La carne de laboratorio es una gran alternativa que busca impactar de forma positiva a la industria alimentaria, y por supuesto también contribuir al cuidado del medio ambiente. Este tipo de avances hasta hace pocos años parecían extraídos de una película de ficción; sin embargo, en la actualidad tan solo es cuestión de tiempo para que sea comercializada.

En la práctica, este proceso no está siendo nada sencillo, y uno de los principales retos, además del sabor, ha sido la textura de la carne de laboratorio. Es aquí cuando entra en el juego la compañía de juguetes de construcción para niños LEGO.

¿Qué es la carne de laboratorio?

La carne de laboratorio es, como su nombre lo indica, un tipo de carne artificial que es elaborada a partir de células madre. Estas células son extraídas de elementos orgánicos, como es el caso de las plumas y más comúnmente de los músculos.

El procedimiento para la elaboración de esta carne es fascinante. Comienza con la recolección de las células a través de una biopsia que no causa ningún daño ni molestia al animal. A continuación, esas células son reproducidas en un ambiente completamente controlado por los científicos hasta que crecen y son capaces de formar tejido muscular.

Son muchos los desafíos que enfrenta la creación de carne de laboratorio. Entre los más destacados se encuentra su sabor, el aporte correcto de nutrientes, los elevados costos de desarrollo y por supuesto, la textura de la carne.

La textura de la carne de laboratorio

Como estamos viendo, uno de los grandes desafíos que tienen por delante los científicos que desarrollan carne artificial es la textura. ¿Por qué razón? La respuesta a esta pregunta radica en el crecimiento de las células musculares en condiciones in vitro; las células suelen crecer rápida y desordenadamente y como resultado final se obtiene algo parecido a la carne picada. Una imagen muy lejana de la que tenemos respecto de un corte de filete suave de carne real.

Con el objetivo de mejorar la textura e imagen de la carne de laboratorio, un equipo de científicos pertenecientes a la Universidad de Alabama junto a otros científicos de Penn State, desarrollaron un método que utiliza los bloques de juguetes de LEGO. El innovador y curioso método fue publicado en la revista científica Food Hydrocolloids.

LEGO y la carne artificial

¿Qué relación puede tener LEGO con el desarrollo de carne artificial? Este equipo de investigadores encontró en los famosos bloques de LEGO una magnífica opción para poder darle forma a la carne y que ésta no creciera de forma descontrolada. De hecho, para que las células puedan formar un tejido parecido a un corte de vacuno es necesario que crezcan en un tipo de soporte estructural.

Pensando en ello, los científicos diseñaron un dispositivo que funcionase como una especie de red natural. El objetivo es el de que las fibras de almidón se convirtieran en dicha estructura y así controlar la forma del tejido. Como ese dispositivo necesita tener agua y etanol, los expertos necesitaban algo hecho de un material que no fuera conductor. Fue así como surgió la idea de utilizar los bloques de plásticos de LEGO.

La contribución de LEGO para el desarrollo de carne artificial tiene poca continuidad, ya que los investigadores adelantaron que no continuarán utilizando los bloques de LEGO. El siguiente paso será aumentar la producción del dispositivo, lo cual no pueden lograr con dichos bloques de juguete.

Carne de Laboratorio y juguetes LEGO

Los desafíos que enfrenta la carne artificial

La carne artificial enfrenta muchos desafíos, por lo que todavía es un proceso en construcción. Hacen falta muchos adelantos y detalles para lograr que esa carne sea viable a nivel comercial. Entre los principales obstáculos se encuentra el sabor.

En lo que al sabor se refiere, cabe destacar que la carne real es un conjunto de grasa, sangre, músculo, tejidos y nervios, en cambio la carne artificial es solamente músculo. Este aspecto afecta mucho el sabor de la misma; la buena noticia es que los científicos ya están trabajando para conseguir mezclarla con otros elementos e ingredientes.

Otro de los grandes desafíos que tiene el desarrollo de este tipo de carne es el aporte de nutrientes. En este aspecto, hasta la actualidad la carne artificial no aporta todos los minerales, nutrientes y vitaminas necesarios. Los expertos continúan trabajando en ello, ya que es de vital importancia para que el ser humano tenga un estilo de vida más saludable.

La textura y el costo de desarrollo de la carne artificial también están entre los obstáculos que tiene el desarrollo de esta carne; aunque parezca contradictorio, también hay una gran preocupación por los efectos que esta producción pueda tener a largo plazo tanto para el organismo como para el medio ambiente. No se sabe a ciencia cierta cuánta energía se necesitará para producir carne a grande escala, lo cual podría afectar aún más el calentamiento global.

Costo de la carne artificial

En el 2013 fue cuando se presentó la primera hamburguesa hecha de carne de laboratorio. En aquel momento el desarrollo de la misma tuvo un costo aproximado de 250.000 dólares. En la actualidad, los científicos estiman que una hamburguesa con las mismas características pudiese costar entre 10 y 20 dólares; y dichos costos podrían seguir descendiendo a medida que se generalice el consumo de la misma.

Pese a que el costo de este tipo de carne ha bajado considerablemente, continúa siendo muy elevada comparándola con la carne real. Es por ello que los científicos continúan trabajando en todos estos desafíos para lograr que la carne artificial sea una alternativa real que contribuya con el medio ambiente.