los bares cerraran a la hora 22. Pero la medida no fue suficiente, por lo que el 5 de octubre se decretó la obligación de cierre por dos semanas. Los restaurantes estaban fuera de esta medida, aunque se implantó el registro de clientes. A partir del 16 de octubre se estableció el toque de queda a la hora 21.  Un dato que marca el nivel de afectación es que en la región de París, los enfermos de Covid 19 ocupan ya casi el 50% de las camas de UCI.  A las restricciones de la capital francesa se sumaron otras ciudades, en las que el virus sigue haciendo estragos.

El Reino Unido sigue el mismo camino

A la hora 22 deben cerrar bares, pubs y restaurantes en todo el país.  El gobierno ha decidido cerrar los bares en Liverpool, y están esperando la evolución de la pandemia otras ciudades multitudinarias. En Irlanda del Norte se ha anunciado el cierre de los colegios durante dos semanas y un toque de queda a la hora 20 durante un mes.  En Escocia, Edimburgo y Glasgow tienen sus pubs y bares cerrados desde comienzos de octubre. Solo abren hasta las 18 las cafeterías que no venden alcohol.

Coronavirus: cierre de bares y restaurantes en Europa

Bruselas: 0 alcohol y cuatro contactos fuera de la familia

La capital de Bélgica es la segunda región más afectada por el coronavirus. Entre las medidas dispuestas, Bruselas ha cerrado todos los bares y cafés a partir del 5 de octubre. La capital de Bélgica sostendrá esta medida durante un mes, y luego evaluará la situación.  Podrán permanecer abiertos los locales que vendan comidas, pero los destinados al consumo de bebidas alcohólicas cerrarán. Por otra parte, se ha limitado las reuniones privadas y públicas a cuatro personas, tanto en exteriores como en interiores.

Italia: hotelería reduce horario

Italia intenta mantener la actividad comercial, medida que la gente reclama. Se ha establecido que los bares y restaurantes cerrarán a medianoche, pero a partir de la hora 21 ya no se podrá consumir alcohol en la barra ni en el exterior. Se prohíben las fiestas en Italia, y se recomienda no reunirse más de seis personas.

¿Qué pasa en España?

España no tiene por ahora la incidencia más alta en cuanto a casos de coronavirus. La República Checa registra la más elevada. También la han superado Bélgica, Holanda, Francia, Reino Unido. Italia, Alemania y Portugal Sin embargo, España muestra tendencia al aumento, aunque todavía la situación está controlada.

Las medidas generales en España tienen a las mismas restricciones que lleva a cabo el mundo, aunque no descarta una nueva etapa de confinamiento obligatorio.  Al igual que ocurre en el resto del mundo, las restricciones concretas tienen que ver con negocios que expenden alcohol y con el ocio nocturno.

Los bares y restaurantes vuelven a sentir el peso del coronavirus y para muchos ya no hay esperanzas. La tenue luz de recuperación que había surgido durante la reactivación, vuelve a apagarse.

A la falta de actividad, se suman las obligaciones contraídas para la reactivación, los créditos, pagos de alquileres, impuestos. Los empresarios reclaman nuevas medidas económicas para que la noche española pueda vivir. Según la asociación de empresarios del sector, más del 80% de los locales de ocio nocturno desaparecerán antes de Navidad por las restricciones.

El futuro de la hostelería se vislumbra complicado. A la ausencia del turismo, se suman  las restricciones impuestas por los gobiernos para determinar un horizonte sin muchas esperanzas. Es momento de reinventarse, de encontrar nuevas formas de hacer posible el ocio en el que los riesgos se minimicen. De nada vale sentarse a llorar y a esperar. Nadie puede prever el futuro.