La cristalería es siempre una cuestión importante en un restaurante. Piezas que se rompen, diversidad de formatos de los que hay que disponer, dificultades con la higiene, son preocupaciones frecuentes. ¿Cómo gestionas la cristalería de tu restaurante?

Sin embargo, si se tienen en cuenta algunas precauciones, se pueden reducir los contratiempos que el manejo de la cristalería ocasiona.  La elección al comprarla, el traslado dentro del local, el lavado y secado son algunos de los aspectos que deben abordarse.

Una medida de primera necesidad es establecer rutinas para el manejo de la cristalería. Todos los que tienen en sus manos estas piezas deben saber claramente cómo proceder cuando llega a su sección. Nada debe quedar al azar.

Elección de la cristalería para el restaurante

La elección de la cristalería adecuada evitará dolores de cabeza. Es preciso analizar qué comprar antes de decidir. La resistencia de los materiales y diseño son los dos factores a los que debe atenderse.

cristalería

 

  • La resistencia a altas temperaturas es fundamental. La cristalería estará expuesta a cambios bruscos que podría dañarla. Por tanto, es necesario elegir materiales que soporten bien el microondas y los lavavajillas industriales.
  • La resistencia a golpes y arañazos también es un factor que debe tenerse en cuenta. En la actividad diaria, la cristalería se mueve mucho. De la estantería a la mesa, de la mesa al lavado, del lavado a la mesa otra vez. Y en todo ese tránsito por el que cambia constantemente de manos, habrá impactos que la deterioren.
  • El uso que se va a dar a la cristalería será un aspecto que incida en la decisión de la compra. La colección debe ser lo suficientemente amplia para atender todas las propuestas del restaurante.
  • Los vasos y copas multifunción siempre son útiles. Pero también es signo de buena atención ofrecer las copas específicas para vino y para agua. Es aconsejable disponer de algunas piezas especiales, vasos o copas para diferentes bebidas. Es un detalle que contribuye a la imagen del restaurante.
  • De los materiales y del diseño dependerá la facilidad de la higiene. Si la cristalería es tallada, requerirá un lavado y secado muy minuciosos; los mejores materiales son los lisos; cuanto más lisa sea la cristalería, más segura será la higiene.
  • Por supuesto, el precio siempre condiciona las decisiones de compra. El presupuesto tiene un impacto que va más allá de la compra inicial; es necesario prever los costes de reposición.
  • La permanencia de los diseños en el mercado. Este es un aspecto muy importante y hay que asegurarse que se dispondrá de piezas para reponer durante todo el tiempo. La elección de cristalería de formato tradicional y repetido, permitirá reponer las piezas que se dañen.

Cuidados de la cristalería

cristales

Sin duda la cristalería es un punto débil de la vajilla del restaurante.  Su propia estructura, materiales y formas, así lo determinan. El vidrio es muy frágil; además, generalmente vasos y copas poseen superficies reducidas de apoyo, por lo que caen fácilmente y se quiebran.

A veces, los incidentes ocurren en la mesa, por descuidos de los clientes. Pero en otras ocasiones la operativa del servicio es la causa; es conveniente reunir al personal para crear conciencia sobre el cuidado en la manipulación de vasos y copas.

Consejos para la manipulación de la cristalería

Estas son algunas indicaciones precisas de cómo manejar la cristalería que evitarán pérdidas:

  • Se debe evitar trasladar las piezas de cristalería apiladas o amontonadas. Hay ocasiones en las que el camarero apila vasos y copas en su bandeja. Es una acción peligrosa; el golpeo de unas piezas con otras puede provocar roturas.
  • Cuando se sirven o retiran los vasos y copas de las mesas, siempre deben tomarse por la base. Hay una razón de higiene, pues el contacto de los dedos con el borde lo contamina y no es grato para los clientes; además, se trata de la preservación, pues asirlos por la base es la forma de evitar accidentes.
  • Los choques térmicos son una causa frecuente de quebraduras de vasos y copas. Si el vaso está caliente y se vierte en él la bebida muy fría, se producirá un shock térmico que puede agrietarlo. Por lo tanto, después de lavado y secado, hay que establecer un período de enfriamiento de vasos y copas que debe respetarse.
  • Existen en el mercado organizadores de vasos que son muy útiles para guardarlos adecuadamente. El uso de carritos para transportar la vajilla dentro de la sala también es una medida que da buenos resultados. Soportes y alfombrillas para copas evitarán que se resbalen, golpeen entre sí o caigan.
  • Es posible que suceda que los vasos queden atascados unos con otros. Esto ocurre cuando se apilan, para trasladarlos en la bandeja o esperando el lavado. A veces resulta difícil separarlos sin romperlos; la solución es llenar de agua fría el vaso que está arriba y sumergir totalmente el de abajo en agua tibia. De esta forma se separan sin dificultad.

Consejos para la higiene de vasos y copas

  • El lavado en lavavajillas debe ser atendido especialmente cuando se trata de lavar vasos y copas.
  • Los vasos y las copas no deben mezclarse con platos, cubiertos, fuentes u ollas para su lavado.
  • No hay que sobrecargar la bandeja, pues seguramente se romperán varias piezas.
  • Hay que asegurarse de que la bandeja es la adecuada. Si es muy pequeña, presionará sobre los vasos. Si es muy grande, los vasos de chocarán unos con otros; en ambos casos, habrá vidrios rotos.
  • Hay restaurantes que optan por lavar la cristalería a mano. Esta decisión se toma especialmente cuando se trata de cristalería fina. También es conveniente lavar a mano los recipientes grandes y las piezas de vidrio tallado, aunque sean pequeñas. Es el caso de jarras o licoreras, por ejemplo.

Detergentes y líquidos de limpieza

  • Una solución de agua tibia y detergente líquido es la apropiada para la higiene general. Sin embargo, si el vaso ha contenido bebidas oleosas o que dejan manchas, resulta útil agregarle al agua unas cucharadas de vinagre blanco.
  • Con un cepillo para vasos o con una esponja se terminará la higiene. Después se realizará un buen enjuague con agua caliente y se dispondrán los vasos y copas para que se sequen al aire.
  • Para lograr una terminación perfecta, se pueden rociar con vapor de agua por dentro y por fuera y luego frotar suavemente con papel absorbente.  Las esponjas metálicas pueden rayar el cristal, por lo que se recomienda no usarlas.
  • Existen detergentes especiales para lavar vasos y copas, que son menos agresivos que los que se utilizan en platos.  La utilización de las dosis adecuadas y las temperaturas apropiadas, contribuirá a la preservación de esta frágil vajilla.

Es necesario saber que por más que se tomen todas las medidas para su cuidado, la cristalería se erosiona y se deteriora con el tiempo. Aparecen turbiedades, marcas y otros defectos. Estas piezas serán retiradas de circulación; de este modo, se evitarán malos momentos con los clientes.