Toda empresa responsable se preocupa cada vez más por ahorrar energía. Esto, por una parte, significa optimizar los recursos y no incurrir en gastos inútiles. Por otra parte, contribuye con un propósito global: el de proteger el medio ambiente.

El uso de energía tiene que ver principalmente con los consumos de luz y la eficacia de los sistemas de refrigeración, de calor y de climatización, entre otros. Todos ellos se deben gestionar de modo que permitan concretar dos objetivos: la eficiencia y la sostenibilidad.

En los restaurantes todo el tiempo se están utilizando aparatos que emplean energía de diversos tipos. Muchos de ellos son máquinas de frío o calor, que son las que más demandan electricidad. Por lo tanto, un plan para ahorrar energía se hace indispensable, a menos que se quiera incurrir en costos injustificados.

¿Cómo gestionas los suministros en tu restaurante? A continuación, veremos varios consejos que permitirán ahorrar energía y optimizar el uso de la que se tiene disponible.

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Desconectar los aparatos que no estén en uso

Cualquier aparato que esté conectado gasta energía. No importa que sea un artefacto grande o pequeño, siempre que tenga una luz roja encendida es porque está gastando energía. Hay quien piensa que la cantidad es ínfima y que por lo mismo no debe ser motivo de preocupación.

Sin embargo, si se suman todos los vatios consumidos por cada aparato, durante el tiempo en que no se usan, la cantidad comienza a ser apreciable. Y si esa cifra se multiplica por los 365 días del año, es claro que no se trata de una cantidad despreciable, ni en términos de energía, ni de dinero.

Evitar las herramientas eléctricas en la cocina

Hay mucha maquinaria de cocina en la actualidad, pero no todos suponen una utilidad imprescindible. No todas las mezclas se deben hacer con batidora eléctrica. Tampoco es necesario usar los hornos continuamente. Hay que tener buen criterio para suprimir su uso, cuando no sea estrictamente necesario. Se trata de una medida que contribuye a ahorrar energía de forma significativa.

Utilizar las barreras de aire

Las cortinas de aire o las puertas dobles son una magnífica opción para moderar el cambio de temperatura entre el exterior y el interior del restaurante. Lo mejor es que, según los cálculos de expertos, permiten ahorrar energía hasta en un 70% en los sistemas de climatización. En pocas palabras: valen la pena.

Revisar periódicamente el sistema eléctrico

Nada es más oneroso que una red eléctrica deteriorada. Las fugas de luz se convierten en una fuga innecesaria de dinero, muchas veces en grandes cantidades. Conviene entonces hacer revisiones periódicas y arreglar o reemplazar las zonas dañadas o deterioradas. Es una de las mejores maneras de ahorrar energía de forma inteligente, porque además aporta mayor seguridad al local.

Sacarle partido a la iluminación natural

La luz natural se puede aprovechar tanto para iluminar como para regular la temperatura. Basta con instalar segmentos traslúcidos en el techo, o con ampliar los ventanales de la fachada. Si esto se hace adecuadamente, es posible que incluso no haya necesidad de encender las bombillas sino hasta bien entrada la tarde.

Se debe tener cuidado con la temperatura, cuando hay más fuentes de luz natural. Actualmente existen sistemas de protección para las vidrieras, que regulan la acción del Sol. Con todo el sistema en conjunto se puede ahorrar energía hasta en un 50%, tanto en iluminación como en calefacción.

Sistemas a gas y de regulación automática

En el mundo actual hay muchas alternativas de “gasodomésticos” para reemplazar a los electrodomésticos. El gas es mucho más barato y también más ecológico. Sobre todo en lo que respecta a los fuegos de los fogones en tu restaurante. El gas siempre suele ser mejor opción.

Los electrodomésticos que sean insustituibles deberían contar con reguladores automáticos. Estos permiten que se apaguen cuando terminan su tarea, o que alerten cuando no están en uso.

Emplear lámparas LED

Aunque la inversión en tubos o bombillas LED es más alta inicialmente, a medio y largo plazo permiten ahorrar energía en cantidades importantes. De este modo, el gasto inicial se ve totalmente compensado. No solo emplean menos energía, sino que también son más durables.

Aprovechar las entradas y salidas de aire

Una acción tan simple como abrir estratégicamente las ventanas, puede representar un notable ahorro de energía en climatización. Sencillamente se deben abrir los accesos y las salidas de aire, para que el viento circule y mantenga  fresco el lugar.

Emplear energías renovables

Las energías renovables, en especial la energía solar, cuentan con nuevos e interesantes desarrollos. Uno de ellos, que puede ser particularmente útil, son los paneles solares. Estos son empleados en muchos lugares para producir luz y calor. Se recargan con la luz del Sol, e incluso en la noche, y evitan enormes gastos en electricidad.

Reemplazar los equipos ineficientes

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Aquí ocurre algo similar a lo que pasa con las luces LED. La inversión inicial puede ser alta, pero es tan grande el ahorro que se puede lograr con esto, que bien vale la pena.

Actualmente se producen aparatos de alta eficiencia energética. Vienen diseñados para ahorrar energía. Uno de los casos más críticos es el de los refrigeradores. Los que ya están obsoletos pueden gastar hasta un 60% más de electricidad que los más modernos. Algo similar ocurre con otros electrodomésticos.

Pintar en colores claros

Los colores claros en las paredes y en el techo no solamente dan la sensación de mayor amplitud, sino que también potencializan la iluminación. Tanto la luz natural, como la luz artificial logran aprovecharse mejor con las pinturas claras. Esto evita la instalación de una mayor cantidad de focos.

Cambiar las telas según la estación

Los revestimientos de las sillas y los manteles aportan temperatura a un restaurante. Todo depende del material con el que estén elaborados. Tomando esto en cuenta, lo ideal entonces es cambiar el tipo de telas empleadas en estos elementos, según la estación del año.

Por lo tanto, el verano exige telas suaves y ligeras. El invierno, materiales más gruesos y tupidos. Parece un cambio demasiado sencillo, pero en definitiva permite ahorrar energía en calefacción y su equivalencia en dinero podría ser sorprendente.

 

Fuentes imágenes: Diario de Gastronomía / Gastronomía  /  ec.europa.eu