El uso cada vez más extendido de productos químicos en los cultivos origina posibles riesgos para la salud. Una preocupación muy justificada que se extiende a los consumidores.

Son cada vez más frecuentes los informes que nos alarman, procedentes de diferentes organizaciones. Hay datos de investigaciones que demuestran que existen residuos de plaguicidas en las frutas y las verduras. 

Acción de los plaguicidas

Los plaguicidas son sustancias que los cultivadores emplean para combatir las enfermedades de sus plantas. Matan a los organismos vivos que perjudican sus producciones; son productos tóxicos que, al eliminar las plagas, permiten que los vegetales se desarrollen bien.

Como no hay picaduras de insectos, las frutas y hortalizas tienen ese aspecto con brillo y libre de impurezas, con que se exhiben en los lugares de venta. Es muy difícil producir frutas y verduras a gran escala sin usar plaguicidas.

El problema no es para los vegetales sino para los humanos. Los tóxicos  permanecen en la piel y en las hojas de frutas y hortalizas. Así llegan a los consumidores finales, las personas. Resulta un tanto contradictorio que una fruta que inspira elogios sea portadora de veneno. Podría ser algo así como la manzana envenenada de los cuentos. Pero esa es la realidad

¿Qué ocurre en España? En los últimos tiempos, España se ha convertido en el país de Europa con mayor uso de plaguicidas.  El 20% de la venta de pesticidas que se realiza en los países que integran la Unión Europea pertenece a España. Este porcentaje equivale a unas setenta y ocho mil toneladas, una cifra que llama la atención y mueve la reflexión.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), entidad privada española, ha investigado detenidamente el tema. En un informe afirma que  el 64% de los vegetales que se ingieren en el país  tienen restos de dos o más plaguicidas y que el 21% tiene más de cinco. Peras, manzanas y fresas son los productos en los que hay residuos de plaguicidas con mayor índice de toxicidad.

Si hay residuos de plaguicidas en frutas y verduras ¿qué efectos pueden tener?  

El tema es centro de debates y polémicas. Sin embargo, es bueno conocer algunos detalles que servirán para la reflexión:

  • Generalmente, una fruta o una verdura tiene más de un plaguicida. Casi todos poseen tres, cuatro o cinco. En la cáscara de la pera, por ejemplo, se han llegado a identificar dieciséis de estos productos.
  • Algunas de estas sustancias permanecen en el organismo de las personas una vez que son ingeridas. Se acumulan en el tejido adiposo y en la placenta materna en la mujer gestante. Son biopersistentes, lo que significa que no se eliminan a lo largo de la vida; su efecto es, por tanto, acumulativo.
  • La revista científica JAMA Internal Medicina publicó un informe acerca de la relación entre pesticidas y embarazo. La investigación se llevó a cabo con mujeres en tratamiento de fertilidad. La conclusión merece toda la atención: las mujeres que comían más cantidad de frutas y verduras con altas cantidades de plaguicidas, tenían menos posibilidades de embarazarse y mayor riesgo de aborto.
  • Existen vínculos entre el consumo de frutas y verduras en los que hay residuos de plaguicidas y la diabetes tipo 2 en personas adultas.
  • Los plaguicidas se acumulan también en los organismos de los animales cuyos productos consumen los humanos. Por tanto, están presentes también en carne, huevos, leche.
  • Parece existir una relación directa entre los plaguicidas consumidos y el equilibrio hormonal que especialmente afecta a la función tiroidea y sexual.

¿Se pueden eliminar los residuos de plaguicidas de las frutas y verduras?

Los científicos dicen que existen algunas medidas que el consumidor puede tomar para reducir la ingesta de los tóxicos.

  • El lavado es una medida de primera necesidad. Lavar las frutas y verduras muy bien con agua potable puede eliminar un 70% de los plaguicidas acumulados en la piel.
  • Las uvas, manzanas, ciruelas, peras, tomates y duraznos deben ser lavados bajo el chorro de la canilla durante un tiempo razonable. Las verduras de hoja, lechugas, acelgas, rúcula, se lavarán hoja por hoja. La idea es que el agua arrastre los tóxicos.
  • Pelar las frutas. Aunque esté lavada, en la piel de la fruta hay residuos de plaguicidas que no se eliminan con el agua. Quitar la piel antes de comerla es una medida de prevención muy recomendable.
  • Usar bicarbonato o vinagre. Ambos productos contribuyen a eliminar los residuos de plaguicidas. Basta sumergir las frutas y verduras en agua con una cucharadita de bicarbonato por cada litro, para reducir los tóxicos; el mismo efecto se logra introduciendo los vegetales en una mezcla de una parte de vinagre y dos de agua.  En ambos casos, deben permanecer sumergidas unos diez minutos. Luego se enjuagan.

Controles y polémicas

La normativa legal vigente establece para la Unión Europea prohibición de usar determinados plaguicidas. Asimismo, también se marcan límites máximos de los permitidos. Si bien las intoxicaciones alimentarias por presencia de plaguicidas han desaparecido en Europa, los ecologistas levantan sus voces reclamando nuevas medidas y nuevos límites.

Otras opiniones llaman a la prudencia y a no generar alarma con la comida. Es así que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria publicó un informe en el que expresó que el temor que el tema ha generado no tiene base científica. Desde esta agencia se nos asegura que no hay problemas de salud que se atribuyan a estas sustancias.