Los científicos consideran que en bares y restaurantes el riesgo de contagio de coronavirus es muy alto. Son entornos en los que la sociabilidad y el tipo de actividad  vencen las barreras de la precaución.  El ambiente que se genera en esos lugares así lo determina. En base a esta realidad, ha surgido una corriente de opinión que sostiene que estos locales deberían cerrarse nuevamente.

Por su parte, los hosteleros sostienen que no hay evidencias de que el cierre sea útil para frenar el avance de la pandemia. En todo caso, entienden que la caracterización de ‘ambiente de alto riesgo’ no es generalizable.

Las personas y el riesgo de contagio del coronavirus en bares y restaurantes

En realidad, no es el lugar sino el comportamiento de las personas el principal factor de contagio. Ahí está el riesgo. Aunque el local haya tomado todas las medidas de higiene y desinfección,  las personas son determinantes, porque con ellas viaja y se transmite la Covid-19.

El comportamiento de la gente en bares y restaurantes incluye dos vertientes. Por un lado, se encuentra la conducta del personal del lugar.  ¿Se toman todas las medidas y se sostienen a cada momento? ¿Las personas que atienden cada bar y cada restaurante permanecen siempre atentas a las medidas de prevención de riesgo de contagio de coronavirus? ¿Controlan a los clientes y los impulsan a respetar los protocolos dispuestos por las autoridades y por la empresa? 

Camarera restaurante

Por otro lado, aparece la actitud de los clientes. En la práctica, todo parece indicar que en bares y restaurantes las personas se relajan, se relajan y aflojan las precauciones. Es comprensible que así sea, aunque no debería ocurrir de esta manera.

Los clientes van a este tipo de locales para alejarse de sus problemas, para descansar del trabajo. Se trata de una salida para olvidarse del agotamiento, del estrés del día a día, y de las tensiones o para festejar algún evento. Son espacios para vivir experiencias felices, para encontrarse con amigos, para conversar  y celebrar.  Lo grave es que todo esto que es tan grato para el ser humano, es el entorno perfecto para el contagio de coronavirus.  

¿Qué dicen los observadores de la  exposición al coronavirus?

La Universidad de Stirling, de Reino Unido, en su revista científica ‘Journal of Studies on Alcohol & Drugs’ ha publicado un estudio realizado en los bares.  El trabajo se centra en la cuestión de si se puede prevenir eficazmente la transmisión de la Covid-19 en los locales de hostelería.

El análisis se realizó durante los meses de verano en establecimientos del Reino Unido que reabrieron tras el confinamiento. ¿Los resultados? Preocupantes.

El informe destaca como elemento especialmente negativo la interacción física de los clientes entre sí y con el personal. Asimismo se reconocieron otros puntos críticos, como las colas de clientes, la gestión de los aseos y la falta de equipo de protección en el personal.

Los observadores afirman que el ambiente de estos establecimientos potencia este riesgo.  El alcohol desinhibe a los clientes. Por otra parte, muchas veces el personal no cumple estrictamente con su obligación de llamar la atención de los visitantes cuando transgreden los protocolos.

La conclusión establece que existe un riesgo muy alto de  contagio de coronavirus. Y este riesgo es independiente de las medidas gubernamentales y de los esfuerzos de los operadores y gestores de los locales.   Un juicio nefasto para el sector, que se siente perseguido.

Restaurantes y coronavirus

¿Qué dicen los hosteleros?

Por su parte, los empresarios de bares y restaurantes consideran que sus establecimientos no son un peligro para la salud pública.  Argumentan que no hay evidencias al respecto y que se los está culpando sin razón. Afirman que tienen los protocolos de seguridad anti coronavirus más estrictos de todo el comercio y aclaran que los datos reales muestran que son seguros.

En efecto, en diciembre de 2020, el Ministerio de Sanidad publicó un informe sobre la pandemia en España. En ese informe se observa que en los locales de hostelería se origina el 1,54% de los casos de Covid-19, mientras que en reuniones familiares o de amigos surgen más de un 15%.

El sector esgrime esta bandera para demostrar que pueden continuar trabajando, con todas las precauciones, porque son ambientes seguros.

¿Cómo manejar estas posturas antagónicas?

La realidad es clara. La mayor parte de los hosteleros que mantienen sus establecimientos abiertos  han invertido en tecnología y extreman las precauciones para asegurar la reducción al mínimo del contagio de coronavirus.  Además de existir una razón de obligación ética y normativa, existe también la necesidad de generar confianza en los clientes.

Pero también es cierto que hay factores de riesgo que se acentúan en bares y restaurantes.  En especial se destaca el menor mantenimiento del distanciamiento social. Aunque el local establezca distancia entre las mesas, las personas tienden a juntarse, a saludarse, a abrazarse.

El uso de mascarillas se reduce, porque para tomar o comer hay que quitarla. La gente se reúne a charlar mientras consume. Y aquí el riesgo aumenta.

Queda claro que el problema no son los locales, sino la irresponsabilidad de los clientes.  Y es este el punto crítico del asunto. 

Ahora bien, esa misma irresponsabilidad se podría trasladar a otros ámbitos. De hecho, en los ambientes familiares también existe, como lo demuestran las estadísticas gubernamentales.

¿Cómo contrarrestar este efecto negativo que los mismos clientes provocan? 

Hay que estimular a los clientes a mantener los protocolos y a obedecer las medidas. En esto, el personal juega un rol fundamental. Se trata de un esfuerzo de marcación de cada cliente, para observarlo y solicitarle amablemente que se ajuste a las disposiciones.

Los bares y restaurantes tienen que ser muy claros en sus mensajes. Toda persona que ingresa al local tiene obligatoriamente que adecuarse a las disposiciones preventivas.

Es conveniente difundir las medidas en el marketing, para que los clientes sepan a qué atenerse. Si bien para algunos puede ser molesto, otros lo agradecerán. Se verá una muestra de la preocupación de la empresa por la seguridad de todos. Insistir en un ambiente seguro, será beneficioso para todos.

El riesgo de contagio de coronavirus en bares y restaurantes sigue siendo motivo de investigación y de discusiones.  Los profesionales sanitarios y los hosteleros tienen opiniones muy diferentes.

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