La vida diaria de un restaurante está definida por las personas que en ella trabajan. Ellos son, en definitiva, la clave que circula por los espacios entre los clientes, y que marca en gran medida su identidad.

Al elegir camareros, se debe pensar que representan el primer nivel de vínculo directo con el cliente. Un vínculo que se extiende todo el tiempo que las personas permanecen en el local.

La profesionalidad y las características personales de los camareros son aspectos en los que tus clientes se fijarán.  Esto tiene una consecuencia básica para el restaurante: el rendimiento y beneficios a obtener.  Cuando se procede a elegir camareros, debe tenerse muy presente que de esa elección dependerá en gran parte la satisfacción de los comensales.

La decisión de elegir camareros para el restaurante

Son tiempos en los que los restauradores ponen en la balanza el peso económico de cada decisión. La contratación de personal suma costes. El salario y toda la cadena de cargas impositivas desestimulan a los empresarios. En el intento por achicar costes, se ven tentados de contratar a improvisados camareros que creen que cualquiera puede servir mesas y que son más baratos.

Una mala elección es la peor decisión para el restaurante. Un camarero debe ser un profesional en su área que conozca en detalle la función. Por todo ello, es imprescindible elegir camareros verdaderamente profesionales. No es un coste, es una inversión. Un buen camarero mejorará la experiencia de los clientes y ese es el fin último. Un cliente bien atendido, seguramente vuelve; un cliente mal atendido gritará su fracaso a los cuatro vientos.

Cómo elegir camareros en tu restaurante

Beneficios de elegir camareros profesionales

Existen beneficios comprobables de elegir camareros profesionales para el restaurante. ¿Algunas razones?

  • Conocimientos y eficiencia

Un camarero profesional sabe hacer tu trabajo, ha sido formado para eso y conoce los detalles de la función. No será necesario el entrenamiento. No habrá que explicarle cómo poner la mesa, por dónde colocar o retirar los platos, conocerá detalles del servicio, por ejemplo, maridajes con vinos, y sabrá cómo gestionar problemas. Desde el comienzo del servicio, el camarero profesional será un elemento decisivo para el restaurante.

  • Economía de tiempo

Consecuencia de la formación de los camareros, es el ahorro de tiempo en el trabajo. Un profesional tarda la mitad de tiempo en hacer su trabajo que uno aficionado; por tanto, rinde el doble o más que eso. Este es un buen dato para la decisión en la contratación. A veces, lo que parece caro resulta más económico; en lugar de llenar el restaurante de camareros improvisados, todo funcionará mejor con la mitad o la tercera parte, si son profesionales.

  • Habilidades sociales

Un camarero que conoce su oficio, sabe que la cortesía, la amabilidad, las habilidades comunicativas, son inherentes a su rol. Y seguramente las domina. Son para él como ese uniforme que se pone a diario cuando empieza su jornada. Controla sus emociones y resuelve los conflictos con ecuanimidad y eficacia.

  • Iniciativa

La formación y la experiencia, vivida o leída, permiten que el camarero profesional sea dueño de iniciativas para la mejora del trato al cliente.  Realizará sugerencias y tendrá buenas ideas.

  • Buena disposición

Un camarero por obligación, trabaja en eso porque no encuentra otra cosa. El profesional, en cambio, seguramente eligió esta profesión por vocación. Esta diferencia es fundamental, ya que impacta en la disposición y hasta en la entrega en el cumplimiento de las funciones.

Cómo elegir camareros en tu restaurante

Algunos tips para elegir camareros 

Las anteriores características, que hemos atribuido al camarero profesional, son las que todo restaurador pretende para su negocio. También son el punto de partida de la satisfacción de las expectativas de los clientes. Por tanto, al elegir camareros es conveniente atender a esos rasgos.

¿Cómo organizar el proceso de selección?

1- El primer paso es difundir la oferta de trabajo. Cuanta más gente conozca que el restaurante contratará camareros, más opciones habrá de que lleguen los mejores candidatos.

2- En el anuncio se establecerán los requisitos básicos. En épocas en donde hay poca oferta laboral y muchos candidatos, el anuncio será el primer filtro. Es conveniente marcar en él las condiciones mínimas exigidas para la función; esto dependerá del estilo del restaurante y de las aspiraciones del restaurador. Sin embargo, en los tiempos que corren, unas exigencias mínimas:

  • Inglés a nivel comunicacional.
  • 2 o 3 años de experiencia en servicios similares a los que se desempeñará el candidato.
  • Residencia cercana al local.
  • Disponibilidad horaria.
  • Posibilidad de iniciar enseguida su tarea.
  • Referencias.
  • Edad aproximada (mayor o menor de…) si se considera apropiado.

Es conveniente que el anuncio se publique en las redes sociales y en la web del restaurante. Pero también es muy útil insertarlo en los portales de empleo especializados. Los camareros profesionales que están buscando trabajo, seguramente estarán suscritos a esos portales y los visitarán periódicamente.

El anuncio incluirá plazo de presentación y un email al que enviar currículos y datos de contactos.

3- Una selección minuciosa puede incluir un cuestionario que investigue cómo el aspirante resolvería situaciones específicas.  Esta prueba puede enviarse a todos los que han presentado sus aspiraciones o a los que resulten de una primera selección.

4- Es aconsejable comprobar las referencias que los candidatos han presentado. Esto se realizará una vez que estén en la mesa tres o cuatro aspirantes pre seleccionados. A nivel documentación y currículo, serán los que han superado todos los filtros. Pero hasta ese momento se han visto solo papeles y los currículos a veces se ‘inflan’. Un punto muy importante es averiguar por qué dejó de trabajar en la empresa anterior, si la hubo.

5- Una entrevista breve. El proceso se completará con una entrevista en la que se explicarán las condiciones de trabajo, horarios, salario y todos los detalles.  Se establecerá un tiempo razonable para la decisión final. En ese plazo, que será de tres a cinco días, ambos, propietario de restaurante y candidato, valorarán la conveniencia de la contratación.

El proceso puede resultar un tanto tedioso e interminable. Pero si la intención es elegir camareros que realmente sumen, hay que dedicar tiempo y esfuerzos a la tarea.