Las bebidas refrescantes son ideales para paliar los efectos de la época estival. Por la mañana, en la tarde, a la noche, cualquier momento del día es apropiado para disfrutarlas. Por tanto, ofrecer estas bebidas en tu restaurante será un motivo de atracción y de satisfacción para tus clientes.
Hay algunas bebidas refrescantes clásicas que nunca pasan de moda. A ellas se agregan nuevas recetas que atienden a las exigencias actuales de los usuarios de restaurantes. Y es preciso satisfacer sus requerimientos.
Tradicional o innovadora, toda bebida se vuelve original con un aporte de creatividad en la preparación o en la presentación.
Cuando llega el calor de verdad, el cuerpo pide algo más que agua fría. Quiere sabor, frescura, sorpresa. Y ahí es donde tu restaurante puede marcar la diferencia. Porque no se trata solo de servir bebidas, sino de crear pequeños momentos que la gente recuerde… y quiera repetir.
Ideas de bebidas refrescantes para el restaurante
Limonada
Siempre vigente, se trata de una de las bebidas refrescantes que suele agradar a todos. Agua, limón, un toque de jengibre, endulzada con miel, almíbar o estevia; la limonada bien fría acompaña cualquier plato. También puede tomarse sola, para saciar la sed.
Se trata de una bebida natural e integrarla a la carta del restaurante es una inteligente opción. Calma la sed, refresca, es saludable y aporta vitamina C.
¿Cómo prepararla? Mezclar el zumo de dos limones con medio litro de agua. Agregar dos cucharadas de miel o estevia. Integrar bien estos ingredientes. Unas hebras de jengibre rallado le aportarán un toque diferente, servir en vaso alto sobre hielo granizado.
Té helado
No pasa de moda. En casa, en el trabajo y también en el restaurante, el té helado es una opción muy acertada para atender los amantes de las infusiones. Con unas gotas de limón y hojas de menta, adquiere un sabor muy fresco que permanece en la boca.
Además de refrescante, el té helado es bueno para la digestión, inocuo para la salud y la silueta. Se sirve natural o endulzado. Sus virtudes hacen que, aunque simple, pueda incluirse en la oferta de bebidas refrescantes del restaurante.
Café frappé
Al igual que el té, el café, típica bebida invernal, se transforma en una extraordinaria bebida refrescante. De origen griego, se ha extendido por el mundo.
El café frappé se prepara en base a café expreso, al que se le agrega leche fría o agua helada. Se mezclan los ingredientes en una coctelera y se sirve sobre hielo granizado. Un toque de chocolate rallado sobre la espuma, ya en el vaso, le dará una presentación muy apetecible.
Granizados de frutas

El aprovechamiento de las frutas del verano para crear bebidas refrescantes es una sugerencia muy práctica. Las fresas, sandía y melón son especialmente aptas para estas preparaciones.
Para elaborar un granizado, licuar medio vaso (del que se usará para servir la bebida) de la fruta en trozos, medio vaso de hielo, unas gotitas de limón. El hielo se granizará y se impregnará de las frutas; puede endulzarse con azúcar o estevia.
Servir los granizados en un vaso rústico tipo frasco le da una presentación muy moderna. Acompañar con una pajita y una varilla para revolver.
Horchata
Es una bebida latina que está muy presente en Europa. Se prepara en base a chufas, un tubérculo que se usa mucho en Valencia para la preparación de dulces.
Para elaborar la horchata, hay que moler una taza de chufas y mezclarla con cuatro tazas de agua. Se incorpora luego media taza de azúcar y un toque de canela en polvo. Si se desea, se puede potenciar el sabor con ralladura de limón. Es aconsejable filtrar la bebida antes de servirla y agregarle mucho hielo.
Arcoiris de gelatinas
Esta bebida se elabora directamente sobre el recipiente en el que se va a servir. Se prepara con gelatinas. Exige cierto tiempo, por lo que es preciso tenerla preparada con anticipación.
La receta es sencilla. Se preparan gelatinas de diferentes colores y sabores: fresa, piña, limón, naranja, cereza, uva. Se coloca un poco de gelatina líquida en el vaso y se lleva a la heladera hasta que cuaje. Luego se vierte otra capa de otro sabor y nuevamente se enfría. Se procede igual con todas las capas y todas las gelatinas. Así se forma un cóctel sin alcohol de gran colorido, delicioso y refrescante de sabor.
Vinos veraniegos
Aunque se trata de bebidas con alcohol, las mezclas de vinos y gaseosas con hielo y limón son también muy refrescantes. Las proporciones dependerán del gusto del cliente, que será quien determine si se le servirá gaseosa con un toque de vino o vino con una pequeña parte de gaseosa.
Gin-tonic

Es una bebida con historia, tradicional y siempre de moda. Además de su carácter refrescante, tiene propiedades digestivas.
El gin-tonic clásico es muy fácil de preparar. En un vaso alto con abundante hielo, se mezclan partes iguales de ginebra y de agua tónica. Se agregan unas gotas de limón y está listo. La presentación habitual lo muestra con rodajas de limón en el borde del vaso.
La creatividad de los bartenders ha generado algunas variedades del gin-tonic clásico. Agregando rodajas de pepino, arándanos, grosellas, jugo de naranja o miel la bebida cambia levemente.
Piña colada
Una bebida imprescindible en el verano. Existe variedad de recetas para elaborar esta bebida, que también puede adquirirse ya embotellada de fábrica.
Una receta práctica para un vaso lleva ¾ tazas de hielo en cubos, ¼ taza de piña, 30 ml de zumo de piña, 30 ml de crema de coco, 30 ml de ron. Todo en la licuadora hasta lograr una consistencia homogeneizada.
Bebidas refrescantes comerciales
Es una opción que siempre conviene tener en el refrigerador de un restaurante. Hay personas que solo ingieren bebidas envasadas que sean destapadas en su presencia.
Limonadas y zumos de frutas, cervezas, sidras de sabores diferentes, aguas saborizadas, hay muchas ideas que también refrescan. Para personalizarlas, se pueden servir en vasos de formas y colores modernos.
La variedad de las bebidas refrescantes en la carta es una cualidad muy valorada por los clientes de restaurantes.
¿Qué bebidas refrescantes funcionan mejor para atraer clientes en verano?
Las que combinan frescura con un toque diferente. No hace falta reinventar todo: una limonada bien hecha con un giro (jengibre, hierbabuena, frutos rojos) ya marca la diferencia. También funcionan muy bien los mocktails y los tés fríos caseros, porque son opciones ligeras y cada vez más demandadas. Si además cuidas la presentación, tienes mucho ganado.
¿Es necesario usar ingredientes exóticos para que una bebida sea original?
Para nada. De hecho, muchas veces lo más efectivo es trabajar con ingredientes conocidos pero combinados de forma distinta. Pepino con albahaca, naranja con romero o sandía con lima son ejemplos sencillos que sorprenden sin complicar demasiado la operativa. Lo importante es el equilibrio de sabores y el detalle en la preparación.
¿Cómo puedo hacer que estas bebidas sean rentables en mi restaurante?
La clave está en el coste de los ingredientes y en la percepción de valor. Utilizar productos de temporada ayuda a reducir gastos, y apostar por elaboraciones caseras (siropes, infusiones) permite diferenciarte sin disparar el coste. Si la bebida es atractiva, original y se presenta bien, el cliente está dispuesto a pagar un poco más por ella.