La ciencia no cesa de sorprender al mundo. Lo inimaginable se hace realidad. Algunos problemas que la humanidad afronta para su futuro, encuentran anticipadamente solución.  Tal es el caso de la carne de laboratorio, una respuesta a la inquietud ante la superpoblación mundial y al exterminio de la naturaleza terrestre.

Las células madre, una vez más, muestran su potencial generador de salvación para los seres humanos. Y la capacidad de los científicos lo aprovecha. La biotecnología y la ciencia se integran y los logros son increíbles.

¿Preocupa que en el planeta desaparecen los recursos que permiten la reproducción de los animales? ¿Hiere a las personas la matanza de animales para que los humanos coman? Ya no es un problema para la alimentación. La carne de laboratorio está lista para aportar un alivio a las múltiples incertidumbres del futuro de la vida.

¿Qué es la carne de laboratorio?

El hecho de hablar de carne de laboratorio provoca, en algunas personas, ideas de ingredientes químicos que, a la larga, perjudican. En sí, la palabra “laboratorio” aparece asociada, en el imaginario popular, a productos y sustancias antinaturales.

Pero no es así. La carne de laboratorio se presenta como un saludable producto que no perjudica la salud, al contrario, la beneficia. Algunos de sus rasgos característicos son:

  • Como su nombre lo indica, se elabora en el laboratorio. Las células madre de animales originales son el punto de partida.
  • Tiene todas las propiedades nutricionales que la carne tradicional. Lo curioso es que también tiene la misma textura y casi el sabor que la carne que habitualmente se consume.
  • Se puede crear carne de laboratorio de todos los animales: vacas, cerdo, pollo, pescado. Basta disponer de las células madre correspondientes para cada uno.
  • No es un alimento vegano. Aunque generada en el laboratorio, sigue siendo carne animal, pues su origen es animal.
  • Se trata de producción en condiciones controladas. Habitualmente, los animales criados para consumo, reciben vacunas, hormonas, medicamentos y un montón de sustancias que los mantienen sanos. Nada de esto es preciso para la elaboración de la carne de laboratorio, por lo que es completamente saludable.
  • Se prevé el mejoramiento nutricional de esta carne, mediante el agregado de omega 3, por ejemplo. Poco a poco, se va logrando una carne más nutritiva que se puede saborear de la misma manera que la producida en forma convencional.

¿A quiénes el mundo debe agradecer el invento?

La carne de laboratorio es obra del profesor Mark Post y su equipo. Pertenecen al departamento de Fisiología Vascular de la Universidad de Maastricht, situada en Holanda.

La noticia de este extraordinario producto llegó a conocimiento del mundo en el año 2013. Pero el equipo no ha dejado de trabajar en el proyecto para mejorar el producto original.

Hanni Rützler, científica nutricional, investigadora de tendencias alimentarias, fue una de las primeras personas que probó la carne del laboratorio. Se había preparado con ella una hamburguesa.

Así vivió la científica la experiencia:

 “Cuando di el primer mordisco me sorprendí de que se pareciera tanto a la carne. Creo que si me la hubieran dado sin decirme lo que era y hubieran añadido algo de cebolla o kétchup, me podrían haber hecho creer fácilmente que se trataba de una hamburguesa normal”.

Todos los detalles están cuidados: consistencia, sabor y hasta el color. El rojo característico de la carne vacuna, por ejemplo, se logra añadiendo jugo de remolacha. El equipo que trabaja en esta propuesta considera que la impresión visual es muy importante para la aceptación.

El origen

La idea que movió al doctor Post a involucrarse en la creación de la carne de laboratorio le llegó por Willen van Eelen. Eelen predicaba en el mundo su mensaje de que con la alimentación de laboratorio se lograría atender a la población mundial sin sacrificar el reino animal.

Elaboró un proyecto, consiguió inversores, realizó algunos intentos, pero el dinero se terminó sin resultados exitosos. El proyecto se pausó durante unos cuantos años.

Por fin, en el 2011 un filántropo anónimo decidió contactar al profesor Post y le ofreció recursos para que creara en el laboratorio una hamburguesa de cerdo. El científico asumió el desafío y la carne de laboratorio ya es una realidad.

¿Cómo se elabora la carne de laboratorio?

Se trabaja con células madre del músculo, que se extraen del animal mediante el método de biopsia. Estas células se aíslan en las condiciones adecuadas. Así comienza el proceso que permite que estás células comiencen a multiplicarse.

Se las alimenta con suero fetal del animal. De este modo se obtienen células genéticamente idénticas a las del animal de origen.

Las células crecen y se fortalecen, tal como lo harían en el organismo del animal, regenerando un músculo. De este modo se aseguran que las condiciones de reproducción celular sean lo más similares posible a las que la naturaleza dispone.

El futuro cercano

Por el momento se ha logrado la carne para hamburguesas o albóndigas. El tamaño de las piezas de carne de laboratorio es similar al de los minúsculos trozos de la carne picada.  Pero el equipo del profesor Post sigue trabajando para generar piezas grandes, como un bife.

Se estima que dentro de un año o dos, este anhelo será realidad. Post ha declarado:

“Si queremos construir un tejido más grande, como un filete, necesitamos crear algún sistema de vasos sanguíneos. De otra forma no podríamos llevar oxígeno y nutrientes a todas las capas del tejido”.

Resta por resolver el tema del coste. Medio kilo de carne de laboratorio cuesta nueve mil dólares.  Pero el equipo investigador cree que, mejorando la tecnología, el coste puede ser hasta menor que el de la carne convencional.

Entre los motivos por los que la carne de laboratorio es bienvenida al mundo, está salvar al planeta, evitar el sacrificio de los animales, la problematización de la alimentación de la población mundial,

El laboratorio es el futuro de la industria de la alimentación. No en vano los más poderosos magnates están invirtiendo en empresas que se dedican a estos desarrollos.

Fuentes de imágenes: El Independiente  /  Código Nuevo