Como toda actividad humana, la historia de la gastronomía se ha nutrido de creencias, inventos y vivencias de cocineros y comensales. La comida siempre ha sido un centro para el hombre, y a través de los tiempos las comunidades le fueron asignando valores que, si bien eran diferentes, ubicaron al quehacer gastronómico en un prestigioso lugar en la vida familiar y social.

Conocer esta historia tan humana de la gastronomía permite tomar conciencia de cuán anclado está el restaurante en la vida misma. Es abrir una puerta a ese rico pasado y dar un sentido al presente con una perspectiva que enriquece lo cotidiano.

Comencemos el viaje por este curioso anecdotario gastronómico

El restaurante más antiguo del mundo

En el Libro Guiness de los Récords se registra el restaurante más antiguo del mundo, llamado «Sobrino de Botín». Fue fundado en 1725 por Jean Botín, un cocinero francés que llegó a Madrid con su esposa asturiana. Dice la historia que en 1765 trabajó como lavaplatos en este restaurante el famoso pintor Goya.

La curiosidad es que continúa operativo. Su especialidad es el cochinillo asado y el cordero lechal. Muchos famosos han degustado sus platos a través de estos casi trescientos años de actividad.

El origen de la pasta

Hablar de pasta remite a Italia. En Italia se popularizó y los cocineros de ese país potenciaron este plato con su impronta tan especial. Pero se han encontrado en China evidencias arqueológicas de fideos de trigo que datan del 2000 A.C. 

Todo hace suponer que la pasta se extendió desde China hacia el oeste, llegando a Persia en el siglo V. De allí los comerciantes llevaron la técnica de hacer pasta a través de la Ruta de la Seda hacia el Mediterráneo.

Grecia y Roma también fueron consumidoras de pasta. Los griegos tenían platos llamados «laganon» y «itria», que consistían en láminas de pasta seca. 

Independientemente de su origen, la pasta se ha convertido en uno de esos platos de la cocina internacional que se integra a todos los restaurantes.

Cocinero

«Que te den calabazas»

El amor y la seducción siempre han estado unidos a la gastronomía. Invitar a alguien a una cena romántica es una tradición de larga data en la humanidad.

 Pero hay elementos de uso gastronómico que también se usan para rechazar a alguien o para indicar que no se está interesado en una propuesta romántica o amorosa. «Que te den calabazas», esa es una de estas frases.

¿Qué tiene que ver la calabaza con el amor y la seducción?  En la antigua Grecia la calabaza era considerada un alimento que bajaba la libido y el impulso sexual. Por lo tanto, a alguien se le ocurrió, probablemente a una mujer, usar esta expresión para aconsejar a una persona que deje de insistir en ciertos temas comprometedores.

Si es picante, eres rico

Durante el Renacimiento en Europa, los alimentos muy condimentados y picantes eran considerados un símbolo de estatus social y de riqueza. En esa época, las especias exóticas eran costosas y difíciles de obtener, lo que las convertía en un lujo reservado para la alta nobleza y la clase adinerada.

El acceso a especias como la pimienta, la canela, el jengibre y la nuez moscada era limitado. Se importaban de Asia y Medio Oriente, viajes muy prolongados. Por esta razón, la comida fuertemente condimentada era un símbolo de refinamiento, y con ella se demostraba la riqueza y el estatus social.

Pero detrás de tantos condimentos había un secreto: antes de la invención de la refrigeración, las especias se utilizaban para enmascarar los sabores rancios o desagradables de los ingredientes que no estaban frescos.  Doble valor para esos insumos que hoy son cosa frecuente en el restaurante.

El croissant de la celebración

Se dice que el croissant con forma de media luna, tiene su origen en el año 1683, cuando ocurrió el sitio de Viena por el Imperio Otomano. Según la historia, los panaderos vieneses escucharon que los otomanos cavaban túneles y advirtieron a las tropas, lo que llevó a la victoria de los vieneses. Para celebrar, los panaderos crearon el croissant, que se inspira en el emblema de la bandera de Viena que tiene forma de media luna.

Tarte Tatin el postre nacido de un error

El postre Tarte Tatin, la deliciosa tarta de manzana caramelizada, fue creada por error en un hotel francés en el siglo XIX. La historia dice que las hermanas Tatin, propietarias del hotel, hicieran la tarta al revés: se olvidaron de ponerle la masa por debajo antes de hornearla.

Al darse cuenta de su error, añadieron la masa por encima y volvieron a hornearla. Crearon así una tarta con una corteza dorada y manzanas caramelizadas y hasta nuestros días es un postre muy valorado en el mundo.

Escribir mal a veces es un acierto

Existe una anécdota que muestra que el azar tiene que ver con la vida y con la gastronomía. Corría el año 1971. Un pescador de Bilbao, Simón Gurtubay, encargó a Noruega «30 o 40 hatillos de bacalao».  Los proveedores confundieron la «o» con un «0» y le mandaron 30.040 paquetes de bacalao seco.

El pescador tuvo que hacerse cargo del pago y quedó en la ruina. Sin embargo, cuando la segunda guerra carlista estalló en Cataluña, los defectos de escritura de Simón salvaron a Bilbao. La ciudad fue sitiada y la población no tenía qué comer. Pero allí estaba el bacalao salado del pescador, que pudo alimentar a la gente. La historia cuenta que, además, Gurtubay logró una merecida recompensa.

Y así ha evolucionado la gastronomía del mundo, con aciertos surgidos de errores, con creatividad y estrategia para disimular los defectos, con celebraciones y hasta con poderes especiales de algunos ingredientes.  Nada más claro para entender que la gastronomía es parte de la vida de las personas y lo seguirá siendo.

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