Las personas que empiezan a moverse y a salir de sus casas,  están llenas de dudas.  ¿Hay riesgos en quitarse la mascarilla en lugares públicos?  Es que este dispositivo tan sencillo, ha adquirido la categoría de la gran pantalla protectora que evita el contagio de coronavirus. La gente se ha acostumbrado a ella y es normal que se encienda una luz en su cabeza a la hora de ver personas que no la llevan.  

La misma persona actúa de diferente manera en lugares distintos. Por ejemplo, en los supermercados y en general en las tiendas,  todo el mundo lleva mascarillas, quizás porque es exigencia estricta de las empresas. En la calle el uso es más reducido. Existe un comportamiento relajado en muchas personas. Por ejemplo, usan la mascarilla, pero en muchos casos cuando se encuentran con alguien cara a cara se la quitan para hablar.  Precisamente lo opuesto a lo que debe hacerse.

Quizá este fenómeno se debe a que el restaurante es uno de esos lugares en los que es imprescindible quitarse la mascarilla. Indudablemente, no se puede comer y beber con ella puesta. Y por ello, esto se entiende como justificativo para no usarla. En general, cuando alguien entra a un establecimiento gastronómico, a simple vista observa que las mascarillas no existen.  Prácticamente nadie la usa, con excepción del personal. 

¿Qué opinan los científicos del riesgo de quitarse la mascarilla en el restaurante?

Existe una  regla general de prevención de contagios, que se ha establecido como universal y válida para todo el mundo. De acuerdo con ella, en lugares cerrados en los que se permanece más de quince minutos, la mascarilla es imprescindible y obligatoria.

De acuerdo con esta norma,  la mascarilla debe usarse dentro del restaurante. No caben dudas.  Algunos especialistas opinan que los riesgos de quitarse la mascarilla en un restaurante aumentan el contagio cuatro o cinco veces más que si se mantuviera puesta. El riesgo es mayor cuando la ventilación no es la adecuada.

Restaurantes y coronavirus

Es necesario tener presente que un espacio ventilado debe tener circulación de aire. Hay que distinguir entre ventilación y acondicionamiento térmico. No sirve el aire fresco de un acondicionador de aire. Se necesita aire natural circulando por el espacio. Es decir, aberturas que garanticen que el aire se renueve.

Los epidemiólogos representantes de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), Eric Feigl-Ding y Muge Cevik, han realizado declaraciones al respecto. Sostienen que permanecer sin mascarilla en espacios cerrados, como bares y restaurantes, tiene grandes riesgos. 

Fundamentan su opinión en el medio de transmisión del virus.  El Covid-19 se transporta por aerosoles en el aire. Un estornudo, tos o simplemente las gotas que salen al hablar, son portadoras del virus.  Por tanto, estos expertos opinan que existe riesgo de transmisión entre los comensales que se encuentran comiendo y bebiendo en espacios cerrados sin ventilación.

La normativa específica difiere en las comunidades autónomas

Hay Comunidades Autónomas en las que la legislación establece claramente que la mascarilla debe llevarse en todo momento.Se establece claramente la excepcionalidad en el momento de comer. Pero en muchos casos, la redacción de la ley no es tan precisa. En estos supuestos, la norma abre la puerta a no llevar la mascarilla cuando se está sentado en torno a una mesa. Este sería el caso de los restaurantes.

En esta situación están Cantabria, Castilla y León e Islas Baleares, por ejemplo. La normativa establece que no es exigible el uso de mascarilla “en situaciones de consumo de alimentos y bebidas en establecimientos”. Una redacción ambigua, que en la práctica puede interpretarse como que se puede no llevar mascarilla cuando se esté en la mesa de un restaurante.

Por su parte, Islas Canarias se resiste a exigir la mascarilla siempre que se mantenga el distanciamiento social.

¿Qué  hacer en el restaurante?

El uso de mascarilla es un acto de responsabilidad social y así debe entenderse. El principio de base es que el restaurante no escapa a la obligatoriedad del uso de mascarilla.  Es necesario que todos, empresarios, personal y clientes tomen conciencia de esto.  El restaurante debe mantenerse firme y exigir el uso de la mascarilla. Es mucho lo que puede hacer con respecto a esta medida de prevención. 

  • En primer lugar, todo el personal, sin distinción de funciones, debe permanecer con la mascarilla puesta siempre. Es una medida fundamental.
  • Es importante que haga saber a sus clientes que en el local es obligatorio el uso del tapabocas, excepto en el momento exacto de comer.  Y, claro está, fundamentará esta medida en los protocolos sanitarios y en los riesgos de no usarlo.

Aunque puede parecer una medida antipática, en realidad no lo es. Todo lo contrario. La gente percibe los riesgos de quitarse la mascarilla y de permanecer en un local cerrado con gente que no la usa. Y asegurarle que todas las personas dentro del local estarán usando mascarilla,  generará confianza.

  • Entrenar al personal para actuar en caso de que los clientes no acaten la norma. Los empleados deben saber exactamente qué decir y cómo decirlo para no afectar los vínculos con los visitantes. Si es posible, se reservarán espacios en terrazas abiertas para esas personas que insisten en permanecer sin mascarillas.

El restaurante establecerá su política de antemano: el cliente podrá permanecer o tendrá que abandonar el lugar.  Es importante que, en el momento de entrar, se informe de esta decisión. De esta manera se evitarán malos momentos posteriores.

  • Es conveniente disponer de una caja de mascarillas para que si algún cliente lo ha olvidado pueda coger una al entrar. Esta medida será muy útil para que los clientes sientan que de verdad el restaurante los cuida.

La mayor parte de las opiniones científicas expresan que los riesgos de quitarse la mascarilla en espacios cerrados se multiplican. Es un tema de salud, de seguridad. No se trata de encontrarle la falla a la redacción de una norma sino de actuar con responsabilidad.