La cocina ecológica es mucho más que la utilización de alimentos ecológicos. Se trata de un concepto “bio”, una filosofía de vida, comprometida con el medio ambiente, sostenible, no contaminante.

 

¿Conoces la cocina ecológica? Empecemos por el principio, ¿qué alimentos son ecológicos?

Agricultura y alimentación ecológicas

Es un término que está de moda. Lo habrás escuchado en muchos foros y seguramente lo asocias a algo muy saludable, beneficioso para el cuerpo humano, pero un poco “plano” de sabor, para integrarlo en la carta de tu restaurante. La realidad es muy diferente, más bien al contrario, se trata de conservar y realzar el sabor original de los alimentos.

Los alimentos ecológicos son los producidos o elaborados sin abonos químicos, ni pesticidas, sin conservantes químicos ni aditivos de carácter sintético. Es una fertilización de la tierra con abonos orgánicos, naturales, manteniendo la composición nutricional de los alimentos.

 

¿Por qué razones tendrías que utilizar alimentos ecológicos en tu cocina?

  • Los alimentos ecológicos tienen más vitaminas y antioxidantes, son mucho más interesantes, desde el punto de vista nutricional.
  • Los beneficios para el cuerpo humano son muy importantes, gracias a sus principios activos y componentes. Uno de estos beneficios consiste en reforzar nuestro sistema inmune, para una mejor resistencia frente a enfermedades.
  • La proporción de estos alimentos, en lo que a minerales y oligoelementos se refiere, es la más adecuada.
  • ¿Sabías que los elementos que forman el sabor de los alimentos son los llamados “fitoquímicos”? Los alimentos ecológicos mantienen estos elementos y por ello la cocina es más simple, pero también más sabrosa.

alimentos ecológicos

Una gestión sostenible de la cocina ecológica

La cocina con alimentos ecológicos, frescos, locales y estacionales, trata de buscar una proporción entre productos de origen animal y vegetal. Hay otras cosas que se tienen en cuenta, como es el cálculo de las cantidades para optimizar los recursos, manteniendo un ahorro energético de agua y con un material de cocina seguro, usando productos de limpieza también ecológicos y con un buen reciclaje.

Muchos expertos sostienen que es más barato y sostenible la producción de alimentos vegetales, que animales. La proporción de alimentos que deberíamos tomar sería 7 partes de origen vegetal por una de proteína animal.

Los cereales, junto a las legumbres, son los alimentos que aportan nutrientes de todos los grupos necesarios para nuestro organismo: hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas, minerales y fibra.

Los productos locales, de producción cercana, suelen tener un grado superior de frescor, no necesitan conservantes y mantienen más vitaminas y más energía vital. Además, con ellos se potencia la economía local y la nueva agricultura.

 

Cocinando suave para mantener nutrientes. Tecnología en la cocina

Los fritos no son saludables para la alimentación de tus clientes. Lo más saludable es cocinar de forma suave, con temperaturas y tiempos de cocción que mantengan los nutrientes de verduras y hortalizas.

Entre todas las técnicas de cocina, el salteado y la cocción al vapor mantienen intactos todos los nutrientes de los alimentos que utilices.

Adquirir alimentos ecológicos para cocinar y después utilizar el agua del grifo para su cocinado, o materiales de cocina como el aluminio y el  plomo no es coherente.

Se hace imprescindible utilizar materiales que no se degraden y agua con un punto correcto de mineralización. Eso también es cocina ecológica.

 

Cocinas solares

Este tipo de cocinas consiste en muebles de madera que pueden tener una cubierta reflectora o más, junto a una ventana de vidrio doble con bisagras. Por su construcción, son capaces de alcanzar temperaturas entre 120 y 160 grados. Esta temperatura es suficiente para cocinar la mayor parte de los alimentos.

Su funcionamiento es mediante la concentración de los rayos solares, a través de reflectores exteriores. La tapa de vidrio que está en la parte superior se cerrará para retener el calor y crear, de esta forma, un efecto invernadero.