Las estufas son necesarias  en el restaurante no solo en el invierno, sino también en la temporada estival con el auge de las terrazas. El calor estival invita al cielo abierto. Pero hay días en que el frío irrumpe y las estufas en las terrazas crean un ambiente excepcional. Toda la magia del aire libre con una temperatura que no molesta, tanto en invierno como en verano.

Con las restricciones en el aforo, las terrazas se han habilitado tempranamente, y las estufas han permitido a muchos restaurantes ampliar su clientela.  Los fabricantes han creado modelos diferentes que se adaptan a los distintos espacios y posibilidades de locales y de usuarios.

A continuación, vemos algunos modelos de estufas para terrazas que se usan con más frecuencia.

Estufas tradicionales de butano

Si bien no están diseñadas específicamente para las terrazas, las estufas están siendo utilizadas para calentar esos espacios.  Los resultados parecen ser buenos. 

Son mucho más económicas que las estufas especiales para  exterior, lo que supone una menor inversión. El consumo también es menor, pues con una botella de butano se alimenta el calefactor durante cinco días, mientras la de exterior consume una botella por día.  Estas condiciones de bajo coste y de eficiencia convierten a estas estufas en la alternativa más barata para bares y restaurantes.  

Además de la ventaja en el coste, tienen también otras cualidades. Existe una amplia variedad de modelos y diseños, entre los que se puede elegir el más conveniente para el espacio.  Son eficientes en cuanto a la distribución del calor, porque lo enfocan directamente a la altura de las mesas. En esto se diferencian de las de terraza, que suelen difundir el calor hacia arriba.

Estufas para terrazas de butano

Además de las estufas tradicionales, hay en el mercado otras de butano o propano especialmente diseñadas para patios y terrazas. Están preparadas para uso intensivo y tienen una autonomía promedio de 17 horas. Son móviles, se manipulan fácilmente y es muy sencilla la conexión a la bombona.  Se fabrican con diferentes diseños y colores, las más comunes son finas y altas con sombrilla.

Se estima que calientan un radio de 6 metros. La potencia es configurable y disponen de encendido eléctrico.

Estufas eléctricas

Las estufas eléctricas necesitan conexión a una red eléctrica por lo que habitualmente se instalan próximas a las paredes. No son prácticas para cambiarlas de lugar, porque el cable entorpece el tránsito y genera riesgos de tropiezos. Hay modelos que se acoplan a los parasoles.

Las estufas eléctricas de luz negra se usan en lugares en donde se quiere disimular su existencia, en ambientes con diseño en los que se cuida mucho la estética.

La electricidad es más cómoda que el gas, porque no hay que acordarse de comprar bombonas y de cargarlas luego, pero el consumo es mayor, por lo que pueden resultar antieconómicas.

Estufas de leña o pellets

Otra opción para exteriores son las estufas de leña o pellets fabricadas de hierro o de acero. No se adaptan a todos los espacios, por lo que hay que valorar bien el lugar antes de comprarlas. Requieren de instalación de una chimenea de salida del humo

La visión del fuego provoca sensaciones muy cálidas, de hogar. Por lo que estas estufas acompañan exteriores con ambientación intimista que invite a la privacidad. 

Son estufas que requieren de atención permanente, ya que hay que cargarlas frecuentemente. Además, el local debe disponer de espacio para acopio de la leña o pellets. Razones por las que no son muy prácticas para la mayoría de los locales.

Consejos para elegir las estufas para la terraza

La elección del tipo de estufa para la terraza dependerá de las características del espacio en el que se instalará y del área a calentar.   Las dimensiones, la forma, si está totalmente a la intemperie o tiene algunas paredes o techo, son aspectos a tener en cuenta. 

Algunas sugerencias:

  • Una decisión importante es la fuente energética de las estufas.  Hay definiciones determinadas por la terraza. Las de gas suelen abarcar un área de 30 metros cuadrados. Las eléctricas cubren unos 15 metros.  Si no hay tomacorrientes, las eléctricas no serán la mejor opción, pues habrá que invertir en instalaciones.

Si el ambiente es expuesto a lluvias, tampoco será conveniente la electricidad. Además, los cables serán un problema si las mesas están distribuidas de tal manera que se hace necesario mover las estufas.  Si los ambientes son cerrados, no se aconsejan las de gas. Las de leña requieren de una persona pendiente de ellas, por lo que hay que evaluar si se cuenta con personal para eso.

  • Antes de comprar, es necesario observar catálogos e imaginar cada estufa instalada en el lugar específico al que estará destinada. ¿La forma va bien con la estética de la terraza? ¿Es funcional y práctica? ¿Obstaculiza el tránsito? ¿Cuál es el radio de acción de cada máquina?  ¿Cuántas se necesitan para crear un ambiente agradable? ¿Van mejor las estufas altas o las que difunden calor a la altura de las mesas?  Esta información previa se complementará con la proporcionada por el proveedor.
  • Las estufas deben cumplir con la normativa vigente, por lo que comprar industria nacional es garantía de que así sea. Si se prefieren máquinas importadas será preciso asesorarse en este aspecto.
  • La disponibilidad de servicio de mantenimiento y postventa evita problemas y dolores de cabeza en caso de averías o problemas en el funcionamiento.  Las estufas requieren de mantenimiento y de revisiones periódicas. Es fundamental asegurarse de que la marca dispone de servicio técnico.

Las opciones son muchas y es importante evaluarlas con atención. Será una inversión considerable y, por lo tanto, la decisión debe ser tomada a conciencia.

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