Los avances tecnológicos han modificado las costumbres y las preferencias de la gente.  Y si la gente cambia, todos los negocios que atienden a la gente también deben cambiar.

Esta realidad se ha hecho también evidente en la restauración; especialmente ha afectado al modo de consumo. Cada vez son más las personas que optan por pedir comida a domicilio en lugar de salir al restaurante. 

Se ha instalado todo un desafío para los restaurantes. Aquella comodidad de tener todo en el mismo lugar se ha revolucionado. El clásico proceso de cocinar y servir en el salón comedor se ha conmovido estructuralmente. La organización se ha vuelto más compleja y obliga a decisiones renovadas para sobrevivir en el mercado.

Sin embargo, hay rasgos que permanecen. Estos clientes que encargan comida a domicilio son tan exigentes como los que asisten al local, aspiran a recibir sus encargos en las mejores condiciones, con excelente presentación y sin deterioro alguno.

Y los restaurantes desean satisfacerlos. Nadie quiere que la comida que produce se deteriore en el camino. Los envases descartables, el tiempo que media entre la preparación y la degustación, el ajetreo del traslado, todo atenta contra la calidad.

Por lo tanto, todo el negocio de la restauración ha agudizado el ingenio y puesto en marcha la creatividad para satisfacer a sus clientes a domicilio. Tarea nada fácil, pero siempre posible.

 

prevención riesgos

Comida a domicilio: ¿ventaja o problema para el restaurante?  

Lo cierto es que el restaurante tiene que reorganizarse para ajustar su funcionamiento a esta modalidad. La idea será que el sistema a domicilio coexista con la atención en el salón comedor. La meta debe ser lograr la excelencia en ambas.

Ninguno de los dos sistemas debe perjudicar al otro. Esto quiere decir que por atender la comida a domicilio no se puede descuidar el salón. Y viceversa, no deben demorarse los pedidos, pero también hay que evitar que el tránsito de los repartidores y los ruidos molesten a los clientes presentes.

Cómo adaptarse a esta modalidad

Es un cambio que requiere de inversión.  Es casi imposible lograr expandir el servicio y dedicarse a la comida a domicilio sin gastar dinero. ¿Qué adaptaciones se pueden hacer?

En primer lugar, se necesita un espacio destinado a la comida a domicilio.  Es aconsejable que no esté a la vista de los clientes del comedor. Si es posible, habrá una puerta de acceso para el personal que se ocupe de las entregas; este sector actuará como una especie de enlace entre la cocina y la distribución.

Los muebles inteligentes son necesarios, especialmente cuando el caudal de los pedidos aumenta.  Contribuyen a la organización del sistema, economizan tiempo y esfuerzos.

Han sido las grandes empresas de distribución de comida a domicilio las que han avanzado en este camino. Después de pruebas y estudios, han ideado las mejores propuestas para que todo funcione. Es el caso de McDonald’s y su asociación con Uber Eats, de GrubHub y de Chipotle, entre otras.

comida para llevar

Los muebles inteligentes: ¿de qué hablamos?

Generalmente cuando se habla de un objeto inteligente, tendemos a pensar en tecnología, en electrónica, en robótica. Pero el concepto no solo incluye a la inteligencia artificial propiamente dicha. En el caso de los restaurantes que ofrecen comida a domicilio, la idea tiene un contenido diverso.

El origen del sistema de uso de muebles inteligentes es una idea muy básica. En realidad, lo ‘inteligente’ no es el mueble sino la forma cómo se lo utiliza. Un ejemplo que ha dado extraordinarios resultados son las estanterías alfabéticas.

La comida para llevar, ya envasada adecuadamente, se coloca en la estantería ordenada alfabéticamente. Se puede disponer según el nombre de la persona que ordenó o la zona o calle en la que se encuentra el domicilio.  El sistema debe planearse teniendo en cuenta la zona de distribución y el número de repartidores.

El Spot tecnológico: inteligencia en muebles

La tecnología también se ha integrado a los sistemas de muebles inteligentes. Es así que la empresa Eatsa ha creado el Spotlight Pickup System; se trata de un mueble que se compone con módulos individuales que pueden disponerse en cualquier espacio, una de sus grandes ventajas.

The Spoon

En este mueble se ubica la comida ya lista para ser entregada. Los nombres de los destinatarios son luminosos. Los repartidores los pueden leer muy fácilmente, por lo que economizan tiempo.

El Spot es programable. Tiene un sensor por el que el estante capta cuando la comida ha sido depositada. Puede programarse para que envíe notificaciones al encargado de la distribución, al repartidor y hasta al comensal que la solicitó, que está cómodamente esperando en su hogar.  Asimismo, el mueble avisa si un pedido se demora demasiado en ser retirado.

Un gran desafío

El tema de los muebles inteligentes es todavía muy incipiente y está desarrollándose en respuesta a esta creciente modalidad de consumo.  Los desarrolladores se enfrentan a varios desafíos. El primero de ellos es el espacio.

La falta de espacios libres en los restaurantes es el gran problema de estos tiempos.  De ahí que los muebles modulares, que puedan componerse en esquinas o pequeños espacios, son la mejor opción

La sencillez del sistema es otro aspecto fundamental. La dinámica del ambiente de la cocina y el personal que se ocupa de este sector, no tienen tiempo para detalles rebuscados.

Los desarrolladores buscan la opción ideal, la que solucione todos los problemas y mejore el servicio. Seguramente, en un futuro cercano aparecerá.

Fuentes imágenes: The Spoon