La cocina en vivo se ha vuelto una interesante estrategia de marketing.  Forma parte de un concepto de restaurante que abarca mucho más allá de servir comida. Se trata de poner en marcha la creatividad para atraer a un público que cada vez exige más.

Salir a comer ya no es solo ir a un restaurante, sentarse y disfrutar de un buen plato; los clientes aspiran a más y esperan un plus que satisfaga sus expectativas. La cocina en vivo está rindiendo sus frutos como estrategia de marketing experiencial.

La cocina en vivo: una experiencia inolvidable

El público busca vivir experiencias diferentes que transformen su visita al restaurante en un tiempo de entretenimiento y hasta de diversión. Y estas actividades que complementan el buen comer hacen hoy en día la diferencia.

La competencia en la oferta gastronómica es muy intensa. Internet ha puesto a disposición de los interesados una extraordinaria diversidad de propuestas y de opciones; en esta especie de shopping gastronómico, todos los restaurantes quieren ser los elegidos. Pero solo tendrán éxito los que logren destacar con ideas originales que queden en el recuerdo de los comensales como una experiencia muy positiva.

La cocina en vivo se ha convertido en una actividad estrella para animar un restaurante.  Los clientes participan en la preparación de los alimentos con el chef y esa experiencia será tan intensa que, seguramente, les hará volver.

La cocina en vivo: ¿espectáculo teatral o demostración profesional?

El concepto “cocina en vivo” abarca en estos tiempos  realidades diferentes que obedecen a objetivos también diferentes.

  • El gran show

En algunos restaurantes, la cocina en vivo se reduce a una especie de show de impacto visual, un show cooking.  Un chef realiza demostraciones prácticas de elaboración de alguna especialidad culinaria de cara al público.

Generalmente, el espectáculo se ubica en una especie escenario en el local.  Los clientes se acercan y allí transcurre la demostración que tiene más de arte que de cocina. Sofisticados utensilios, ingredientes inaccesibles para el común de la gente, las deconstrucciones casi inexplicables suelen caracterizar a los platos de este tipo de cocina en vivo.

Algún que otro malabarismo, movimientos de manos, sonrisas y estrategias de seducción son parte central del espectáculo. El interés del protagonista es crear un buen espectáculo, no necesariamente está centrado en la comida.  En eso radica el espíritu de esta modalidad.

Este estilo es bastante criticado por los profesionales de la cocina, para quienes la verdadera cocina en vivo es mucho más que eso. Hay quienes opinan que para esta clase de cocina en vivo no hace falta un chef; bastaría un showman con un breve entrenamiento culinario.

  • La clase magistral

Es un concepto claramente diferente de cocina en vivo. En esta modalidad, la espectacularidad está presente, pero el centro de la actividad es la función formativa y promocional. La actuación del chef es una ponencia magistral liberada de toda formalidad.

El profesional se acerca mucho a su público. En un ambiente informal y amistoso, presenta los ingredientes y utensilios que utilizará y ofrece sugerencias para facilitar la receta en el hogar. Cada paso de la preparación está acompañado de una descripción y el cocinero enseña y ejemplifica. El espectador interactúa con el chef, le hace comentarios y le formula preguntas.

Las respuestas siempre son didácticas y amenas; el chef actúa como si estuviera cocinando para un grupo de amigos, dedicándoles un plato especial al tiempo que les enseña cómo hacerlo.

La mejor opción a efectos de marketing

 Las dos opciones de cocina en vivo son muy válidas y valorables. La puesta en marcha de una o de otra dependerá del restaurante y de sus posibilidades. ¿Qué factores deben considerarse a la hora de instalar la cocina en vivo?

  • ¿Quién realizará la demostración? El perfil de la persona a cargo del espectáculo es fundamental; ambas modalidades exigen condiciones profesionales diferentes.

Si el restaurante dispone de un chef experto podrá ofrecer la opción magistral; si tiene a mano un showman, brindará un gran espectáculo. La posibilidad casi  mágica sería tener disponible a una persona que reúna las dos condiciones. La cocina en vivo sería perfecta.

  • ¿Qué le interesa al público? Es importante conocer los intereses del público que se pretende atraer al restaurante. ¿Qué buscan los clientes con la cocina en vivo?

Hay personas a las que, en realidad, no les interesa aprender nada de cocina y que solo buscan entretenerse. Ellos disfrutarán con el show cooking espectacular; se divertirán aplaudiendo al cocinero en cada momento en el que demuestre gran habilidad.

Los amantes puros de la gastronomía, en cambio, valorarán la ciencia del chef sin atender demasiado al espectáculo luminoso. Ellos sentirán verdaderamente satisfechas sus expectativas con una cocina en vivo de tipo magistral.

  • ¿De qué recursos físicos y materiales dispone el restaurante? El espectáculo se debe montar en un espacio adecuado; el local deberá disponer de un lugar lo suficientemente amplio para una demostración.

Es imprescindible contar con utensilios adecuados, y esto incluye las fuentes de calor, por ejemplo. Todo el instrumental debe ser estéticamente atractivo visualmente, para ser presentado al público.

Una excelente herramienta de marketing

Sea cual sea la modalidad elegida, lo cierto es que la cocina en vivo se ha convertido en una muy buena herramienta de marketing. Anunciar que el restaurante presentará un espectáculo de esta naturaleza, es, de por sí, un atractivo que atraerá a muchos clientes.

Sin embargo, es preciso organizar el momento atendiendo a todos los detalles. Un fracaso puede resultar fatal para el futuro en estas épocas donde las valoraciones de los clientes se vuelven virales en internet.