El restaurante Kentucky Fried Chicken es el primero que ha abierto las puertas de un establecimiento totalmente robotizado en Moscú. La experiencia comienza cuando el cliente entra a este restaurante sin empleados, donde un kiosco de autopedido le realiza un reconocimiento facial que reduce las esperas y le propone los menús regulares a los clientes recurrentes. Los usuarios en ningún momento tocan el dispositivo, el pedido es entregado por un brazo robótico y el pago se realiza mediante los sistemas de contactless.

El restaurante robotizado de KFC

La nueva tienda de KFC, llamada “el restaurante del futuro”, es un restaurante que, pese a haberse diseñado antes de que comenzara la pandemia, cuenta con diversas características que lo convierten en un sitio sanitariamente más seguro.

Las comandas llegan en una cinta transportadora hacia el frente del local, donde un brazo robótico lo toma y lo coloca en un casillero automatizado. Allí es recogido por el usuario, que es reconocido mediante tecnología de reconocimiento facial y paga con su tarjeta o teléfono inteligente en una terminal sin contacto.

Todo el procedimiento es totalmente innovador, por eso cuenta con un kiosco S.O.S, en donde los clientes pueden hablar con el gerente del local, el único humano que trabaja en la tienda. Este profesional guía a los clientes en la nueva experiencia de compra y responde las consultas.

El restaurante prepara todas sus especialidades dentro del local, con trabajadores robotizados. Esta es una cadena de producción que los clientes pueden ver, pues la cocina está parcialmente abierta a quienes quieran echar un vistazo.

Un nuevo restaurante sin empleados en KFC: el futuro es la robótica

KFC garantiza una completa asepsia

El nuevo restaurante abre sus puertas en un momento donde es crucial para las personas reducir el contacto físico, con otras personas y con superficies. Pero todo el entorno del restaurante sin empleados garantiza una completa asepsia.

El cliente no debe tocar nada, solamente su pedido. El cobro es sin contacto y se utiliza el reconocimiento facial no solamente para reconocer al cliente y ofrecerle un servicio, sino que las puertas de las taquillas se abren con esta tecnología, para evitar que las personas no deban tocar las perillas ni las puertas.

Cuando el cliente termina de comer, puede abandonar el local en el momento que desea. Y cuando lo hace, una flota de empleados automatizados se asegura de recoger el servicio, limpiar y desinfectar el área. KFC asegura que la descontaminación se realiza continuamente, con una periodicidad no mayor a los 30 minutos.

La experiencia del restaurante sin empleados

Los restaurantes robotizados no fueron un buen negocio en los Estados Unidos. El sector denominado “Food Robolution”, apostó 448 millones de dólares bajo cuatro grandes marcas: Creator, Spyce, Eatsa y Zume, pero todos han cerrado sus puertas.

Creator, pese a su tecnología robótica, cerró temporalmente a causa de la pandemia; Spyce prometió una nueva carta que nunca llega y despidió a parte de su personal; Eatsa cerró todas sus franquicias, dejó grandes deudas de alquiler y cambió su nombre, y Zume utiliza sus robots para diseñar mascarillas y envases biodegradables.

El trabajo humano y el trabajo de robot

Este panorama de los restaurantes robotizados no parece ser muy alentador, aunque sí lo es para los miles de empleados que se quedarían sin trabajo si este sistema se implementara en todas partes y a gran escala. Sin embargo, hay quienes consideran que el trabajo humano nunca podrá ser reemplazado por un robot, el que puede entregar un pedido, pero no servir una mesa como lo hace un buen camarero.

Lo misma opinión tienen los empleados del restaurante Royal Palace en Renesse, al sur de los Países Bajos. Este no es el primer establecimiento con robots camareros, los que se ya brindan un servicio gastronómico en China, Estados Unidos, Francia, Nepal e India. Pero el dueño comenta que, más que nada, los robots son una atracción.

No opina de igual forma uno de los empleados, quien afirma que muy a menudo los robots les dan una mano. Pero agrega “no estamos desapareciendo, siempre se necesitarán humanos en la industria”. Parece poco probable que los robots camareros lleguen a ser más que una atracción, pues sus costes son bastante prohibitivos. Además, los robots no pueden sonreír a los clientes, traer una sillita para el niño, o simplemente, dar un servicio humano y personalizado.

En China, según se desprende de las opiniones de clientes que han aparecido en los medios, no hay una buena opinión del servicio que ofrecen los robots camareros, pero se valoran como una atracción que fascina a los niños, y también a los adultos.

Diferentes herramientas y aplicaciones

Además de los restaurantes automatizados, la cocina robótica y los camareros robot, la industria cuenta actualmente con diversas herramientas que mejoran de forma sustancial el servicio, en una época de pandemia en la cual todas las previsiones son pocas.

Solamente Google cuenta con múltiples aplicaciones útiles. Es el caso de Google Dúplex, el sistema de voz para hacer reservas, Google Finder, que utiliza algoritmos que son capaces de detectar restaurantes infectados alertando a los servicios sanitarios, Open table, el sistema de reservas, así como apps de delivery, para buscar restaurantes (Google Maps, Trip Advisor, Foursquare, etc.) y para pagos contactless.

La inteligencia artificial es el futuro, y es tendencia porque abre un abanico de posibilidades a la hora de dar un servicio de calidad que ofrezca también una alta seguridad sanitaria. En tiempos de pandemia, esto es esencial, para mantener las puertas abiertas, ofreciendo garantías de salud para todos.