Muchas veces damos algunas cosas por obvias y no le prestamos la atención debida. Cuando se trata de la seguridad, no hay que dejar ningún detalle al azar. Todo debe estar totalmente controlado, los procedimientos, protocolos a llevar a cabo ante determinadas situaciones, etc. Ninguna medida es excesiva. La prevención de incendios en tu restaurante es una tarea vital.

Orden y limpieza

Aunque parece evidente, los especialistas en prevención de incendios sostienen que resulta increíble la cantidad de contingencias por fuego cuyo origen responde a falta de orden y limpieza en locales como restaurantes.

De hecho, una de las principales causantes de incendios en estos locales, está directamente relacionada con la acumulación de grasas en los conductos de extracción de humo, que por las altas temperaturas puede llegar a licuarse, haciendo combustión si recibe una ola repentina de calor.

La limpieza de estas tuberías debe realizarse de manera periódica y nunca limitarse a lo que resulta visible.

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Plan de evacuación

La legislación española obliga a todos los locales públicos a contar con un plan de emergencia y disponer de una organización de autoprotección.

Las vías de escape deben ofrecer unas dimensiones acordes al número de personas que eventualmente deban usarlas; su ancho mínimo será de 1,20 metros. En caso que el aforo supere las 50 personas, el ancho total deberá ser de 1,80 metros por cada 250 personas o fracción. Además, deben estar perfectamente señalizadas y provistas de iluminación autónoma. Las puertas deben abrirse en la dirección de la marcha (hacia fuera) y en todos los casos deben poder desbloquearse fácilmente desde dentro.

Comedor y Cocina: las dos áreas en que se divide un restaurante

En el comedor, la prioridad en caso de emergencia es siempre proteger a los clientes.

El plan de evacuación en el salón sería algo así: si el salón dispone de un área superior a los 50 metros cuadrados, debe ofrecer por lo menos dos rutas de escape (a una distancia equidistante la una de la otra, de nada servirá que estén juntas). Además, la disposición de las mesas debe hacerse de manera que no entorpezcan la salida. Debe tomarse en cuenta a las personas que presenten algún tipo de discapacidad física o motora, por lo que se recomienda pasillos sin escalones o con rampas.

Todas las señalizaciones deben colocarse a dos metros de altura del suelo, para que estén siempre en el eje visual de todos.

Los extintores y equipamiento de prevención de incendios, deben estar distribuidos de manera que nunca deba recorrerse una distancia superior a 20 metros para poder alcanzarlos desde cualquier punto. La normativa obliga a todos los locales públicos a contar con por lo menos dos extintores portátiles.

 

Instalaciones y materiales

Los revestimientos (cortinas, alfombras, tapizados, etc.) deben estar confeccionados con materiales que presenten baja reacción al fuego, para reducir el riesgo de que funcionen como agentes de propagación.

Las instalaciones y tuberías de gas, además de estar perfectamente identificadas, deben permanecer lo más lejos posible de todas las fuentes de calor y disponer siempre de por lo menos una llave de corte.

Las tomas de electricidad y agua también deben estar perfectamente señaladas, así como las zonas de riesgo eléctrico. Interrumpir el fluido de energía eléctrica tiene que ser sencillo ya accesible. Incluso se recomienda el uso de interruptores automáticos.

A nivel del suelo, debe haber la suficiente ventilación para evitar que cualquier tipo de gas se acumule.

 La prevención de incendios, ¿cómo actuar frente al fuego?

En ningún caso debe emplearse agua para tratar de erradicar el fuego dentro de la cocina de un restaurante, ya que puede causar justo el efecto contrario: que las llamas se extiendan todavía más, debido a la muy probable presencia de grasa y aceites.

Se recomienda la instalación de extintores automáticos de C02 o similares, con sustancias inocuas para el ser humano.

Las mantas apagafuegos son implementos sumamente útiles, además de económicos. En caso de personas que se vean envueltas en fuego, se recomienda envolverlas con ellas. Se deben ubicar siempre cerca de los fogones.

Calderas, fogones, refrigeradores y la maquinaria más compleja, deben ubicarse lejos de las vías de evacuación, ya que estos son equipos que eventualmente pueden explotar.

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Artículos de limpieza y uniformes

Los artículos de limpieza no deben almacenarse en la cocina. Para ellos, debe disponerse de un salón aparte, fresco y ventilado para evitar que los gases que emanan se acumulen (al fin y al cabo, son sustancias químicas con alta presencia de alcohol).

Los uniformes de quienes trabajen en un restaurante no deben estar confeccionadas en plástico, tela sintética o poliéster, ya que son materiales sumamente inflamables. De igual forma,  todo el personal debe estar capacitado para saber qué hacer en caso de una contingencia. De nada sirve equipar un restaurante con lo mejor y más costoso de equipos para la extinción de fuego, si nadie sabe cómo utilizarlo.

Tener en cuenta la Prevención Pasiva

Las cocinas de los restaurantes, son áreas potencialmente muy peligrosas. En su construcción deben emplearse materiales con certificación R90/EI90: se trata de estructuras que podrán resistir al más feroz de los incendios por 90 minutos sin desplomarse. Además, servirán para contener las llamas en áreas focalizadas, ya que no permiten ni la expansión directa ni la trasferencia de calor.

La negligencia se paga caro

Además de las causas que hemos mencionado, hay dos factores fundamentales, derivados de actuaciones negligentes, en lo que se refiere a la prevención de incendios: los cigarrillos y los pilotos encendidos indebidamente.

Fumadores inconscientes: sin caer en discusiones sobre lo perjudicial que el cigarrillo es para la salud, la cantidad de incendios originados por descuidos al fumar es asombrosa: desde ceniceros que torpemente ruedan por el suelo hasta miembros del staff que se reúnen en áreas cerradas o cercanas a las tomas de gas.

Dejar los pilotos de las cocinas encendidos: muchas veces la rutina se convierte en el peor enemigo. Cuando el local está cerrado y vacío, ninguna fuente de calor debe permanecer activa, incluyendo la pequeña (y aparentemente insignificante) llama de los pilotos de las cocinas. Apagarlos no cuesta nada.

Con rigurosidad, de manera periódica todas las instalaciones de gas y de electricidad deben revisarse a fondo por personal cualificado, así como corregir inmediatamente cualquier fallo que se presente.

 

Fuentes imágenes: Texfire   /  Infonuba  /  Litesys