El premio promesas de la alta cocina es una apuesta al futuro. A un futuro que la hostelería en España sabe que debe estimular y proteger. La actividad gastronómica es fundamental para la economía del país, en sí misma es una industria muy productiva. Pero, además, lleva consigo a otras muchas ramas del sector económico que se vinculan con la comida.

Para que el sector avance y se sostenga en el tiempo, es preciso ver más allá del presente.  Ese es el marco que da origen al premio promesas de la alta cocina. El ofrecimiento de estímulos a nuevos talentosos cocineros que comienzan sus tímidas carreras, es una importante estrategia para el fortalecimiento del sector.

¿En qué consiste el premio promesas de la alta cocina?

Se trata de un reconocimiento que ofrece Le Cordon Bleu de Madrid a aprendices que se capacitan en las escuelas de gastronomía de España.  Estas escuelas son el espacio del que se nutrirán las cocinas de todos los restaurantes, durante año tras año.

En estas escuelas de Hostelería y escuelas de cocina, la juventud, el talento, la pasión, nuevas ideas y grandes aspiraciones, se ensamblan con la formación profesional. Y es de ese ambiente tan especial y potencialmente valioso del que surge el ganador del premio.

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¿Qué se propone la entidad organizadora? Como objetivo de este premio, está la estimulación de la formación de los cocineros y fomentar el compromiso con la capacitación y con la carrera. Además, también el premio es una apuesta al trabajo colaborativo, a través de la creación de redes de estudiantes de cocina en España.

El premio promesas de la alta cocina VII edición es para…

Anna Drosyk es la nueva promesa de la alta cocina de España. Es estudiante del Instituto de Educación Secundaria ‘Jorge Santayana de Ávila’.  Después de su postulación, Anna resultó triunfadora en el trabajoso proceso de selección de Le Cordon Bleu.

La etapa final consistió en someterse a una prueba de cuatro horas, ante los ojos de un jurado de expertos de la talla de Andoni Luis Aduriz.  Con conejo y caracoles, Anna demostró su excelente técnica, su espectacular habilidad y, especialmente, su prometedora creatividad.

El fallo del jurado se basó también en la intencionalidad de la propuesta, y, por supuesto, en el sabor y la presentación. Y así, Anna Drosyk, de 26 años, vio coronados sus esfuerzos y su dedicación con este premio.

El segundo lugar lo ocupó Víctor Aliaga Martínez, del C.I.P.F.P Costa de Azahar, de Castellón.  Con tan solo 22 años, Víctor mostró que nunca se es demasiado joven para abrazar con excelencia una pasión.

¿Cuáles son los premios?

Anna Drosyk obtuvo una beca completa para estudiar un máster de especialización de alta cocina. Su valor asciende a 23.000 €.  Víctor Aliaga fue premiado con una especialidad en la escuela de la alta cocina de Le Cordon Bleu de Cocina, Pastelería o Cocina Española.  Esta beca tiene un valor de 8.500 €

Pero más allá del valor monetario de los premios, estos jóvenes han vivido una experiencia que de por sí es un premio. Y sobre todo han aprendido que al talento hay que ayudarlo y que la capacitación es parte de convertirse en un gran chef.  La gastronomía de España sigue ostentando un gran futuro.

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