La cocina es un lugar de encuentros, donde se comparten no solo comidas, sino también memorias y aromas que han marcado nuestras vidas. Pero esta habitación tan cálida y familiar del hogar es también una posible fuente de contaminación, ya que numerosas bacterias y gérmenes ‘se esconden’ en tu cocina.

Para cuidar la salud de tu familia, es esencial saber donde se alojan estos microorganismos en tu cocina y cómo prevenirlos o combatirlos. A continuación, te mostraremos cuáles son las principales bacterias que viven en tu cocina y cuáles son sus ‘escondites’ favoritos.

¿Qué tipo de bacterias y gérmenes son comunes en las cocinas?

En primer lugar, debemos aclarar que las bacterias viven  en todas las cocinas y están presentes naturalmente en los alimentos. Y ello no necesariamente es algo malo o peligroso, pues las bacterias son esenciales para el mantenimiento de la vida en nuestro planeta y el equilibrio de los ecosistemas.

De hecho, en nuestro propio organismo existen varias bacterias benéficas que garantizan el buen funcionamiento de nuestra flora intestinal y la estabilidad de nuestro metabolismo. Por lo tanto, no es posible, mucho menos deseable, que intentamos exterminar completamente las bacterias de nuestro entorno.

No obstante, sí debemos estar muy atentos para no favorecer la sobrepoblación de gérmenes en nuestro hogar, principalmente de bacterias altamente patógenas como la Salmonella.

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Bacterias peligrosas que se esconden en tu cocina y en tus alimentos

Estas son las bacterias principales que suelen encontrarse en cualquier cocina, incluyendo las profesionales:

Staphylococcus

El género Staphylococcus comprende más de 300 tipos de bacterias, siendo algunas de ellas altamente patógenas. Se destacan por su gran capacidad adaptativa y resistencia, pudiendo sobrevivir en diferentes medios. En los alimentos suelen estar presentes en la leche y sus derivados, de forma natural y controlada.

Las bacterias de este género suelen alojarse en las mucosas del cuerpo, principalmente en los intestinos, donde pueden ocasionar procesos infecciosos.

Salmonella

Las bacterias del género Salmonella están naturalmente presentes en la mucosa intestinal de los pájaros, en especial de las aves de corral y en sus huevos. Pero también puede estar presente en el agua y en alimentos contaminados por heces de aves.

La salmonelosis es, en la actualidad, una de las patologías de transmisión alimentaria más frecuentes en todo el mundo, afectando a más de un millón de personas a cada año. Se trata de una infección causada principalmente por dos bacterias de este género: la Salmonella bongori y la Salmonella entérica.

Coli

Gran parte de las intoxicaciones alimentarias son ocasionados por bacterias E. coli. No obstante, son pocas las cepas patógenas de esta bacteria, que está presente en nuestra microbiota intestinal y es esencial para una buena digestión.

En los alimentos, podemos encontrar la E. coli en la carne, principalmente en la molida, y en la leche y sus derivados, ya que también residen naturalmente en los intestinos del ganado. Las cepas patógenas pueden alojarse en el revestimiento de nuestro intestino delgado, ocasionando diarreas acompañadas por sangre.

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Pero, ¿dónde se esconden las bacterias y gérmenes en tu cocina?

Como mencionamos, las bacterias son capaces de sobrevivir en casi todos los medios donde exista materia orgánica. Ello incluye el agua, los alimentos y una infinidad de objetos y utensilios que se encuentran en tu cocina.

Por supuesto, esta no es una invitación a la neurosis o a la hipocondría, realmente las bacterias son necesarias para la manutención de vida en el planeta. Pero es importante saber donde suelen concentrarse los gérmenes en tu cocina para mantener los cuidados fundamentales con el almacenamiento y preparo de los alimentos.

‘Escondites’ de bacterias y gérmenes en tu cocina

  1. Frutas y verduras

En la cascara o superficie de las frutas y verduras, encontramos una gran variedad de microorganismos, algunos de ellos benéficos y otros potencialmente patógenos.  Antes de consumirlas, es esencial lavarlas bien, y en caso de que se desconozca la procedencia, consumirlas sin la piel. También es muy aconsejable dar preferencia a alimentos orgánicos con origen certificada.

  1. Carnes y huevos

Las carnes poseen varias bacterias y gérmenes, en especial la carne molida y las hamburguesas que pueden contener intestinos de aves o ganado. Para evitar contaminaciones, hay que cocinar bien la carne antes de consumirla y dar preferencia a productos de procedencia certificada.

En el caso de los huevos, se debe lavarlos solo en el momento que serán utilizados. Como su cáscara es porosa, las bacterias pueden penetrar en el interior del huevo, sobre todo si se lavan mucho tiempo antes del uso. Lógicamente, siempre se debe asegurar que el huevo esté en buen estado antes de consumirlo o añadirlo a alguna preparación.

  1. Contaminación cruzada

Este tipo de contaminación suele ocurrir cuando los vegetales que se consumen crudos o que ya fueron cocinados tienen contacto con carne o huevos crudos, o bien con alguna superficie donde hayan sido manipulados (como una tabla de cocina, un cuchillo o la propia mesada).

La contaminación cruzada es una de las principales causas de intoxicación alimentaria en los hogares. Para evitarla, se debe higienizar bien las superficies donde se manipulan carnes y huevos crudos. O destinar diferentes utensilios para la manipulación de alimentos de origen animal y vegetal, para evitar el cruce.

  1. Repasadores y paños en general

Los paños y repasadores tan útiles para la higienización de la cocina también pueden ser ‘escondites’ de gérmenes. Y es que diariamente entran en contacto con suciedades, humedad y residuos orgánicos, lo que facilita la proliferación de los microorganismos.

Para evitar que ello ocurra, basta mantener una óptima higiene en la cocina y lavar regularmente tus repasadores. También es aconsejable evitar limpiar directamente las manos sucias directamente en los repasadores, y sí secarlas tras un previo lavado.

  1. Utensilios de cocina

Todos los instrumentos y utensilios que utilizas para cocinar entran en contacto con los gérmenes presentes en los alimentos. Para evitar la proliferación de bacterias patógenas, se recomienda lavarlos inmediatamente tras su uso, principalmente cuando se manipulan carnes crudas.

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  1. Neveras y cámaras

Lógicamente, el lugar donde almacenas la mayoría de tus alimentos no está libre de gérmenes. Para que la cámara de tu restaurante no se convierta en una fuente de bacterias, es fundamental almacenar apropiadamente cada alimento, evitando contaminaciones cruzadas en su interior.

También es importante higienizar tu nevera con cierta periodicidad y asegurarse que la temperatura esté adecuada al mantenimiento de los alimentos. Igualmente, las revisiones regulares son aconsejables para evitar que haya comida en mal estado en tu nevera.

  1. Móviles

La tecnología ha llegado a la cocina y ya es normal que los celulares y tabletas ganen un lugar en la mesa. Pero no debemos olvidar que estos dispositivos entran en contacto diariamente con una infinidad de gérmenes en las calles.

Siempre se debe lavarse bien las manos antes de empezar a cocinar. Si se va a utilizar el teléfono móvil mientras se cocina, lo ideal es lavarse las manos antes y después de manipularlo. Además, no es aconsejable que los dispositivos tecnológicos y electrónicos estén junto a los alimentos durante su preparación.

Síntomas generales de una infección bacteriana

Las bacterias patógenas pueden ocasionar un gran abanico de enfermedades, con sintomatologías igualmente diversas. No obstante, la mayoría de las bacterias que viven en tu cocina suelen alojarse en el tracto gastrointestinal, ocasionando infecciones.

Algunos síntomas comunes de las infecciones bacterianas en el tracto gastrointestinal son:

  • Nauseas
  • Vómitos
  • Dolor y calambres abdominales
  • Diarrea
  • Fiebre
  • Deshidratación (en consecuencia de diarreas prolongadas)
  • Debilidad generalizada
  • Sangre en las heces

Así mismo, es posible que las infecciones bacterianas también ocurran en el tracto respiratorio, en la piel y en otros órganos del cuerpo, generando síntomas completamente distintos. Por ello, al identificar cualquier signo anómalo en tu organismo, no dudes en consultar un medico inmediatamente.