Las promociones en restaurantes son una muy buena estrategia para captar clientes y fidelizarlos.  Los clientes y potenciales clientes se han acostumbrado a propuestas promocionales y las aprovechan.  Son parte esencial del marketing que deben armonizarse con toda la campaña y, fundamentalmente, con el concepto del restaurante.

Cualquier promoción supone una inversión, y por tanto, tiene que ofrecer un rendimiento. No se trata de crear promociones porque sí, para ver si funcionan. Tienen que ser efectivas, si no, no sirven.  Pero para que sean efectivas, es necesario pensarlas  como parte de un plan integral.

El gran truco: crear un plan de promociones en restaurantes

La idea es crear un sistema de promociones bien pensado que mejore la rentabilidad. Después de todo, el restaurante que decide trabajar con promociones lo hace para mejorar sus ganancias. Por todo ello, esa será la gran meta.

El primer paso es definir la inversión. ¿Cuánto dinero está dispuesto a invertir el restaurante en promociones?  Es un tema fundamental, porque si no se piensa bien en esta disponibilidad de recursos, la estrategia puede llevar a pérdidas.

Los objetivos marcan el camino

Trucos para hacer promociones en restaurantes

La meta es ganar dinero. Ahora bien, ¿cuál será el camino para lograrlo? Este es un punto clave al idear promociones en restaurantes.  Se puede mejorar la rentabilidad de varias formas.

  • Una de ellas es conquistar nuevos clientes. Y este es un gran desafío. La conquista de clientes supone atraerlos, retenerlos, fidelizarlos. Hay muchos tipos de comensales ‘caza ofertas’ que van detrás de las promociones.  Esos no serán en ningún caso clientes fieles, porque apenas desaparezca la promoción desaparecerán del mapa. Por lo tanto, las promociones tienen que ser ganchos que atraigan, pero una vez que estén dentro hay que trabajar mucho para  fidelizarles como clientes.
  • Otro objetivo puede ser aprovechar los momentos de poca ocupación. Se trata de hacer funcionar el restaurante en esas horas en las que habitualmente está vacío. Las promociones para lograr este objetivo suelen dar buenos resultados.
  • El estímulo a la persona para que realice una acción es también un objetivo de las promociones. Frecuentemente adoptan la forma de programas de recomendaciones. Es el caso de descuentos para cada persona que lleve a un amigo, por ejemplo.

El conocimiento del público es la base de un plan de promociones efectivas

Trucos para hacer promociones en restaurantes

El tipo de promociones  dependerá de los objetivos y de los clientes a los que se pretende atraer. Por lo tanto, es bueno tener estos dos factores presentes.

Para elegir la promoción que atrae más al público objetivo, es necesario ponerse en el lugar del cliente. ¿Qué cosas le gustan? ¿Qué le atrae? ¿Se trata de clientes con disponibilidad de dinero o de recursos medios o bajos? ¿Es público joven, de edad media o adulta? ¿La tendencia de ese tipo de clientes es salidas grupales de amigos, familiares, parejas o en solitario?

¿Cuáles son los tipos de promociones que mejor funcionan?

Descuentos, productos gratis, premios a la fidelidad, premios a la acción, promociones coordinadas con otros negocios del entorno, concursos, garantías de satisfacción. Todas estas acciones se ajustarán en función del target de los clientes.

Como regla general, lo nuevo siempre atrae. Las promociones novedosas y poco usuales  son las más efectivas. La novedad es un buen motivador; por ello, hay que pensarlas con ingenio y mucha creatividad.

Más trucos para  el éxito de las promociones en restaurantes

Hay pequeños detalles que contribuyen a que las promociones resulten efectivas. Presentamos algunos:

  • El trato a los clientes que consumen la promoción debe ser el mismo que el que se ofrece a los demás. Hay que entender que no son clientes de segunda. Por lo tanto, es necesario esmerarse, porque quizás ese cliente que ingresó por una promoción, se vuelva cliente frecuente en el restaurante.
  • Otro aspecto a tener en cuenta es la sencillez y claridad.  Las condiciones de las propuestas promocionales deben ser muy claras. Si las promociones son demasiado rebuscadas, pueden generarse problemas. Es posible que el cliente haya entendido otra cosa y se enoje cuando se le explica que no es así.  Si esto ocurre, no solo se perderá a ese cliente, sino que habrá un eco de mala publicidad.
  • La oferta de un producto gratis provoca mayor impacto que los descuentos.  Los clientes responden mejor a los regalos. Este tipo de promociones viene bien para difundir platos nuevos, por ejemplo, y para horas de baja actividad en el local.
  • Las especificaciones y detalles atraen más que las propuestas generalizadas.  Las generalidades de ‘2 x 1’, por ejemplo, dejan a la persona con ganas de saber más. ¿Es válida para todos los platos? ¿Se aplica a dos entradas, dos platos fuertes y dos postres? ¿Están incluidas las bebidas?  Por tanto, es bueno aclarar las condiciones específicas de la promoción.
  • Las promociones bien utilizadas servirán también para ampliar la base de datos de prospectos, a efectos del marketing. Para ello, se pedirá al cliente un email o un teléfono como contrapartida de la promoción.

La importancia del marketing

  • El marketing de las promociones en restaurantes es clave. Hay que difundir las propuestas, hacerlas llegar al mayor número de público objetivo posible.  La presencia en internet, especialmente en las redes sociales, es indispensable. Además, se complementará con publicidad offline, mediante folletería, por ejemplo.
  • Un plan de promociones no tiene por qué durar para siempre. Se evaluarán los resultados y se tomarán las decisiones que correspondan.  En ocasiones, quizás se llegue a la conclusión de que no se generaron ganancias. De esa forma, la decisión tendrá que ver con cambiar el sistema promocional o eliminarlo definitivamente.  Será preciso medir resultados constantemente. La meta es aumentar la rentabilidad y de nada vale llenar el restaurante de clientes si los números no dan.

Las promociones deben considerarse una puerta de entrada de clientes, pero no un servicio definitivo.  Por lo tanto, deben pensarse como atractivos motivadores que los animen a entrar.  A partir de ahí, hay un trabajo minucioso que hacer para que el cliente sea real y permanente.