La planificación de cómo hacer la carta de tu restaurante requiere de tiempo y de conocimientos.  No es suficiente con escribir los menús con los precios y acompañarlos de fotografías.  La carta no son solo unas hojas que el mesero entrega y en las que el cliente elige lo que va a comer. Su impacto en la experiencia de las personas es mucho más profundo.

Cuando un cliente entra a un restaurante o toma contacto con él por internet, la carta establece un vínculo muy importante. Activa las expectativas o produce desencanto.  Su aspecto y su estética marcan ya la primera impresión del cliente sobre el restaurante.  Por lo tanto, cumple también un rol interesante en el marketing.

Tu carta es la imagen de tu restaurante, y una herramienta fundamental para mejorar tu rentabilidad.

Cualquier momento es bueno para revisar la carta del restaurante a efectos de evaluarla, pensando siempre en optimizar la rentabilidad.  Y cuando se habla de ‘revisar la carta’ se alude a dos aspectos. Uno es el contenido, puramente gastronómico, es decir  los menús que el restaurante ofrece. Otro es el diseño, que se tiene que ver con la presentación de la carta.  Te damos las claves para acertar.

¿Cómo hacer la carta de tu restaurante para que guste a los clientes?

Aunque se refieren a cosas diferentes, los dos aspectos están interconectados. En realidad, ambos se definen a partir de la identidad del local.  Esa identidad se crea fundamentada en el concepto que el dueño tiene de su establecimiento.  Ese concepto e identidad es lo que hace que el restaurante sea diferente de los demás a ojos de los clientes potenciales. Está constituido por los valores, ideales, la cultura y todo lo que conforma la personalidad propia del establecimiento.  Y todo eso debe reflejarse en la carta.

Ubicar los platos en función de su rentabilidad

Dentro de la gran pregunta de cómo hacer la carta de tu restaurante, la distribución de los platos en relación con sus precios es un factor importante.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el tipo de menú variado que se ofrece se determinará en función del concepto del restaurante y del público objetivo.  La oferta gastronómica tiene que ser acorde con esa identidad. Es decir, ¿a quién está dirigida la carta? ¿Cuál es el tipo de clientes  que el restaurante aspira a captar y mantener? ¿Qué vínculos se pretenden generar con los clientes?

En la composición de la carta, existe una verdadera ingeniería de los menús.  Es conveniente analizar el rendimiento de los platos, cosa que se logra con escandallos y  cálculos minuciosos.  El coste de cada menú permitirá observar cuáles son los platos más rentables. Paralelamente, se observará cuáles son los platos del menú más populares y los que más se venden. Entre todos ellos, destacarán algunos por su rentabilidad y popularidad.   

Estos factores permitirán ubicar estratégicamente los platos en la carta. ¿Cómo? Los que aportan más rentabilidad irán al principio, los menos rentables al final. Además, es importante que los platos no estén ordenados de menor a mayor por sus precios, pues el cliente tiende a elegir lo más barato. Es conveniente ubicar un plato costoso en medio de algunos muy rentables. Estadísticamente está comprobado que de esta manera se optimiza la carta.  Es una cuestión de neuromarketing.

cartas digitales

La personalización del diseño de la carta

Realmente no solo importa el contenido, es decir la propuesta gastronómica. Para el buen funcionamiento de la carta,  el diseño tiene que ser agradable y facilitar la visualización. ¿Cómo hacer la carta de tu restaurante para que sea atractiva para los clientes?  Toda la estructura de platos y precios potencia la rentabilidad de la carta por su influencia en las decisiones de los comensales.  Pero  el diseño también juega un rol destacado para que el cliente la observe gustosamente.

La observación de la relación del cliente con la carta evidencia que las personas se muestran muy concentradas mientras miran la carta.  Lo hacen con la intención de elegir lo que comerán, pero también para informarse.  La visualización completa de la carta brinda una idea de las características del restaurante.  

Todo cuenta en el diseño de la carta, el tipo de letras que se utiliza, el tamaño de las fuentes, la disposición de los diferentes elementos, las imágenes… Igualmente, es importante tener en cuenta que si la carta está saturada de textos, imágenes y números, no resultará efectiva.  La sugerencia de los expertos es no incluir más de 10 platos por sección, es decir máximo diez entrantes, diez principales y diez postres.

Para hacer una carta con un buen diseño, vale la pena recurrir a un diseñador profesional. Se trata de una pequeña inversión que sin duda se rentabilizará en poco tiempo. También existe la posibilidad de utilizar algunos de los servicios webs que existen y permiten tener una carta con un diseño profesional por muy poco dinero o incluso gratis. Por ejemplo se puede utilizar un servicio como tucartaymenu que disponen de varias plantillas de calidad.

¿Cuántas páginas debe tener la carta?

Dos páginas es el número perfecto. Cuando la carta tiene una sola página,  puede aparecer como demasiado pobre o poco cuidada. Si tiene más, será abrumadora.  Dos páginas, con formato libro, es la configuración ideal.

Si el restaurante tiene una buena oferta de vinos, la carta de vinos se presentará aparte. Lo mismo puede hacerse con la de postres. Si se presentan los postres junto con los entrantes y platos principales, es posible que los clientes consuman menos de estos para reservarse para los postres. 

Cuidar las descripciones y las imágenes en la carta

El punto de partida de la creación de los textos con los cuales se presentan los platos es que deben conmover al cliente, provocar en ellos alguna reacción emocional. La experiencia de la comida comienza cuando el comensal lee una descripción experiencial del plato. Todos los textos tienen que ser humanizados y evocadores de vivencias.

Las imágenes son importantes, porque despiertan las ganas de comer. Hay que disponer de imágenes de calidad, si no, no cumplirán con su fin. A evitar absolutamente las fotos de platos hechas deprisa con un móvil de mala calidad. La comida entra por los ojos, y una buena foto bien iluminada hace mucho por el atractivo de un plato determinado. No es necesario incluir una imagen de cada plato, porque satura la visualización. Una o dos por página es suficiente.

Finalmente, no hay que olvidar que la carta tiene que estar adaptada a la Ley de Alérgenos, que obliga a informar de los alérgenos que contengan los platos. Si bien esto puede afectar la estética, la ley debe ser respetada.  

Último detalle fundamental es el estado en el que la carta se entrega al cliente. Siempre tiene que estar perfecta. Si se mancha o deteriora por el uso, hay que descartarla. La carta es la tarjeta de bienvenida del restaurante, por lo tanto, es una ventana a la valoración que predispone al cliente.