Dirigir un restaurante implica una enorme responsabilidad que exige, ante todo, una gran capacidad de organización. Además de esto, se debe contar con buenas habilidades para planificar, coordinar y controlar todas las actividades.

Para realizar adecuadamente esa labor se debe tener en mente tanto a tus clientes internos, como a los externos. Los primeros comprenden a todo el personal del establecimiento. Ellos son el puente o en enlace con el cliente final.

Los clientes externos son todos los usuarios del restaurante. Para dirigir un establecimiento de manera profesional, esos clientes no pueden ser un ente abstracto. Debes estar muy pendiente de sus características, sus necesidades y expectativas y de todo aquello que les diferencia.

Las claves de la buena dirección

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Al dirigir un restaurante son muchos los aspectos que deben considerarse. Sin embargo, hay cuatro factores que resultan más decisivos que otros. Estos son:

  • Capacidad para potencializar el talento de los clientes internos. Esto implica habilidad para desarrollar un alto grado de confianza con el personal y para crear canales de participación eficaces para los empleados. También, por supuesto, saber observar y destacar los talentos de cada uno. No hay que olvidar que los empleados pueden ser los mejores “embajadores de marca”, en su entorno, redes sociales, etc. Ellos serán quienes más credibilidad tendrán.
  • Enfoque en el cliente externo. Toda la estrategia tiene que estar orientada a responder a las tres grandes necesidades del cliente: buena atención, buen ambiente y buena calidad en los productos. Para lograr esto es fundamental conocer quiénes son esas personas a las cuales se le prestan los servicios
  • Capacidad de adaptación. La gestión de los restaurantes se transforma en tiempos cortos, debido a la incursión de las nuevas tecnologías. Dirigir un restaurante implica también ser capaz de actualizarse constantemente
  • Habilidad para gestionar y administrar. Se requieren, obviamente, unas competencias en aspectos básicos como finanzas, logística, coordinación de tareas, manejo de costos, etc.

No se puede dirigir un restaurante si no se cumple con esos cuatro puntos clave. Se trata de condiciones mínimas exigidas para garantizar que la gestión se puede adelantar de una forma adecuada.

La administración, paso a paso

Todo tiene un método y dirigir un restaurante no es la excepción. Hay un proceso que se puede seguir y completar para que la administración no se convierta en un problema. Comprende 15 pasos, que son los siguientes:

  • Elaborar un plan de negocios por escrito. En este se definen todos los elementos esenciales del emprendimiento. Es como una carta de navegación
  • Definir cuál es la especialidad del restaurante. Un emprendimiento tiene mayores probabilidades de ser exitoso cuando crea y desarrolla un concepto que lo diferencie de los demás.
  • Crear un menú diferenciado. La diferenciación se plasma, fundamentalmente en los platos que se ofrecen dentro del restaurante, bien sea por su concepto, por la técnica de preparación, por el tipo de ingredientes, etc.

dirigir un restaurante

  • Implementar mecanismos para gestionar el personal. Básicamente implica: instrucción, motivación, capacitación y estímulo
  • Definir las tareas para cada uno de los empleados. Cada quien debe saber qué hacer y cómo hacerlo
  • Suprimir los cargos o los empleados que entorpezcan la labor
  • Diseñar un plan anual de marketing. Las marcas no se posicionan solas, ni tampoco los clientes aparecen de manera silvestre. Lo mejor es elaborar una estrategia realista y coherente para atraer y retener nuevos usuarios, tanto en las fechas especiales como en las ordinarias
  • Estudiar detalladamente a la competencia. Se evalúa a los competidores para estar en capacidad de ofrecer productos o servicios que signifiquen un plus respecto a ellos
  • Tener presencia profesional en las redes sociales. No basta con abrir una cuenta en Facebook o Twitter. Hay que hacer una gestión profesional de la presencia en esas redes
  • Diseñar un sistema de compras y adquisiciones. Es obligatorio gestionar el inventario de una manera detallada y precisa. Cualquier error en este punto podría resultar muy oneroso
  • Hacer un cálculo preciso de los costes diarios. En los restaurantes, los ingresos y los gastos son variables día por día. Si no se ejerce control sobre esto, se puede incurrir en costes innecesarios
  • Identificar los alérgenos presentes en los platos. Los clientes tienen derecho a estar informados sobre los componentes potencialmente dañinos para su salud. Y el restaurante está obligado a brindarles esa información
  • Elaborar una ficha técnica de costos para cada receta. Cada comida servida tiene un costo, que es necesario conocer. La mejor herramienta para esto son los “escandallos” o fichas técnicas de cada plato
  • Plantear mecanismos para perfilar a los clientes. Se deben implementar métodos para conocer los clientes al detalle
  • Implementar acciones concretas para potencializar el talento. Los sistemas de recompensas por buen desempeño y un liderazgo constructivo son los mejores motivadores para el personal

Cada uno de estos elementos tiene gran importancia a la hora de dirigir un restaurante. Son los puntos básicos. Por lo tanto, no es aconsejable omitir ninguno de ellos.

Los recursos y el dinero

Todo restaurante es ante todo un negocio. Y cualquier negocio depende fundamentalmente de la rentabilidad. El tema de las compras, los gastos, los pagos y el control del flujo del dinero son determinantes para que un emprendimiento sea exitoso.

Lo más adecuado para manejar el tema financiero es contar con una solución tecnológica que facilite la labor. Debe permitir un control eficiente de aspectos como: facturación, inventarios, cuentas por cobrar, proveedores y compras, como mínimo.

Actualmente hay muchos programas que realizan ese control. Sin embargo, de ser posible, siempre es mejor optar por las soluciones personalizadas o personalizables. Contar con un software transparente y fácil de utilizar es una herramienta invaluable al dirigir un restaurante.

Es muy importante mantener un gran control sobre los gastos. Lo peor que le puede pasar a un restaurante es quedarse sin materia prima súbitamente, o tenerla en exceso y generar desperdicios costosos. El inventario es uno de esos elementos que siempre se debe tener en mente.

También es importante controlar de forma eficiente la contratación del personal, eligiendo la modalidad de enganche más funcional para el negocio. El pago de la nómina suele solucionarse gracias al servicio que muchos bancos prestan en ese sentido.

 

Fuentes imágenes: Blog de Menorquina