Los momentos de ocio y el placer que las personas esperan de ellos están profundamente vinculados a la sensación de comodidad. En la búsqueda de esparcimiento, de desconectar de las obligaciones del día, aunque sea por un rato, se piensa en espacios que brinden vivencias de bienestar. Y la comodidad tiene una incidencia destacada en ese bienestar a la hora de distribuir mesas.

El restaurante tiene que tener en cuenta esta dimensión de las expectativas del cliente. La comodidad es una luz que puede hacer que un potencial cliente decida su opción. Por lo tanto, no es un detalle accesorio en el diseño y ambientación de un local, sino un requisito que no se debe perder de vista.

¿Qué factores intervienen en la comodidad de un cliente?

La comodidad es un valor añadido para espacios dedicados al ocio que lo potencia y hace la diferencia con otros establecimientos del sector. En la vivencia de la comodidad inciden factores físicos, ambientales, emocionales.

Un entorno cómodo es aquel en el que la persona permanece sin tensiones, sin incomodidades físicas, sin molestias. Experimenta una sensación de equilibrio, de tranquilidad, y siente que el cuerpo y el espíritu están en armonía.

En un establecimiento gastronómico la comodidad no es un lujo, sino un requisito básico que condiciona la rentabilidad. La ergonomía del mobiliario, la calidad de los materiales, el confort ambiental, la decoración, y la atmósfera general son componentes de la comodidad.

En esta búsqueda de lograr comodidad, el espacio tiene un rol fundamental. Existe una estrecha relación entre la organización del espacio y la comodidad, que se vive tanto desde la perspectiva del cliente como de la de los empleados.  

La distribución de las mesas es clave para la eficiencia del uso del espacio y a la comodidad

Maximizar el espacio implica diseñar la disposición de los muebles para lograr el equilibrio que permita la comodidad de los clientes y la calidad del servicio. La comodidad es el eje en torno al cual se debe pensar esa maximización del espacio.

Cómo distribuir mesas

La distribución del mobiliario es clave. Es preciso lograr que cada mesa tenga la distancia adecuada de las demás, que los pasillos permitan un tránsito fluido y ágil, que todos, clientes y empleados, puedan moverse y permanecer sin sentirse presionados ni molestados por otras personas o muebles.

La distribución de las mesas y sillas debe planificarse en función del tipo de público que el local recibe.  El armado del local dependerá de si se reciben parejas, grupos de amigos o familias, si es de comida rápida o de cocina de alta gama. Este es un punto importante en el momento del armado del local.

Hay que pensar en la relación entre la ubicación de las mesas y los puntos de servicio, como la cocina o la barra. La idea es que los recorridos sean cortos y eficientes. Una buena distribución evita cuellos de botella, mejora el flujo del servicio y favorece que el cliente esté cómodo.

¿Qué factores hay que tener en cuenta al distribuir las mesas?

Para lograr comodidad sin que la estética se perjudique, es necesario pensar un espacio en el que se une la funcionalidad con la armonía visual. La clave está en respetar cierta proporción entre amplitud y cercanía.

El estilo es un factor de peso. Un ambiente elegante e íntimo necesita más espacio libre que uno dinámico y casual. El tamaño y la forma de las mesas influyen en el cálculo. Mesas redondas requieren más superficie que las rectangulares.

Sugerencias para diseñar la distribución de las mesas:

Partir de la superficie disponible para mesas y sillas

Es necesario tener definidos los metros cuadrados disponibles para ubicar mesas y sillas en el salón comedor. Ese espacio se traducirá en plazas, que no deben quedar muy apretadas.

Existen guías estandarizadas del espacio que cada comensal necesita.

  • Restaurante de alto nivel: 1,8 m2 a 2 m2 por comensal. Se prioriza la experiencia y la intimidad.
  • Restaurante informal, casual: 1,4 m2 por comensal
  • Restaurante de comida rápida y alta rotación: 1 comensal por metro cuadrado. En estos locales la privacidad pasa a un segundo lugar.

Con esta guía se puede calcular cuántos comensales se podrán albergar al mismo tiempo sin perder comodidad.

Definir zonas diferenciadas

Es conveniente delinear zonas diferenciadas para distintos tipos de clientes. Se pueden crear zonas tranquilas para parejas y grupos que quieren tranquilidad.

También conviene pensar en parte del espacio para grupos familiares que van con niños, carritos y en los que hay mucho movimiento. Y para los clientes que optan por comida rápida, podrían disponerse mesas altas o plazas en la barra.

Espacios de pasillos

En el diseño y distribución de mesas, los pasillos son fundamentales. Las distancias sugeridas son las siguientes:

  • 90 cm entre filas de mesas. Esta distancia permite que el cliente se ponga de pie y se traslade cómodamente. También es el espacio necesario para que el camarero no corra riesgo de choques.
  • 60 cm entre sillas que enfrentadas. Las personas pueden levantarse sin obstáculos.
  • Pasillos liberados para recorrido cocina-barra-sala. Conviene visualizar o probar el recorrido entre estas zonas para que no existan embudos ni interferencias entre los empleados.

La inclusión en la distribución de mesas

En España, la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, RDL 1/2013 establece condiciones que inciden en la organización del espacio del restaurante.

El principio básico de la ley es la obligación de garantizar accesibilidad universal en todos los espacios abiertos al público. Están incluidos los establecimientos gastronómicos.

En la práctica, para cumplir con la normativa, los pasillos de circulación tienen que tener un mínimo de 90 cm de ancho, preferentemente 1,20 m en zonas de mayor tránsito. El espacio de aproximación de una silla de ruedas a la mesa es  de 1,80 m por 0,80 m, que debe estar libre para el acceso y maniobra de la silla.

Además, existen pautas que regulan la altura de una mesa, entre 73 cm y 80 cm, y el espacio inferior, para que el comensal en silla de ruedas pueda permanecer con comodidad.

La planificación del diseño es fundamental para que el local resulte cómodo. Es conveniente realizar pruebas con el personal para garantizar que la ruta que seguirá el cliente y el camino de los empleados permite un desplazamiento fluido.

El diseño no es estático. Puede variar de acuerdo al tipo de clientes y a las nuevas tendencias y hábitos. Por tanto, es conveniente estar alerta a indicadores que muestren que se necesitan ajustes.

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