Elegir el color de un restaurante es una decisión mucho más importante de lo que puede parecer. En efecto, en este tipo de negocio no solo la comida influye en la preferencia de los potenciales clientes.

El color del logotipo, de las paredes, de los manteles e incluso de la carta, desempeñan un papel fundamental. Cada color provoca una sensación particular y es primordial considerar este aspecto antes de decidir el mejor color para tu restaurante.

El color y la comida

Muchos estudios científicos han demostrado que el aspecto de la comida tiene una influencia directa sobre el apetito. Cuando se ve un plato de comida con un aspecto delicioso y colores atractivos, se estimulan inmediatamente los mecanismos que desencadenan las ganas de comer.

Estas sensaciones ocurren porque la imagen de la comida provoca un aumento de la hormona grelina en la sangre, conocida como la hormona del hambre. Es por eso que, a la hora de preparar los platos en un restaurante, además del sabor se debe tomar muy en cuenta su apariencia. Como se dice comúnmente, ‘comemos por los ojos’.

La comida está estrechamente relacionada con las emociones. Es por eso que en la industria alimentaria el color tiene un papel fundamental en la percepción visual, ligada al comportamiento humano.

La importancia del color en un restaurante

En un restaurante, la importancia del color no solo concierne a la comida, sino también el color del logo, de la carta, de la decoración del lugar, del baño, de las servilletas, etc. Es por eso que la elección del mejor color para un restaurante no puede ser tomada a la ligera.

Elegir un color equivocado puede provocar que el cliente se sienta incómodo, nervioso, y puede acabar ahuyentándolo. Al contrario, un color adecuado puede contribuir al bienestar del cliente, aumentar su apetito y provocar un estado de relajamiento que le haga quedarse más tiempo.

Esta teoría es denominada en muchos ámbitos como la psicología del color. Y su influencia en el éxito del negocio puede ser determinante; cada color evoca una sensación, por lo que la elección de los colores para un restaurante deberá considerar lo que se quiera transmitir.

El color es, de esta forma, una poderosa herramienta comercial que hay que saber usar para lograr los objetivos del negocio. Es importante señalar además que el efecto de los colores en el cliente varía según las regiones.

Rojo

El rojo es uno de los colores más utilizados en el negocio de la gastronomía. En cuanto a sus propiedades psicológicas, este color es conocido por estimular y excitar; se relaciona directamente con la pasión y la energía. El color rojo aumenta los impulsos nerviosos y el ritmo cardíaco, y llama poderosamente la atención.

El rojo está asociado con carne jugosa y los caramelos y golosinas. Al ser un color intenso, suele provocar una reacción más rápida. Las cadenas de comida rápida utilizan mucho este color, que según los expertos aumenta el apetito. Es el color elegido por grandes marcas como Coca Cola, Mc Donalds, Burger King, Wendy’s, Pizza Hut, Kentucky, etc.

Sin embargo, es necesario tener precaución con este color. Si se abusa de él, el efecto podría ser negativo, ya que el cliente se podría saturar y sentirse estresado.

Verde

El color verde, desde un punto de vista psicológico, es sinónimo de relajación, equilibrio, naturaleza y armonía. Y en lo que tiene que ver con la comida este color representa lo sano, lo fresco y lo natural. Y lo sano está de moda en la gastronomía.

Considerando el impresionante boom de los productos orgánicos y el regreso a la cocina natural, el verde puede ser un gran aliado para atraer clientes a un restaurante. Representa la comida light, de dieta, la cocina vegetariana y por ello es un color muy utilizado en el marketing de restaurantes.

Una de las cadenas de café más famosas del mundo ha elegido este color como predominante en su logotipo y en su imagen en general. Se trata de Starbucks. El mensaje consiste en que las personas se relajen y se queden en sus locales disfrutando de todo lo que ofrecen.

Amarillo

El color amarillo transmite alegría, optimismo, entusiasmo y juventud. Es sinónimo de creatividad y libera serotonina: una sustancia que estimula la felicidad. Cuando es predominante puede producir estrés en los adultos, e incluso hacer llorar a los bebés. Al igual que el rojo, es un color muy potente que debe ser utilizado con precaución.

Los tonos más rebajados de amarillo pueden tener un efecto más relajante. Sin embargo, el amarillo muy chillón desencadena la parte analítica del cerebro; este tono en exceso no es el más recomendable para un restaurante, ya que el cliente no se dejará llevar fácilmente.

Azul

Por sus propiedades psicológicas, el color azul es utilizado por marcas que quieren proyectar una imagen más conservadora. Representa seguridad y confianza y provoca sensaciones de lealtad, calma, relax. El azul disminuye el ritmo cardíaco y está asociado con el aumento de la productividad.

Sin embargo, el azul puede no ser el mejor color para determinados restaurantes. Es uno de los colores que menos atrae a la gente en lo que se refiere a la comida. Una de las razones puede ser porque el azul recuerda a los alimentos en mal estado.

En el caso de los restaurantes de mariscos, el azul es bastante común. La razón es obvia: representa el color del agua y, bien combinado, puede ofrecer una imagen refrescante.

 

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