La apertura y el mantenimiento de un restaurante puede no ser tarea fácil. La competencia es muy grande y se han visto muchos fracasos. Sin duda, uno de los aspectos más importantes para asegurar el éxito de tu negocio son los empleados. Ellos son definitivamente los mejores aliados que pueden tener el dueño o el gerente del negocio.

Para que todo funcione a la perfección y los resultados sean los esperados, es preciso que tengas una buena relación profesional con tus empleados. Es un gran reto, sobre todo si tienes muchas personas con cargos diferentes, como camareros, chefs, personal de limpieza, ayudantes, etc. ¿Qué tal te llevas con el personal de tu local?

A continuación, veremos algunos consejos para que puedas controlar mejor al personal de tu restaurante y mantener una excelente relación con él.

Contratar al personal adecuado

Este es uno de los puntos más importantes que se deben considerar para que un restaurante funcione bien. Elegir el mejor personal es realmente fundamental. Los trabajadores que se contraten deben estar dispuestos a entregarse en su trabajo, y además contar con la formación y cualificación necesarias.

Las personas que conformen el equipo deben ser alegres, simpáticas, atentas y amables. Eso es lo más importante; por supuesto también deben ser responsables y hacer bien su trabajo. Pero es más fácil enseñar a un camarero sin experiencia a hacer bien su trabajo que a uno muy experimentado a sonreír. Y ese detalle puede hacer una gran diferencia para los clientes.

A la hora de realizar las entrevistas a los candidatos, sin duda es importante fijarse en la formación académica y en la práctica que tiene cada uno de ellos. Pero es más importante aún analizar sus habilidades sociales. La formación de un buen equipo es indispensable para el éxito de tu restaurante.

turnos restaurante

Capacitación y entrenamiento

Es muy importante lograr transmitir a cada empleado lo que se espera de él. Las funciones deben ser definidas de forma clara desde el comienzo. De lo contrario, lo más probable es que después de un tiempo ni el trabajador ni el empleador estén satisfechos.

Una vez que se hayan definido exactamente las tareas, es el momento de la formación. Un nuevo empleado no se integra al equipo de forma instantánea; es necesario capacitarlo y entrenarlo para que se vaya adaptando poco a poco.

El nivel de capacitación de un empleado incidirá directamente en la satisfacción del cliente y en el nivel de ventas. Este entrenamiento debe ser permanente. Se debe vigilar constantemente el desempeño de cada empleado para ir corrigiendo y mejorando todos los aspectos.

La gestión de personal requiere mucha paciencia y mucha habilidad y no se trata de que el trabajador se sienta criticado constantemente. Al contrario, la motivación y el refuerzo positivo son habilidades importantes en la gestión del restaurante.

Cómo dirigir al personal de un restaurante

El gerente de un restaurante debe asumir claramente un rol de dirección. En este tipo de negocios suele suceder que, al tener el gerente muchos papeles dentro de la empresa, existan conflictos de productividad.

Por todo lo anterior, es importante que el gerente pueda delegar algunas funciones secundarias a sus empleados y darle prioridad su rol de director para que el negocio funcione de forma óptima.

Los empleados deben ser vistos como colaboradores. De esta manera será más fácil explicarles las metas del restaurante y hacer que se sientan involucrados en ellas. Cuando se explica de forma clara lo que se espera del equipo y cuál es el objetivo detrás del trabajo de cada uno, se genera confianza. El personal se siente motivado y trabaja mejor. Lo ideal es establecer reuniones periódicas en las que se exponga al personal las metas semanales, mensuales, etc.

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Estar involucrado

Para poder saber si un empleado está haciendo bien su trabajo y controlar de mejor manera al personal, es necesario conocer exactamente la tarea que se le ha encargado. Debes adoptar buenos hábitos como propietario o gerente, estar entre tus empleados e involucrarte en sus tareas.

 De esta forma el personal también sabrá que el jefe está a su disposición y que puede contar con él para preguntarle algo o comentarle alguna dificultad. Un buen gerente es aquel que está al tanto de todo o que ocurre en su negocio. Debe conocer muy bien lo que sucede tanto en el comedor como en la cocina, en la relación con los proveedores y el inventario como en el área de limpieza.

El conocimiento del personal también es algo muy positivo. Además de mejorar las relaciones personales dentro del equipo, conocer a los empleados ayudará al gerente o al propietario de un restaurante a determinar cuáles son sus intereses y para qué tareas son buenos. Por otro lado, si un empleado siente afinidad o simpatía con su jefe, es muy probable que se sienta más involucrado y más motivado en su trabajo.

Reconocimientos y estímulos

Todo trabajador necesita sentir que su trabajo es valorado. Y esto es más cierto aún en el caso del personal que trabaja en una cocina profesional, donde el nivel de exigencia y la presión son altísimos. El desgaste físico, mental y emocional en un restaurante puede ser muy importante.

Por esto es muy importante que el propietario o el gerente de un establecimiento de este tipo le dedique a su personal palabras o gestos que le hagan saber que lo está haciendo bien. Eso hará que los trabajadores se sientan más comprometidos con la empresa.

Controlar al personal de un restaurante

Además de todos estos consejos, no está de más controlar lo que sucede en tu restaurante en todo momento, y sobre todo cuando el gerente no está presente. Un buen truco puede ser pedir a algunas personas de su confianza, familiares o amigos, que acudan al lugar como unos clientes más.

Si estas personas son desconocidas para el personal, actuarán como una forma de espías. Podrán fijarse en todos los detalles e informar después al gerente sobre el funcionamiento real.

Otra manera de controlar al personal de un restaurante es que el propietario pase por allí sin previo aviso cuando está previsto que no esté. Esto, además de crear un efecto sorpresa, hará que el personal sepa que puede volver a ocurrir y actúe como si el jefe siempre estuviera presente.