Cuando tu establecimiento está lleno de comensales, evitar cualquier tipo de ruido es una labor muy difícil. Aunque solo sea conversaciones de fondo, un murmullo que no cesa.

Lo primero a considerar, en cuanto al nivel que de potencia que tiene el ruido en nuestros restaurantes, es que hay diferentes tipos de clientes. Y cada uno tiene sus características propias. Hay comensales que no soportan el ruido mientras toman sus platos preferidos, ni siquiera un ruido bajo. En otros casos, algunos clientes están muy incómodos si comen en silencio total.

¿Cuál es la solución intermedia, para poder agradar a todo tipo de clientes? Lo ideal sería aumentar o disminuir el ruido, en función del momento y la situación.

el ruido

En ocasiones el ruido es un mal hábito

Muchos recordamos cuando estaba permitido fumar en el interior de los restaurantes. Realmente era desagradable tomar nuestra comida a la vez que alguna persona fumaba en la mesa de al lado. Con el tiempo, y fruto de avances en la normativa, se establecían zonas separadas, para fumadores y para no fumadores.

El ruido también constituye un mal hábito en nuestros comedores. Muchos dueños de establecimientos controlan bien la calidad de los ingredientes que utilizan en la cocina, la perfecta elaboración de los platos, el servicio, la estética, pero no dan la importancia debida a lo que podríamos llamar el “confort acústico”.

A veces nuestros clientes se quejan, y también los empleados del local, porque el exceso en el ruido provoca un aumento de la voz para poder entenderse. Cuando los clientes elevan el tono de voz para comunicarse, se produce un efecto contagio, que origina que los comensales de la mesa de al lado también deban subir la voz. Y así sucesivamente, la sala se convierte en un ambiente demasiado ruidoso, con poca comodidad para quienes están comiendo, incluso insalubre.

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No hay que olvidar que el ruido no solo se basa en las conversaciones, sino que hay otros sonidos inevitables en el restaurante. Es el caso de sillas o mesas que se mueven, las cafeteras, sonido de platos y cubiertos, puertas que se abren y se cierran, etc.

Tendencias nuevas en el sector

En los últimos años se han ido realizando muchas iniciativas para eliminar o paliar el ruido y la contaminación acústica en los lugares y establecimientos públicos. Los comedores de los mejores restaurantes se encaminan hacia conseguir el ruido cero o “Noise Free”.

Entre los factores que los críticos gastronómicos analizan y valoran en un buen restaurante, además de la calidad de los platos, la relación entre esta calidad y el precio, el servicio, etc., está el ambiente del comedor; el ruido es parte muy importante de ese ambiente.

La salud y el ruido

Como estamos viendo, además de una cuestión de comodidad, es un tema de salud. Quienes están expuestos con frecuencia a ambientes ruidosos, son propensos a padecer algunas patologías y enfermedades relacionadas con la pérdida de audición, problemas de comunicación, distracciones, alteraciones psicológicas, etc.

Si controlamos el ruido existente en el comedor de nuestro restaurante, conseguiremos un entorno más saludable para nuestros empleados, que los clientes sientan más confort, y que recomienden el local a sus conocidos. Al final, un ambiente acústico confortable origina beneficios para nuestro negocio.

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Tecnología moderna para el control del ruido

Uno de los inconvenientes que suelen tener los tratamientos acústicos que se llevan a cabo de los restaurantes, es que los paneles absorben humedad, y con ello se general olor. No obstante, puedes elegir algunos materiales específicos para tus instalaciones, como es el caso de la melanina. Puedes encontrar paneles blancos de melanina, muy sencillos de manipular, recortar y adaptar a las zonas de tu establecimiento.

Los paneles de melanina no son demasiado caros, tienen un bajo coste, y no absorben la humedad, con lo que la protección acústica es óptima.

Como innovaciones tecnológicas, hay sistemas de combinación de altavoces, que consiguen una excelente acústica y de control del ruido. Todo el sistema puede manejarse y adecuarse a las situaciones concretas de cada día en el restaurante, con una simple tablet o iPad.

Este novedoso sistema (se denomina Constellation), tiene muchas ventajas. Por un lado, se consiguen modular las características acústicas del salón del restaurante, con modificaciones en la configuración sonora de las instalaciones. Pero además se pueden generar algunos efectos que sorprenderán a nuestros clientes, como es el caso de un silencio total, o el efecto “campana”, es decir, la sensación grata de aislamiento, etc.

Algunas pautas interesantes para tratar el ruido en el restaurante

  • La instalación de ventanas que aíslen del ruido exterior, así como la elección de puertas dobles, son soluciones muy eficaces.
  • En terrazas y jardines de tu restaurante puedes ubicar grandes maceteros y plantas. Además de ese toque natural y fresco, reducirán un poco el ruido que entre del exterior.
  • La maquinaria interior del restaurante genera ruido, tanto la cafetera, exprimidores de zumo, cámaras de refrigeración y congelación, etc. En lo posible, hay que intentar controlar estos sonidos.
  • Los elementos de mobiliario suelen moverse mucho, sobre todo las sillas de la sala de comensales. Un buen truco para paliar un poco el ruido que provocan, es colocar una pequeña tapa de goma en cada pata de las sillas.

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  • La música de fondo que oirán los comensales debe ser a un sonido muy bajo.
  • Los falsos techos tienen la capacidad de absorber el ruido. Hay muchas ideas, de diseños muy diferentes, entre los que podrás elegir en función de tus preferencias y necesidades.
  • Hay materiales textiles que también contribuyen a un espacio sin ruido. Es el caso de cortinas, biombos, etc.
  • La organización del restaurante también influye en la generación de ruido. Lo mejor es que haya espacio suficiente para el paso de camareros, entre el comedor y la entrada de restaurante, en la zona de acceso al baño, etc.
  • Entre la formación y las reuniones con el personal del restaurante, también se pueden incluir instrucciones para evitar el ruido innecesario, golpes, arrastrar sillas y mesas, el tono de voz alto, etc.
  • Si la cocina se ve desde el comedor, el personal de elaboración tiene que hablar en voz baja y evitar el exceso de ruido (por ejemplo, cerrando las cámaras de forma suave).
  • Las mesas deben tener la separación correcta, para que cada grupo de comensales tenga su propia conversación y una buena comunicación, sin tener que levantar el tono de voz porque moleste la conversación de la mesa de al lado.

 

Fuentes imágenes: Citric Consultores   /  Insonorizaciones Acústicas  /  Con Mucha Gula   /  Soy ecoturista